El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz, ha nombrado al sacerdote Manuel Jiménez Povedano, nuevo delegado diocesano de pastoral Juvenil. Sustituye al frente de esta área a José Francisco Durán, que ha desempeñado esta responsabilidad durante los últimos siete años.
El nuevo delegado diocesano nació en Baena el 15 de junio de 1984. Ordenado presbítero en Sevilla el año 2019, hasta ahora era párroco de Nuestra Señora de la Fuensanta, en Corcoya, y Nuestra Señora del Socorro, en la localidad de Badolatosa.
Manuel Jiménez Povedano “Manu” ha sido recientemente el predicador del triduo en honor de Nuestro Padre Jesús Nazareno con motivo de la festividad del Día de Jesús
En declaraciones a Cancionero Manuel Jiménez, ha dicho que “Manu, es el nombre con el que me conocían en el colegio los compañeros, en el deporte que practicaba o cuando estaba en la parroquia” y nos ha dado a conocer algunas opiniones de su visión y trabajo como sacerdote
“Me marché de Baena con 18 años, para estudiar en la universidad de Sevilla y allí encontré al Señor, encontré la pastoral universitaria y fui descubriendo la vocación que poco a poco fue creciendo hasta que tomé la decisión y entré al seminario de Sevilla donde he cursado la formación sacerdotal, teológica y recibí la ordenación. Ahora vuelvo ordenado sacerdote y perteneciendo a la diócesis de Sevilla con el orgullo de ser de Baena y acudir para celebrar el Triduo de Jesús”, ha manifestado Manu.
Para este joven sacerdote “la vocación es una especie de noviazgo, aunque no tengamos un rostro al que dirigirnos. Uno va descubriendo un camino en la vida, vas teniendo que descartar y vas eligiendo, decantándote al final por una persona, que en una vocación sacerdotal es Jesucristo, quien al final es el que te conquista y seduce, consiguiendo que le entregues la vida, igual que en un matrimonio, donde hay una conquista, una seducción mutua, hasta entregar la vida el uno al otro. En el sacerdocio pasa igual, uno vive esa relación hasta que descubres que la felicidad y lo que merece la pena en la vida es la entrega a la persona de Jesús y al servicio de los hermanos”
En este sentido, ha incidido en que “es una relación personal, porque Dios es persona, se relaciona como nosotros, solo hay que entrar en la intimidad y hacerlo con verdad, con honestidad, con honradez, poniéndote delante y al final hablas, es una realidad, al final concreta, aunque aparentemente sea lejana que es capaza de hacer que uno apueste la vida, tan concreta como la persona que la comparte a tu lado si estas casado”

Primer destino “han sido años de construir unidad, parroquia, de construirme”
Manuel Jiménez Povedano nos ha hablado con emoción y cierta nostalgia de su primer destino “mi primer destino fue en un pueblo de Sevilla cercano a los límites de la provincia de Córdoba, cerca de Jauja, Lucena, lo que me permitió estar cerca de Baena. Han sido tres años preciosos, de párroco, aprendes a ser sacerdote, antes tenía deseos, intuiciones, pero al final las cosas se concretan, la vida, la parroquia, los feligreses son los que al final te forman, te hacen pastor que ellos necesitan y que Dios va construyendo también en ti”
“Yo lo he vivido con mucho cariño y con mucho agradecimiento a Dios, cuando uno entra en un pueblo, llegas temblando, era la primera vez, por desconocer a qué me enfrentaba, si sería capaz, siempre confiando en el Señor, que es el que va delante y te manda a los sitios. Ahora me voy con mucho agradecimiento a Dios, por las personas que he podido conocer, si he podido ayudar a alguna, acercándolos al Señor, han sido años de construir unidad, parroquia, de construirme yo también y dejarme hacer”, ha afirmado el sacerdote baenense
El nuevo delegado diocesano de pastoral Juvenil
Manuel Jiménez ha señalado que “recibo la noticia de que me iba a la Diócesis de Sevilla, en un principio, con sorpresa y con tristeza por los proyectos que dejaba, por el camino que llevaba en la parroquia, por lo que podía ir construyendo, porque no lo esperaba, ha sido un poco a destiempo, suele ser en junio cuando se sabe los cambios, cuando se proponen los movimientos, pero a mí me lo propusieron casi a finales de julio, por circunstancias especiales, lo que me proponía D. José Ángel era coger la Delegación de Pastoral Juvenil y este verano teníamos la peregrinación europea de jóvenes a Santiago y el relevo no podía darse hasta que no terminase ese evento. Ahora lo vivo con mucha ilusión, porque es una tarea bonita en la que pienso pasármelo bien”.
En cuanto a esta nueva responsabilidad ha insistido en que “es mucha responsabilidad, yo antes he sido joven de pastoral juvenil, de pastoral universitaria, estando con los jóvenes en la universidad y he conocido de cerca a los sacerdotes que han tenido esta responsabilidad, tratando de trabajar con ellos, por ello sé un poco en qué consiste y se lo que un joven puede esperar de este sector, pero, aun así, lo vivo ahora con la distancia de que cuando yo era joven hace años y a la juventud de hoy hay que tomarle el pulso y saber cuáles son sus inquietudes y deseos para poder estar a la altura, pero con la ayuda de Dios, encomendándome espero tener soluciones y encontremos respuestas”
Preguntado porque cree que se han fijado en él para este cargo, Manuel Jiménez ha apuntado que “no hay cualidades especiales en mi persona para desempeñarla, quizás han pensado en mí por haber tenido un contacto directo antes que me ha permitido conocer algo ese mundo. Es verdad que voy sin miedos, yo he predicado estos días los tres miedos del torero, al fracaso, al dolor y a la muerte, pues todavía nos toca lidiar en una plaza a la que se sale sin miedo, pero con responsabilidad, respeto y conocedor de que la tarea es difícil. La juventud hoy trata de ser referente, modelo, es muy exigente”.

La mirada y la visión de Jesús
Sobre si ha cambiado la forma en la que veía al Nazareno de Baena de cuando los visitaba hace unos años a ahora como sacerdote, Manu ha manifestado que “ha cambiado la forma en la que yo veo a Jesús, la imagen siempre mira igual, cambia la forma en la que lo ve uno y eso es lo que debe darse cuando uno crece en interioridad, al formarnos y alimentarnos espiritualmente, viendo al señor no estático sino como alguien que te acompaña en la vida y que no solo está cuando vienes a verlo sino que cuando te sales por la puerta te lo llevas, porque es un Dios vivo que se hace presente, ayudándote y estando contigo”.
Además, ha incidido en su labor sacerdotal “yo disfruto con la palabra, predicándola, enseñando, en la catequesis, dando a conocer, en la meditación, en la reflexión, es la tarea a la que me gustaría dedicarme toda la vida, cultivando la relación que el Señor se empeñó en tener conmigo, haciéndola entender y acercarla a los demás”.
Por último, ante la falta de vocaciones a alentado a los jóvenes: “merece la pena, hay una vocación tan alta y tan santa que es la sacerdotal en la que también se cultiva la entrega, la Iglesia está necesitada de sacerdotes”.