Un pastor lleva sus ovejas y cabras desde Santa Cruz hasta la Sierra Subbética, recorriendo el Camino Mozárabe

Pastor por la Avenida Padre Villoslada de Baena

La trashumancia sigue viva en Córdoba. Un pastor traslada su ganado de forma transformadora, siguiendo las históricas rutas del Camino Mozárabe, entre las sierras cordobesas y la Subbética.

La trashumancia, una práctica ancestral que marcó la vida de los pastores durante siglos, sigue viva en la provincia de Córdoba. En un recorrido que rememora el pasado, un pastor ha llevado a su ganado de ovejas y cabras desde Santa Cruz, en la provincia de Córdoba, hasta la Sierra Subbética, siguiendo las rutas históricas del Camino Mozárabe. Este trayecto no solo es un testimonio de la tradición, sino también de cómo la trashumancia se adapta a los tiempos actuales, transformando tanto al ganado como al paisaje por el que transita.

«Este es un viaje que hemos hecho de forma tradicional, adaptándonos a las rutas históricas que conectan nuestras tierras,» comenta el pastor mientras su rebaño avanza por los caminos, dejando un estampa que evoca tiempos antiguos, pero con un enfoque moderno y sostenible.

El pastor y su rebaño comienzan su trayecto en la pequeña localidad de Santa Cruz, cerca de Córdoba, y se dirigen hacia las sierras de la provincia, atravesando paisajes de enorme belleza natural. A lo largo de este recorrido, el pastor sigue las vías pecuarias históricas, una red de caminos tradicionales que servían para el tránsito de los ganados, pero también como parte del patrimonio cultural que aún perdura en la provincia.

«Las ovejas y cabras necesitan moverse según la época del año, al igual que lo hacían los antiguos pastores”. explica el pastor, que mantiene viva esta tradición con su ganado.

A lo largo de su trayecto, el pastor demuestra cómo la trashumancia puede adaptarse a las nuevas realidades del campo, combinando la tradición con prácticas más sostenibles. «La trashumancia no es solo un movimiento físico de las ovejas y cabras, sino también un respeto profundo por la naturaleza. Al trasladar el ganado de acuerdo con las estaciones y los pastos disponibles, estamos protegiendo el entorno y ayudando a mantener el equilibrio ecológico», asegura el pastor.

Este modelo de pastoreo no solo favorece a los animales, sino que también permite aprovechar los recursos naturales de cada zona, favoreciendo un tipo de ganadería extensiva y respetuosa con el medio ambiente. «Trasladar el ganado es una forma de mantener la biodiversidad de las dehesas y las sierras. En lugar de sobreexplotar un terreno, damos tiempo a que los pastos se regeneren y se mantengan productivos,» comenta el pastor mientras observa cómo sus ovejas y cabras siguen el rastro de las antiguas rutas de los pastores, en esta ocasión por las calles de Baena

La trashumancia, un legado vivo en Córdoba

La trashumancia sigue siendo una actividad tradicional en muchas zonas de Córdoba, especialmente en las rutas que conectan las sierras cordobesas con las dehesas. Aunque la actividad ha disminuido considerablemente en las últimas décadas, el pastor y su rebaño siguen el legado de aquellos que caminaron por estos mismos caminos durante siglos. «Seguir estos caminos es como caminar sobre la historia. Las viejas vías pecuarias nos siguen llevando por las mismas rutas que los pastores de antaño utilizaban para guiar a sus rebaños,»

En este sentido, la trashumancia sigue siendo no solo un modo de vida, sino un patrimonio cultural que conecta generaciones de pastores con el paisaje y la naturaleza. «Nosotros seguimos esos pasos, pero lo hacemos de una manera más respetuosa con el entorno, adaptada a los tiempos de hoy. No solo movemos las ovejas y cabras, sino que también estamos trabajando para mantener la tradición viva,» concluye el pastor.

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