Cerca de un centenar de ramos de distintos tipos de flores ornamentales, rosas de todas sus variedades, margaritas, nardos, gerberas, claveles o lirios han sido depositadas por niños y niñas, en un principio, y posteriormente, por diferentes colectivos, asociaciones, hermandades, vecinos y vecinas de Baena, en general, con motivo de la ofrenda floral, incluida en la programación de actos en honor a la patrona de Baena, la Virgen de Guadalupe, demostrándole de esta forma el cariño, la devoción y la fe que le tienen.
Decir que unos 30 niños y niñas, de distintas edades, acompañados por sus padres, han participado en la ofrenda floral infantil, en un acto donde han sido recibidos por el cura párroco de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, Jesús Joaquín Corredor, y que ha dado pie a que durante varias horas se cumpliera con un doble objetivo, visitar y saludar a la patrona de Baena, y contribuir con estas flores al adorno, tanto del retablo de la capilla como del principal de la Parroquia.
Acto sencillo, pero de un gran simbolismo que da aliento y anima a la cofradía para seguir afianzándose en la idea de que el futuro de la misma está en sus bases y desde edad muy temprana y seguir concienciando, consolidando y creciendo en la cofradía como tal.
Y trabajo extra para la camarera, María José Cruz Salamanca, y sus fieles colaboradores y colaboradoras, que no solamente tendrán que clasificar, distribuir y colocar las flores para que cumplan su función de realzar aún más el lugar donde fue pintada la Virgen, cosa imposible, ya que, con tan solo la presencia de la señora basta, aunque eso si el adorno pone de manifiesto que ella no está sola, de ahí el cariño, la paciencia y el tiempo que le dedican de una forma totalmente desinteresada para que luego todos podamos sentirnos reflejados en ese derroche de creatividad hecho a base de un granito de todos.