AEMO, junto con sus socios Mediterráneos de Recomed, insiste en que la única salida posible es exigir que los aceites de oliva vírgenes sean etiquetados con la máxima categoría: letra A (verde oscuro)

Entretanto la solución barajada estos días, que es la implantación en España de este sistema de etiquetado con la exclusión de los aceites de oliva, no es una solución efectiva por dos razones fundamentales:
-    Crearía confusión en el consumidor español puesto que generaría gran incertidumbre y sospecha el hecho de que el resto de los productos alimenticios llevaran su información nutricional, mientras los aceites de oliva carecerían de esa información. Ante el lineal surge la pregunta ¿Porqué?
-    Por otro lado, en el resto de los países donde se encuentra implantado este sistema de etiquetado frontal seguirá apareciendo la letra C (amarillo) para los aceites de oliva, y España exporta hasta 2 de cada 3 litros con la salud como el principal argumento, por lo que el daño será grave. Hay que señalar que Nutri-Score ya esta implantado en Francia, Alemania, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Suiza, Austria, Portugal o Eslovenia, países, muchos de ellos, grandes consumidores de aceites de oliva españoles.
Por tanto, la única salida que tiene España es no implantar Nutri-Score en tanto los aceites de oliva no sean recalificados. Para lo cual se tendrá que trabajar duro por parte de la AESAN y todos los actores del sector.
En esa línea de trabajo AEMO se alinea con organizaciones como la Sectorial Nacional de Aceite de Oliva Virgen con Denominaciones de Origen, institutos de investigación como el IMIBIC y la Universidad de Córdoba o asociaciones de productores de calidad como QVExtra. Así se constata a través de un elaborado y firme informe que certifica las indiscutibles evidencias científicas que prueban los beneficios saludables del aceite de oliva virgen extra y virgen. Este documento esta refrendado por investigadores de la talla de Francisco Pérez Jiménez, José López Miranda o Ramón Estruch entre otros.