El empresario y cofrade de Baena, José Luis Ocaña, ha sido entrevistado por el párroco Juan Laguna, retomando el programa Café para Tres que no fue posible el miércoles pasado por el fallecimiento de Juan Huertas.
Maestro de carrera, hijo de carpintero, comercial, fotógrafo y en los últimos 16 años funerario, hermano de San José, del Cristo del Perdón, judío, rociero…
“No es lo mismo trabajar como hermano de jefe que de no serlo, aunque siempre he considerado que el negocio era mío”, comentó, refiriéndose a su hermano Antonio Ocaña, “con quien me peleo muchas veces pero al rato no pasa nada”.
La funeraria Ocaña ha ampliado sus servicios en los últimos años con un crematorio en la carretera Cañete.
Un oficio de estar siempre al lado de la familia doliente, sin molestar, como si no se estuviera, con “empatía y simpatía”.
Contó alguna anécdota en la “búsqueda” del sacerdote para las exequias “antes de los teléfonos móviles” o  para fijar la hora de los funerales.
Habló de la “pena y tristeza”  por las restricciones de la pandemia “sobre todo en la primera ola con 3 familiares en el cementerio”.
Integrante, guitarrista y cantante, del Grupo Rociero Salvador Muñoz, que llega pronto a los 40 años, José Luis Ocaña recordó que actúan allá donde les llaman y los orígenes en Navidad de 1982, con el entonces párroco de San Bartolomé que impulsó y le dio nombre a la formación. “Fuimos pioneros en el Carnaval, la Serenata a la Virgen de Guadalupe, las Cruces…”, reconociendo el trabajo de Carmen Esquinas como directora, “a quien se le debía reconocer eso públicamente”.
“El Cristo del Silencio, el Vía Crucis, es otra cosa, la reflexión en la soledad” dijo José Luis sobre su experiencia en una cofradía que ha presidido su hermano Antonio Ocaña durante 4 años.