Víctor Mayo y Ruven en el Auditorio de la Iglesia Vieja de Doña Mencia
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El Auditorio de la Iglesia Vieja de Doña Mencía se transformó en un espacio de arte y memoria con el espectáculo «INHERENCIA RESONANCIAS DE NUESTRA NIÑEZ », protagonizado por el bailaor murciano VICTOR y el innovador fagotista flamenco RUVEN. Una propuesta cargada de sensibilidad, técnica y emoción que nace del cruce entre dos trayectorias paralelas y que ya recorre escenarios andaluces con gran aceptación.
El público que se congregó en la Iglesia Vieja no solo asistió a un espectáculo, sino a una experiencia sensorial en la que la música, el baile, la escenografía y la memoria dialogaban en escena.
VICTOR, joven bailaor nacido en Murcia y formado en el Conservatorio Profesional de Danza de su ciudad, presentó junto a RUVEN esta propuesta que define como un “nuevo flamenco”. “No somos un fagotista al uso ni un bailaor al uso”, explicó. “Este es un flamenco distinto, nuevo, y que ha tenido una gran aceptación tanto en peñas flamencas como en auditorios. La crítica ha sido muy generosa y eso nos da fuerza para seguir”.
VICTOR y RUVEN llevan meses construyendo este dúo. Su primera colaboración fue también en Doña Mencía en un formato más experimental. A partir de ahí, surgió una conexión artística que desembocó en este montaje conjunto. “Desde el principio lo que tenía para él era admiración. Poder trabajar juntos, aunar nuestras ideas, impulsarnos… ha sido una experiencia muy enriquecedora”, comenta el bailaor.
El espectáculo, que ya fue estrenado en el Auditorio de La Chumbera (Granada) el pasado marzo con un formato ampliado (incluyendo guitarra y percusión), llega ahora en versión dúo, pero sin perder profundidad ni fuerza escénica. “Aunque vayamos con pista grabada, damos la misma calidad que en formato completo. La música, las voces, los efectos de lluvia, de aire… hacen que el público conecte y viva una experiencia visual y sonora muy intensa”, asegura.
Sobre el proceso creativo, VICTOR explica que «IHHERENCIA, RESONANCIAS DE NUESTRA NIÑEZ» parte de una reflexión profunda sobre el origen y el recuerdo. “Cuando nos sentamos a pensar qué queríamos hacer, lo que queríamos era mostrar un pedacito nuestro, contar desde nuestras vivencias y desde nuestra forma de sentir el flamenco. Por eso decimos que somos un dúo único y distinto”, afirma.
En lo personal, VICTOR ha recorrido ya escenarios nacionales e internacionales, como en la reciente gira por China con el Ballet Granada, pero reconoce que este proyecto marca un punto de inflexión en su carrera: “Por fin con este espectáculo puedo encontrarme y decir: ‘Dios, este soy yo como bailaor’”.
La escenografía también es parte esencial del espectáculo, todo está pensado para llenar el escenario con significado, a pesar de la sencillez del dúo. “Queremos ofrecer un espectáculo de calidad, y aunque seamos solo dos en escena, todo está cuidado. Hay momentos con juegos de luces, de cambios en escena, que hacen que visualmente también sea muy potente”.
Preguntado por cómo describiría la esencia del espectáculo, VICTOR responde sin dudar: “Descubre un nuevo flamenco con VICTOR y RUVEN. Un flamenco donde hay una compenetración real, no dos artistas actuando por separado, sino dos vidas paralelas que se cruzan en un mismo destino”.
Finalmente, VICTOR agradeció el cariño del público menciano y la oportunidad de volver a presentarse en un escenario tan emblemático. “Esperamos que os guste y muchas gracias por acompañarnos”, concluyó con humildad.
RUVEN, “este espectáculo es fruto de la investigación, la memoria y del deseo de no traicionarnos a nosotros mismos”
“Este espectáculo nace de un proceso largo, profundo. Es fruto de la documentación, de la información, de experimentar… también de la investigación. Pero no solo investigación hacia nosotros mismos, sino documental, saber de dónde viene el flamenco, cómo ha sido y cómo ha cambiado”, explicó RUVEN, quien ha sido reconocido en múltiples ocasiones por abrir caminos impensados para un instrumento como el fagot en el universo flamenco.
