No pudo evitar emocionarse el hermano mayor de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Huerto y San Diego al agradecer el trabajo de todos para que el acto central del Miércoles Santo en Baena, en la conventual de San Francisco, fuese posible.
José Vico terminó su alocución al término de un acto litúrgico en el que con ofrendas de flores, martirios o símbolos de las hermandades como la lanza de Los Sayones o las rosas de San Diego, transcurrió el especial Miércoles de Pasión baenense, con varios recuerdos a las víctimas de la pandemia, lecturas de los Evangelios y referencias a los titulares de las cinco hermandades con  imágenes. Todas lsa tallas en el altar de San Francisco, que estuvo más barroco que nunca dada la procedencia de la Escuela Granadina de la imaginería de los Cristos de los Azotes y de la Ventana. Compartieron loas y ofrenda con su madre Dolorosa atribuida a Pedro de Mena, el franciscano San Diego y, centrado, un Jesús del Huerto al que no le faltaron las espigas y los limones.
Un tambor ronco “berenjeno” y los redobles de los chillones judíos coliblancos, formaron parte de la escenografía en la que se puso énfasis en el prendimiento de Jesús en el Huerto por los centuriones, una de las esencias de esta cofradía anclada en Getsemaní.
El párroco y consiliario de la cofradía, Juan Laguna, se declaró “orgulloso” de serlo y expresó como símbolo de la Fe las lágrimas que aparecieron en algunos ojos, también en los del hermano mayor Vico. “Una Fe frustrada no significa una Fe débil”, afirmó, resumiendo la duración el acto con “una hora y media en la que nos hemos quitado la mascarilla del corazón”.
Aseveró que en 2022 se habrán secado las lágrimas “porque estaremos en la calle, aunque echaremos de menos a los que el Padre recogerá”.
Palabras con las que concluyó en Baena el acto central de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Huerto y San Diego del Miércoles Santo, dos vocablos estos últimos muy repetidos en las intervenciones que configuraron un acto calificado por Juan Laguna como “un gesto importante que nos mantiene vivos”, dirigido a todo el pueblo de Baena representado por todas las hermandades merculinas.