Tonos violáceos para una Semana Santa que ha trascurrido con mucha rapidez

El párroco de Santa María la Mayor y San Bartolomé, Juan Laguna Navarro, en declaraciones a Cancionero, hizo balance de la celebración, atípica, de la Semana Santa 2020: “se ha desarrollado con plena normalidad, atendiendo a las celebraciones propias del triduo pascual. Ha sido un ascenso en curva y, ahora, nos encontramos en la bajada: la actual situación ha supuesto la adaptación, no sólo la celebración de la Semana de Pasión, sino de la Cuaresma, incrementando el uso de las redes sociales, tocando desde los balcones de nuestros domicilios o entonando saetas desde estos. De hecho, quizá podría decir que, en particular, esta Semana Santa, ha transcurrido con más rapidez, especialmente, desde el Jueves Santo, con respecto a anteriores”.
Por otra parte, Laguna, hizo un llamamiento: “hemos de centrar nuestras esperanzas, además de en los laboratorios y en la figura de los científicos, en la Iglesia y en la figura de Cristo”.
Además, con respecto al color que más le pegaíia a la Semna Santa de este año «los tonos violáceos: el color morado es el que usamos cuando nos preparamos para algo grande; por otra parte, este color, tiene implícita una connotación de esperanza. En consecuencia, la perspectiva de algo grande y bueno, es lo que nos ha hecho vivir esta Semana Santa, si bien desde un punto de vista nostálgico, también doloroso. No podemos plegarnos a una desesperanza, sino más bien, a todo lo contrario”.
En referencia a la pascua de resurrección, Juan Laguna incidió: “el lunes de pascua, es un el día más sereno y tranquilo de la Semana Santa: nos permite transmitir la alegría interna de ver a Cristo resucitado. Su promesa se ha hecho palpable, a través de su propia resurrección”.
Para concluir, Laguna hizo referencia a las sensaciones que las celebraciones litúrgicas de esta Semana Santa le han provocado: “fue una sensación dolorosa, a la par que emocionante el dar la bendición, un Viernes Santo, a las 6.00 de la mañana, la hora en la que, con normalidad, habría comenzado el desfile procesional de Nuestro Padre Jesús Nazareno. De hecho, cuando me situé delante de la imagen, mirando a sus ojos, me pareció ver que, tras dar la bendición, la talla sonreía, como queriendo transmitir un mensaje de calma”.

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