El espectáculo busca no definir el flamenco, sino interpretarlo desde su mirada personal: “Cada uno define el flamenco de una manera, pero nosotros hemos querido hablar desde lo que entendemos como flamenco, desde lo que nos mueve. Es nuestro flamenco. Es nuestra perspectiva”.
Para ello, RUVEN y VICTOR han trabajado mano a mano, entre propuestas, diálogo y, como él mismo reconoce con humor, “a base de pelea”. “Esto es prueba y error, quebrarnos la cabeza, hasta que sale. Y al final, lo más importante es no traicionarse a uno mismo. Eso es lo que defendemos en el arte”, reflexiona RUVEN.
Un homenaje a lo que fueron y a quienes los formaron
El espectáculo también es un tributo a los orígenes y a los referentes. “Queríamos homenajear a quienes nos han formado. Cada uno, desde su lugar, ha bebido de artistas como Camarón, Enrique Morente, Paco de Lucía, y también de poetas y compositores como Lorca, afirma. “Todo eso nos influye y se ve reflejado en el escenario. Pero, por encima de todo, lo hacemos desde nuestra mirada”.
Un flamenco nuevo… porque es suyo
“¿Por qué decimos que esto es nuevo flamenco?”, se pregunta RUVEN. “Porque es nuestro. No hay dos personas iguales, y por tanto, no puede haber dos flamencos iguales. Yo vengo con un instrumento extraño, único. Él (VICTOR) viene del conservatorio, del ámbito rural. Nuestras trayectorias son diferentes, pero confluyen en la misma dirección”.
RUVEN no oculta que gran parte de la estructura inicial del espectáculo partía de un proyecto propio: “Sí, el espectáculo surgió de algo mío anterior, y yo tenía esa voz cantante, pero enseguida supe que quería compartirlo. Porque VICTOR ha aportado su perspectiva como bailaor, su dominio del espacio escénico, y juntos creamos algo mucho más rico. Yo no podía decir que era solo mío, porque ya era de los dos”.
Escenografía con alma
En el escenario, el montaje también sorprende por su carga simbólica. “Hemos dividido el escenario en dos mundos: el suyo y el mío. Su perchero, su ropa, sus tacones, su bastón, su sombrero cordobés… y mi parte, con mi fagot adaptado, mis libros, mis objetos personales. Entre ambos, dos sillas vacías que van mutando, como nosotros, y que representan ese espacio de encuentro de los dos”.
Y entre todos esos elementos, destaca una inesperada pieza: una máquina de coser de su abuela. “No estaba planeado, pero quedaba un hueco vacío. Mi padre dijo: ¿por qué no ponemos la máquina de tu abuela? Y ahí está. Al final, muchas cosas surgen así, de manera natural. Como este espectáculo”.
Un espectáculo con alma y proyección
La acogida en Doña Mencía fue calurosa, y Ruven no quiso dejar de agradecerlo. “Estoy muy orgulloso de mi tierra. Siempre se vuelcan conmigo y hoy no ha sido diferente. Qué bonito que esta sea la primera vez que presentamos el espectáculo como ‘VICTOR y RUVEN’, como dúo”.
Tras este arranque, el dúo iniciará una gira por toda Andalucía, con paradas confirmadas en Málaga, Benalmádena, Granada, y fuera de la comunidad en ciudades como Murcia, Valencia, Madrid, Barcelona o Navarra.
¿Jóvenes promesas? ¿Artistas consagrados?
RUVEN, fiel a su humildad, rehúye las etiquetas: “No me gusta lo de artista consagrado. En cuanto te consagras, pierdes la curiosidad. Yo me siento como un niño. Por eso me llamo Niño RUVEN. Un niño tiene esa capacidad de sorprenderse, de cuestionarlo todo, de jugar con la vida. Y creo que eso, esa actitud, es lo que alimenta el arte”.
Un respeto profundo a la tradición
Pese a la etiqueta de “nuevo flamenco”, el espectáculo no renuncia a la raíz: “Nosotros respetamos profundamente el flamenco tradicional. Lo estudiamos, lo homenajeamos. No rompemos con él, lo miramos desde nuestra óptica. Y creo que eso es lo que le gusta al público, que ve verdad, que ve respeto, aunque la forma sea distinta”.
«INHERENCIA, RESONANCIAS DE NUESTREA NIÑEZ» no es solo el nombre de un espectáculo, sino el punto de partida de una alianza creativa. Como dice RUVEN: “Al final, dos son más que uno. Y cuando te rodeas de alguien que te complementa, que te inspira, solo puedes ir hacia adelante”.
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