Presentación y bendición de Nuestra Señora del mayor Dolor
La Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora de la Clemencia en su mayor Dolor vivió una jornada histórica con la bendición de la imagen, el nombramiento de Salvador Guzmán como hermano honorario y la presentación del cartel del Vía Crucis del Viernes de Dolores
La iglesia de San Bartolomé, sede canónica de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora de la Clemencia en su Mayor Dolor, fue escenario de una de esas jornadas llamadas a quedar en la memoria colectiva de Baena. Al término de la Misa de Regla, oficiada por el consiliario Francisco Salvador Flores Hidalgo, tuvo lugar la presentación y bendición de la imagen de Nuestra Señora de la Clemencia en su Mayor Dolor, obra del imaginero egabrense, Salvador Guzmán Moral.
El acto, que incluyó además el nombramiento del autor como hermano honorario y la presentación del cartel del Vía Crucis del Viernes de Dolores, contó con la participación de la Banda de Cornetas y Tambores “La Unión” y concluyó con un besamanos.
Recuperando la advocación del “Mayor Dolor”
El secretario de la cofradía, José Ortiz Esquinas, ejerció como presentador y maestro de ceremonias, subrayando la dimensión histórica del momento, “No sé si será el destino, pero 90 años después se vuelve a recuperar la advocación del ‘Mayor Dolor’ en nuestra parroquia de San Bartolomé, tras la desaparición de la antigua imagen dolorosa existente en la capilla que hoy ocupa la Virgen de los Santos, tras los sucesos acaecidos durante la guerra civil en el año 1936”.
Recordó igualmente que se trata de una cofradía joven, aunque con profundas raíces, “somos una Cofradía joven, pero con el espíritu de aquellas personas que en 1925 intentaron crear una Cofradía penitencial en San Bartolomé para la Semana Santa de Baena. No se ha tenido prisa por conformar definitivamente esta Cofradía, se ha esperado 99 años para obtener la erección canónica. Vamos creciendo poco a poco y fieles a los consejos y directrices marcadas por nuestra Diócesis de Córdoba”.
Ortiz tuvo palabras de especial gratitud hacia el autor de la imagen, “querido Salvador, no hay palabras para agradecer todo lo que has hecho por esta Cofradía, cuando te presenté los fines y proyecto de la Cofradía lo asumiste como propio, apoyándonos y aconsejándonos”.
“Ha sido un proceso que ha durado casi un año”
Por su parte, el imaginero Salvador Guzmán Moral explicó el proceso creativo de la obra, “ha sido un proceso que ha durado unos meses, casi un año, en la que hemos pasado de los dibujos preliminares a unos primeros modelos y de ahí a un boceto en madera y ya es una realidad”.
Definió la imagen como una dolorosa del siglo XXI, “la idea era hacer una imagen diferente. Imágenes del siglo XXI, como le llama mi maestro Miñarro a este tipo de obras, en las que tratamos de poner un punto de vista histórico fundamentado en la documentación”.
La Virgen representa a María adulta, de entre 45 y 50 años, “que sería la edad cronológica que debería de tener María cuando ejecutaron a su Hijo”.
Entre sus singularidades destacó que, “tiene dos juegos de manos, unas manos abiertas y unas manos juntas, y eso le va a dar unas posibilidades de teatralidad diferentes”.
Además, reveló un detalle íntimo, “esconde una cápsula del tiempo en su interior donde casi 50 hermanos han metido plegarias y deseos y no sabemos cuándo alguien las pueda ver y leer los propósitos que tantas personas han tenido para que esta obra sea una realidad”.
La imagen está realizada en madera de cedro real, con candelero de pino, ojos de vidrio, dientes de marfil, lágrimas de vidrio y pestañas de pelo natural. “Creo que era el propósito crear una imagen con personalidad propia y con unción sacra, con ese pellizco que hace que el devoto se sienta atraído”, afirmó.
Nombramiento como hermano honorario
En reconocimiento a su implicación, incluyendo la restauración del Cristo de la Misericordia y la talla de la Virgen sin coste de mano de obra, el Cabildo General acordó por unanimidad su nombramiento como hermano honorario, haciéndole entrega de escapulario y placa conmemorativa.
