Presentada la bula restaurada del siglo XVIII de la Hermandad del Corpus Christi

Presentación bula restaurada de la Hermandad del Corpus Christi

La Real y Muy Antigua Hermandad Sacramental del Corpus Christi de Baena presentó el sábado 18 de abril su bula pontificia restaurada, un documento de 1726 que vuelve a lucir con todo su valor histórico, artístico y devocional tras un minucioso proceso de recuperación. El acto tuvo lugar en la parroquia de Santa María la Mayor, tras la Misa de Minerva, culminada con una procesión por el interior del templo.

Baena volvió a mirar a su pasado para reforzar su identidad. La presentación de la bula restaurada de la Real y Muy Antigua Hermandad Sacramental del Corpus Christi de Baena no fue solo un acto cultural o religioso, sino una reivindicación del valor del patrimonio como elemento esencial de la memoria colectiva.

El documento, fechado en el siglo XVIII y otorgado por el papa Benedicto XIII, ha sido objeto de una profunda restauración que ha permitido recuperar una pieza importante en la historia de la hermandad y de la propia ciudad.

Un documento pontificio con siglos de historia

El consiliario y párroco de Santa María la Mayor, Juan Laguna Navarro, explicó con detalle el significado de este tipo de documentos, “una bula es un documento pontificio a través del cual el Santo Padre concede privilegios, indulgencias o prerrogativas a un colectivo concreto o a la Iglesia universal”.

En este caso, la bula no solo otorgaba indulgencias, sino que vinculaba a la hermandad baenense con la Archicofradía de Minerva en Roma, “esa vinculación hacía que la hermandad se sintiese más unida y en comunión con la Iglesia católica”, subrayó.

Además, destacó el valor histórico del documento, conservado durante siglos en el archivo parroquial, “tiene un castellano antiguo, muy eclesiástico, pero es bastante curioso y muy interesante para quienes estudiamos estos temas”.

De un estado crítico a una pieza recuperada

El hermano mayor, Adrián González Luna, recordó que la restauración de la bula era uno de los principales objetivos de su junta de gobierno, “era uno de los grandes proyectos. El estado era delicado, estaba lleno de bichos, con carcoma, humedad y pérdida de tinta”.

Durante años, el documento permaneció expuesto en condiciones poco adecuadas, “estaba enmarcado con madera y cartón normal, y cada vez los agujeros eran más grandes, se estaba perdiendo información”, explicó.

La intervención, que ha contado con financiación municipal, ha supuesto un antes y un después, “el cambio es abismal. Ahora tenemos la tranquilidad de que el documento está seguro y en el lugar que se merece”.

Dos meses de trabajo para salvar tres siglos

La restauradora, María Inmaculada Carrasco, detalló el complejo proceso llevado a cabo, “el documento presentaba patologías que hacían peligrar su conservación. Hemos limpiado, consolidado el soporte, unido desgarros e injertado zonas perdidas”.

El trabajo, que se prolongó durante aproximadamente dos meses, fue especialmente delicado por el estado del papel, “estaba en muy mal estado. podía desintegrarse con una mínima manipulación”.

Uno de los principales retos fue reparar los daños causados por insectos, “lo más laborioso ha sido el injerto de las lagunas provocadas por xilófagos, utilizando un papel similar al original”.

Carrasco subrayó la importancia de este tipo de intervenciones, “se trata de devolverle sus valores históricos, documentales y devocionales, garantizando su conservación futura”.

Un acto cargado de simbolismo

La presentación se desarrolló en un ambiente solemne tras la Misa de Minerva, en un templo que volvió a convertirse en escenario de la historia viva de Baena.

El primer teniente de alcalde, Francisco Vizcaíno Barea, puso en valor la importancia de la restauración, “es emocionante tener un documento de esta trascendencia. Es un valor incalculable para nuestras tradiciones y nuestro patrimonio”.

En su intervención institucional, destacó el significado del documento en el contexto actual, “este pergamino de 1726 es un pedazo tangible de la Baena del siglo XVIII. La grandeza de nuestras tradiciones nace del cuidado de nuestra historia”.

Asimismo, vinculó este logro con el reciente reconocimiento de la Semana Santa de Baena, “ese título internacional se sustenta en el trabajo constante de nuestras hermandades y en la protección de nuestro legado”.

La recuperación de la bula no es un hecho aislado, sino parte de una línea de trabajo más amplia dentro de la hermandad. Según explicó su hermano mayor, ya se plantean nuevos proyectos como la restauración del estandarte de 1942 o de un relieve histórico de San Joaquín y Santa Ana.

El acto dejó una idea clara: la conservación del patrimonio es una responsabilidad compartida.

Como concluyó Francisco Vizcaíno Barea, “si no cuidamos lo que fuimos, difícilmente sabremos defender nuestra identidad en el futuro”.

Con esta restauración, Baena recupera un documento y una parte esencial de su memoria. Una herencia de más de tres siglos que, gracias al esfuerzo conjunto de instituciones, hermandad y especialistas, podrá seguir siendo contemplada por generaciones futuras.

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