Vicente Piernagorda, el pintor de Baena, 26 años después

La trilla, cuadro de Vicente Piernagorda

El pintor baenense falleció el 30 de septiembre de 2000, pero su mirada sobre su tierra permanece en los lienzos que dejó como testimonio de una vida dedicada al arte

Hoy se cumplen 26 años del fallecimiento de Vicente Piernagorda Hornero, uno de esos hombres que forman parte de la memoria sentimental y cultural de Baena. Veintiséis años después de su muerte, su nombre sigue ligado a la pintura y, sobre todo, a una manera de mirar y de querer la tierra que le vio nacer.

Piernagorda nació en Baena en 1921 y falleció en año 2000. Su trayectoria artística estuvo estrechamente vinculada al paisaje y a las ciudades y pueblos que conoció y recorrió. En sus cuadros quedaron plasmadas calles, plazas, paisajes y rincones de Andalucía. Entre ellos, naturalmente, muchos de Baena.

No resulta extraño, por ello, que hoy podamos contemplar su obra como una especie de memoria pintada de una época. Allí donde otros veían simplemente una calle, una casa, una plaza o un paisaje, Piernagorda encontraba un motivo para detenerse ante el lienzo y dejar constancia de él.

Su obra no quedó limitada a Baena. Existen pinturas suyas de Granada, Jaén, Cabra, Navarra y otros lugares. El propio catálogo patrimonial del Ayuntamiento de Granada conserva, entre otras, Calle de Güejar Sierra, fechada en 1976, y Paisaje granadino, de 1980. En ambas se reconoce su interés por el paisaje y por los espacios urbanos.

Ya en los años setenta la prensa de la provincia se hacía eco de su actividad artística. Una publicación de la Diputación de Córdoba recoge una exposición de Vicente Piernagorda en la que presentaba paisajes y calles cordobesas, de Baena, Cabra, Granada y Jaén, señalando la evolución que estaba experimentando su pintura.

Pero más allá de fechas, exposiciones y catálogos, hay otra dimensión de Piernagorda que merece ser recordada: la del hombre que quiso a su pueblo y que encontró en la pintura una forma de expresarlo.

En una semblanza publicada por Cancionero sobre su amigo Rafael Ruiz Arjona se recordaba precisamente a Piernagorda como el “pintor de Baena”, una denominación que él mismo asumía con orgullo. Allí se señalaba que supo plasmar en sus lienzos “los paisajes, las calles, los rincones y el alma de su pueblo”

Y quizá esa sea la mejor manera de mantener viva su memoria.

Porque un pintor no desaparece completamente cuando muere. Permanece en aquello que consiguió detener sobre el lienzo. Permanece en las calles que pintó, en las fachadas que contempló, en los campos que recorrió y en aquellos rincones de Baena que, gracias a su mirada, quedaron convertidos en memoria.

Vicente Piernagorda fue un hombre de su tierra y un artista que quiso dejar constancia de ella. Su Baena está en sus cuadros: en sus calles, en sus paisajes y en esa luz particular que tantas veces buscó con los pinceles.

Hoy, 26 años después de su muerte, merece la pena volver a mirar su obra. No solamente para recordar al pintor, sino también al hombre que encontró en el arte una manera de expresar su vinculación con la tierra que quiso.

Porque las personas pasan, pero algunas dejan detrás una huella que permanece. La de Vicente Piernagorda está hecha de color, de paisaje y de memoria.

Mientras alguno de sus cuadros siga siendo contemplado, Vicente Piernagorda seguirá estando, de alguna manera, entre nosotros.

Comparte esta noticia: