Entrada de la Virgen de Fátima a la iglesia
El pregón pronunciado por tres escolares y la tradicional ofrenda floral centraron una celebración que volvió a reunir a numerosos vecinos.
La pedanía baenense de Albendín volvió a demostrar su profunda devoción a la Virgen de Fátima durante los actos celebrados con motivo de su festividad, una jornada con mucha participación de los vecinos y vecinas y que contó con un gran protagonismo infantil que culminó con la salida procesional de la imagen por las calles de la localidad.
Los actos comenzaron a las cinco y media de la tarde con la recogida de autoridades y continuaron posteriormente con la celebración de la eucaristía en el interior del templo parroquial, presidida por el párroco Francisco Salvador Flores Hidalgo. Tras la misa tuvo lugar el pregón infantil dedicado a la Virgen de Fátima, seguido de la tradicional ofrenda floral.
A continuación, la imagen de la Virgen recorrió las calles de Albendín acompañada por numerosos vecinos, devotos y pequeños tronos infantiles que volvieron a llamar la atención por la implicación de los más jóvenes.
El pregón
La profesora del colegio Santa María de Albendin, Ana María Vallejo Díaz, fue la encargada de preparar y coordinar el pregón,
Vallejo Díaz destacó el significado educativo y religioso de esta actividad que cada año gana más protagonismo, “como en años anteriores, nos convocó la fe y el amor de una madre que desde Fátima extendió sus brazos al mundo entero y llegó a Albendín”, explicó emocionada.
El pregón fue pronunciado por tres escolares del colegio: Fernando Molina Germán, alumno de sexto de Primaria, e Isabel María Jiménez Germán y Lucas Espósito Arias, ambos de quinto de Primaria. Según detalló Ana María Vallejo, los niños “nos recordaron el mensaje de Fátima, nos contaron vivencias personales y prepararon nuestro corazón para estos días de celebración”.
La docente subrayó además el valor formativo de este tipo de actividades. “pretendemos que los niños y niñas conozcan y valoren las manifestaciones religiosas y culturales”.
Explicó que estas actividades sirven para fomentar “la autoestima, las habilidades comunicativas, la lectura expresiva y, sobre todo, seguir sembrando valores que construyan corazones humildes y llenos de paz, como los tres pastorcitos de Fátima”.
Aunque el pregón infantil lleva celebrándose pocos años, la ofrenda floral cuenta ya con una larga tradición en Albendín, “la ofrenda de flores llevará por lo menos 25 años haciéndose”, recordó Ana María Vallejo.
La profesora significó también la implicación de los alumnos durante los preparativos, “los niños lo viven muchísimo, todo lo que hagamos relacionado con estas celebraciones lo sienten con emoción y alegría”.
La organización de los actos se coordinó desde el propio colegio, donde los alumnos prepararon tanto las lecturas como las intervenciones del pregón, “ellos van cogiendo información y yo les ayudo a redactar y coordinar un poquito todo”, explicó.
Los pequeños tronos infantiles
Uno de los aspectos más llamativos de la jornada fue la presencia de dos pequeños tronos infantiles junto al paso principal de la Virgen de Fátima. Uno de ellos pertenece al colegio que lleva años participando en la procesión, mientras que el segundo fue realizado por un niño de la localidad, Antonio, cuya implicación sorprendió a muchos asistentes.
“Ese trono más pequeñito suele cambiar cada año porque Antonio tiene varias imágenes y las va adaptando”, explicó Ana María Vallejo, quien destacó la pasión con la que el pequeño vive estas celebraciones religiosas.
La profesora también tuvo palabras de reconocimiento para el nuevo hermano mayor de la hermandad, antiguo alumno suyo, “lo recuerdo como un niño muy bueno, muy correcto y muy estudioso, me ha hecho mucha ilusión que sea hermano mayor”, comentó.
La jornada concluyó pasadas las nueve de la noche tras el recorrido procesional por las calles de Albendín, en un ambiente festivo, de convivencia y fervor popular que volvió a poner de manifiesto el fuerte arraigo de la devoción a la Virgen de Fátima entre vecinos de todas las edades.
“Los niños son quienes verdaderamente lo viven”, resumía Ana María Vallejo al término de una celebración que volvió a convertir a Albendín en punto de encuentro para la fe, la tradición y la participación de toda una comunidad.
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