También se tuvo un recuerdo especial para su esposa, Toñi, destacando “GRACIAS CON MAYÚSCULAS por tu generosidad y tu corazón inmenso”.
El cartel del Viernes de Dolores
El cartel anunciador del Vía Crucis del Viernes de Dolores de Baena lleva la firma de Rafael Jesús Castillo, un artista joven pero con una trayectoria ya consolidada en el ámbito cofrade. La obra, de gran formato y complejidad técnica, la comenzó el pasado verano se trata “de las más grandes que he realizado”.
El cartel presenta una escena de calvario adaptada a la hermandad, situada en el entorno de la Iglesia de San Bartolomé. El propio artista detalló los elementos que componen la escena, “la imagen que aparece, que es el Cristo y los dos hermanos que están a la derecha y a la izquierda de la imagen, están realizadas a lápiz, igual que la iglesia de San Bartolomé y la calle en general, representada como una calle antigua, es la de San Bartolomé, esa calle que originalmente parece de piedra”.
En cuanto a la técnica, subrayó la combinación de procedimientos, “todo lo que viene a ser la parte figurativa de la obra está hecha en lápiz de color. En cuanto al fondo, ese crepúsculo, esa oscuridad, ese eclipse que aparece también, está realizado en acrílico, ya que daba también una apariencia más solemne y más oscura”.
El eclipse y la atmósfera crepuscular refuerzan el mensaje central del cartel, “el cartel lo que quiere significar es ese eclipse y esa parte de crucifixión que tiene la obra”.
El estudio previo fue minucioso, “es de los cuadros que tienen más estudio previo que yo he tenido, es un cartel que evoca a cuadros antiguos de iglesias, por esa oscuridad, por ese tenebrismo que puede tener”
Aunque la Virgen no aparece representada directamente, debido a que la imagen mariana es de reciente incorporación, sí existe una referencia simbólica: “hay una referencia a los pies de la cruz, como se puede ver, hay un corazón que es la parte posterior del escapulario” y el crucificado, en cambio, ocupa el eje central de la composición.
En los últimos meses, Rafael Jesús Castillo ha presentado varios trabajos públicos, pero al ser preguntado por cuál de ellos elegiría, su respuesta fue “este por sentimiento. Yo me he criado en ese barrio”.
Un cartel anuncia el Vía Crucis y refleja la unión entre arte, fe y raíces personales y convierte esta obra en una de las más especiales de su trayectoria
“Que se fijen en su mirada”
La hermana mayor, María José Jiménez, visiblemente emocionada, expresó que “han sido muchas idas y venidas, este periodo se ha vivido muy intensamente pero muy contentos con el resultado”.
Recordó que el deseo de contar con una imagen mariana nació ya en 2020, al iniciar los trámites de la cofradía, “queríamos una imagen que mirara al Cristo, una imagen expresiva”.
Al describirla, afirmó, “me la esperaba bonita, pero no tan bonita como se ha quedado” y lanzó un mensaje a los fieles, “que se fijen en su mirada. La mirada transmite”.
La Virgen fue vestida de dolorosa, con manto, saya y pecherín confeccionados por María José Pérez, y quedará junto al Cristo de la Misericordia.
Un día histórico para Baena
La concejala de Cultura, Ana Cruz, subrayó que se trataba de “un día importante e histórico no solo para Baena sino también para la cofradía”, recordando además la reciente declaración de la Semana Santa como Fiesta de Interés Turístico Internacional.
La Hermandad de la Virgen de los Santos, también con sede en San Bartolomé, de manos de su hermano mayor, Antonio Montilla, entregó un rosario formado por piedras de jaspe en color verde oscuro, que tiende a engrandecer aún más el rico patrimonio de la cofradía.
La jornada concluyó con el acompañamiento musical de la Banda de Cornetas y Tambores “La Unión” y un multitudinario besamanos que confirmó que Nuestra Señora de la Clemencia en su Mayor Dolor ya forma parte del corazón cofrade de Baena.
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