Asistentes al acto celebrado en el Museo de Costumbres y Artes Populares Juan Fernández Cruz
El Museo de Costumbres y Artes Populares fue escenario del acto conmemorativo que recordó la vida y el legado de Juan Fernández Cruz, fundador y visionario de la identidad cultural de Zuheros. El evento reunió a autoridades, familiares y vecinos para reafirmar el compromiso con la memoria colectiva del pueblo.
El pasado 14 de agosto, con motivo del centenario de su nacimiento, Juan Fernández Cruz volvió a ser el corazón de Zuheros. Aunque físicamente ausente, su presencia fue sentida en cada palabra, en cada rincón del Museo de Costumbres y Artes Populares, el espacio cultural que él mismo soñó y levantó con paciencia, pasión y amor por las raíces del pueblo. Antes del inicio de la feria local, el municipio le rindió homenaje a quien fue mucho más que un cronista o coleccionista: un verdadero arquitecto de la memoria de Zuheros.
El acto comenzó con la intervención del concejal de Cultura, Juan Lastres, quien dedicó unas palabras de bienvenida cargadas de gratitud y emoción. “Hoy nos reunimos en este lugar tan emblemático para conmemorar, con orgullo y emoción, el centenario del nacimiento de Juan Fernández Cruz”, expresó.
En su intervención, Lastres subrayó el profundo compromiso de Fernández Cruz con la preservación de la identidad local, no solo a través de objetos o documentos, sino desde una mirada humana y vivencial: “Hablamos de un hombre adelantado a su tiempo, no hablamos solamente de un escritor, un pintor o un cronista, sino también de un defensor apasionado de nuestras tradiciones, un coleccionista incansable de costumbres, y sobre todo, un constructor de la identidad de nuestra querida Villa y Señorío”.
El concejal agradeció a todos los presentes, desde autoridades municipales hasta familiares y vecinos, reconociendo el trabajo del personal del área que preside, y destacando que el homenaje era más que un acto simbólico: era un compromiso renovado con la cultura. “Gracias a su visión, este museo no es solo una vitrina, es un espacio que educa, que emociona y que inspira. Aquí vive la historia de un pueblo que no se resigna a olvidar”, concluyó Lastres.
“En este centenario no solo queremos recordar su figura, sino también renovar el compromiso de Zuheros y de ese ayuntamiento por la cultura, con la historia y con la memoria colectiva, que este acto no sea solamente un punto en el que hemos llegado con el paso de los años, sino que también sea de nuevo otro punto de partida y de consecución del camino que hemos comentado, hemos comenzado y hemos assentado” subrayo
Tras él, el alcalde Juan Manuel Poyato Cuenca tomó la palabra con un tono cercano y profundamente emotivo. “Hoy empezamos la feria, y qué mejor manera de hacerlo que con la cultura, celebrando la vida de un hombre que dio sentido a nuestra historia”, afirmó.
El alcalde resaltó el valor simbólico de celebrar este centenario en la Casa Grande, lugar al que don Juan transformó en un museo vivo: “Cada pasillo guarda historias de trabajo, de fiesta, de sueños y de lucha. Y todo eso lo vio él, cuando otros solo veían objetos antiguos”.
Poyato recordó cómo Fernández Cruz, en tiempos en los que la modernidad parecía arrollar lo antiguo, supo reconocer que “en un cántaro de barro o en una fotografía amarillenta podía latir la verdadera historia de un pueblo”. Lo definió como “un hombre que no solo recolectaba, sino que conectaba”, capaz de transmitir la importancia de cuidar las raíces como base para construir un futuro con sentido.
En un momento especialmente emotivo, el alcalde proclamó: “Mientras haya un niño que aprenda cómo vivieron sus abuelos, mientras haya una mano que acaricie el hierro de una herramienta o el barro de un cántaro, el legado de Don Juan Fernández Cruz seguirá vivo”.
Para Poyato, este centenario no es una parada, sino un impulso: “No miramos solo atrás, miramos hacia adelante con el compromiso de seguir protegiendo y transmitiendo este legado”.
Más allá de discursos y recuerdos, la jornada se convirtió en una celebración colectiva de la historia compartida, un reencuentro con la esencia del pueblo y una reafirmación del valor de lo que nos hace comunidad. En palabras del propio alcalde, “este centenario no es solo un homenaje a su figura, sino también una declaración de amor a nuestras raíces”.
El director del Museo de Costumbres y Artes Populares, Julio César Fernández Romero, emocionó al público al presentar el retrato de su padre, Juan Fernández Cruz, realizada por el artista Joaquín Bueno.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la presentación del retrato del homenajeado, a cargo de su hijo y actual director del Museo de Costumbres y Artes Populares, Julio César Fernández Romero.
Con naturalidad y cercanía, Julio César tomó la palabra para compartir algunas reflexiones sobre el valor emocional y patrimonial del acto. “Hoy me preguntaban cuántas piezas forman parte de esta colección… No lo sé exactamente, pero sí puedo decir que se han incorporado tres nuevas”: un antiguo termómetro de mercurio, un «pesacartas» en el despacho de imprenta, y un cuadro de la Virgen del Carmen que durante años acompañó los rituales de despedida en el pueblo. “Ese cuadro tiene mucha historia y mucho valor para muchos de nosotros”, recordó, haciendo mención especial a Sierrita la Buena, figura entrañable del pueblo.
