El restaurador egabrense Salvador Guzmán, cuyo último trabajo para la Pasión de Baena ha sido la intervención estructural y la recuperación la policromía original de la Santa Verónica (Cofradía Jesús Nazareno), ha contado su experiencia con el coronavirus. “El virus no entiende de edad ni clases sociales”, dijo quien estuvo dos semanas ingresado por la enfermedad.
Sobre su profesión, Guzmán ha hablado de esa restauración de la talla del siglo XVIII-XIX, que es continuación de las intervenciones en el resto de tallas del Viernes Santo mañana, Jesús Nazareno, Virgen de los Dolores, San Juan y la Magdalena.
“La actuación le ha dado más calidad artística a la talla”, dijo el artista, quien considera “un honor” que otras cofradías baenenses hayan confiado en su taller para otro tipo de intervenciones en las imágenes sagradas.
“Las imágenes de gran devoción, artísticamente suelen ser importantes”, añadió refiriéndose a su trabajo con la talla de Jesús Nazareno de Baena, “que ha sido un punto y aparte en mi trayectoria profesional”.
Yendo más allá, a las consecuencias de la pandemia en la restauración artística, ha dicho que este sector “se ve afectado porque tiene que ver con la Semana Santa y si no se celebra las hermandades no tienen prisa en acometer proyectos”.