Ambiente en la Plaza Vieja de Baena con motivo de las Fiesta del Jubileo
Vecinos, asociaciones y empresarios unen esfuerzos para vivir una fiesta que combina memoria, solidaridad y futuro y que sigue apostando por ser abierta, participativa y fiel a sus raíces.
Entre los ecos del pasado y la alegría del presente, el Jubileo 2025, ha logrado volver a emocionar a quienes crecieron con él. “Antes era como una feria pequeña, veníamos desde pequeños a comprar en la tómbola, a comer manzanas con caramelo y a disfrutar con las atracciones de feria. Ahora ha cambiado, pero el espíritu sigue”, recordaba con nostalgia Sensi Tarifa, vecina del casco antiguo y empresaria local.
El testimonio de Tarifa refleja el sentir de muchos baenenses que se niegan a dejar en el olvido una fiesta que marcó su infancia y que, pese a los cambios generacionales y sociales, aún encuentra un hueco en el corazón del municipio. “Antes veníamos niños, adolescentes y mayores. Hoy, sobre todo, ves matrimonios con sus hijos intentando que no se pierda la costumbre. Pero necesitamos más gente joven que se implique y venga a disfrutar”, explicó.
El casco antiguo, un diamante por pulir
Más allá de la fiesta, el Jubileo ha servido también como plataforma para reivindicar el valor del casco histórico de Baena, una zona cargada de patrimonio, pero aún por redescubrir. “Nuestro casco antiguo es un diamante sin pulir. Hay casas magníficas, calles peatonales, y un potencial tremendo para el comercio y la hostelería”, afirmaba con convicción Tarifa, quien ha visto cómo, poco a poco, algunos vecinos comienzan a rehabilitar viviendas y a devolverle vida al barrio.
“Yo tengo buena clientela y no me voy a ir de aquí. Si ofreces buen servicio y estás disponible, la gente responde. Lo que necesitamos es que los jóvenes empresarios apuesten también por esto”, añadió, en una llamada directa a emprendedores y nuevas generaciones.
La tómbola que siempre toca
Otra de las grandes protagonistas del Jubileo de 2025 ha sido la tómbola benéfica organizada por la Hermandad de la Virgen de los Santos, un clásico que regresa con fuerza. Gracias al respaldo del Ayuntamiento y la implicación de decenas de comercios locales, se montó un espacio donde, por tan solo un euro, los asistentes podían llevarse algún premio garantizado.
“Queríamos recuperar la tómbola, que siempre fue parte esencial del Jubileo. Ha sido una iniciativa difícil por el coste, pero la respuesta vecinal ha sido magnífica”, explicaba el hermano mayor de la Hermandad de los Santos, Antonio Montilla, quien anunció también el sorteo final de una gran cesta con productos locales como premio estrella de la noche.
Flacuchos: solidaridad también tiene espacio en la fiesta
El Jubileo también fue altavoz para causas sociales como la defensa de los animales. La Asociación Protectora de Animales Flacuchos instaló un puesto con manualidades, camisetas, llaveros y recuerdos solidarios para recaudar fondos y promover la adopción responsable. “Estamos aquí porque nos encantan los animales y queremos aprovechar cada oportunidad para ayudar. Con lo que se pueda recaudar nos dará una ayuda para cuidar a más de 20 perros entre la protectora y casas de acogida”, explicaba, Nazaret de Tomas, que animó a los visitantes a colaborar, aunque solo fuera “con una hora de su tiempo a la semana”.
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