Uno delos momentos más esperados fue la presentación de la obra pictórica dedicada a Juan Fernández Cruz, realizada por Joaquín Bueno, artista cordobés con quien la familia mantiene un vínculo cercano. Fernández destacó que no se trata de un pintor profesional de retratos, sino de alguien con “el arte escondido dentro”, que ha encontrado en la jubilación el tiempo para dedicarle forma y alma a la pintura. “Mi padre y él tenían muchísima relación. Joaquín ha sido capaz de plasmar su rostro de una manera brutal. Cuando vi el cuadro, no hizo falta que me enseñara ninguna foto. Le dije: ‘Joaquín, no me enseñes la fotografía… mi padre me está mirando’”, relató visiblemente emocionado.
Como guiño al pasado y símbolo de continuidad generacional, la nieta más pequeña de Juan Fernández Cruz, hija del propio Julio César, fue la encargada de descubrir el retrato, acompañada por el alcalde y el presidente de la fundación. Un gesto lleno de significado, ya que, en 2003, cuando se inauguró oficialmente el museo, fueron también los nietos más pequeños quienes cortaron la cinta.
El legado de Juan Fernández Cruz se resume: más de 40 años dedicados a la investigación, recopilación y conservación de las tradiciones de Zuheros, que dieron como fruto la creación de la Fundación y la apertura del museo en 2003, hoy con más de 4.000 piezas que narran la historia viva de un pueblo.
Juan Manuel Fernández Cruz: un legado de generosidad y memoria viva
Juan Manuel Fernández Romero, presidente de la Fundación que lleva el nombre de su padre, cerró este acto conmemorativo con un emotivo discurso que reivindicó su figura, su entrega desinteresada al pueblo de Zuheros y el papel de la fundación en la preservación de su legado.
Con emoción contenida y gratitud, dedicó sus primeras palabras a la memoria de su madre, Ascensión, fallecida en 2023, “presente hoy de otra forma”, como señaló.
Fernández Romero destacó que su padre vivió con dos grandes amores: su familia y Zuheros. “Todo lo que hizo, lo hizo por su pueblo”, afirmó con convicción, recordando cómo Juan Fernández Cruz volcó décadas de su vida en recuperar, documentar y proteger las costumbres, oficios y tradiciones locales, culminando en la creación de la fundación y del museo que hoy lleva su nombre.
El presidente quiso además matizar una idea repetida en los medios durante los días previos al acto: “El legado no fue al ayuntamiento, sino a Zuheros, a través de la Fundación Juan Fernández Cruz”. Por ello, pidió que no se omita el nombre completo del museo, subrayando que ese reconocimiento “es justo y necesario para mantener viva la memoria del hombre que lo hizo posible”.
También aprovechó para hacer una revisión histórica del trabajo de la fundación, recordando cómo, durante los años más duros de la crisis económica, la familia tuvo que asumir gran parte del sostenimiento del proyecto. A pesar de los desafíos, reconoció el apoyo recibido por distintas administraciones locales a lo largo del tiempo, aunque enfatizó la necesidad de retomar con fuerza la actividad cultural y educativa de la fundación.
Mirando al futuro, lanzó un mensaje de compromiso: “Mi familia se compromete —y espero que las nuevas generaciones también— a reflotar y dar un nuevo impulso a esta institución. Es una responsabilidad que asumimos con orgullo”.
Finalmente, Juan Manuel ofreció un retrato cercano y humano de su padre: “Dos días antes de cada sesión de la academia, ya estaba nervioso. Esperaba con ilusión ese momento para hablar de su pueblo”. Consciente del valor que tuvo ese amor constante por Zuheros, agradeció el apoyo de todos los presentes.
“El secreto del boticario”: una ginkana familiar para redescubrir Zuheros desde el legado de Juan Fernández Cruz
El concejal de Cultura, Juan Lastres, anunció al cierre del acto una iniciativa lúdica y educativa pensada para las familias: una ginkana interactiva que pondrá en valor los rincones más emblemáticos del municipio y la historia del ilustre cronista local.
Como colofón el concejal de Cultura, Juan Lastres, sorprendió al público con el anuncio de una original iniciativa cultural: una ginkana titulada “El secreto del boticario”. Esta actividad, diseñada especialmente para redescubrir el patrimonio de Zuheros de forma amena e intergeneracional, se presenta como una invitación a recorrer el municipio desde la memoria y las emociones.
Inspirada en la pasión de Juan Fernández Cruz por su pueblo y en su amor por las tradiciones, la ginkana incluirá diversas pistas geolocalizadas mediante códigos QR distribuidos por enclaves históricos y simbólicos de Zuheros, entre ellos la que fuera la casa familiar del homenajeado. “No voy a desvelar el final —dijo Lastres—, pero sí os puedo asegurar que en cada paso de la ginkana se respira amor por Zuheros, por la cultura y por nuestras raíces”.
El proyecto, ya finalizado y en fase de implementación técnica, será presentado oficialmente en las próximas semanas. Juan Lastres animó a todos los presentes a participar “con los hijos, con los nietos, en familia, como a Juan Fernández Cruz le habría gustado”.
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