Asistentes y ponentes en Bodega Palacios
El Tejar reúne a agricultores y cooperativas para explicar una iniciativa que, apuesta por la economía circular, la producción de energía renovable y la valorización integral del alperujo
Oleícola El Tejar celebró este miércoles, 17 de junio, en Baena una jornada informativa dirigida a agricultores y cooperativas de la comarca con el objetivo de explicar los detalles del proyecto de construcción de una planta de biogás destinada al aprovechamiento de los subproductos generados por el sector oleícola. La iniciativa fue presentada como una respuesta tecnológica y medioambiental a los retos que afronta actualmente el tratamiento del alperujo y otros residuos derivados de la producción de aceite de oliva.
En rueda de prensa el director general de Greenar, Diego Aranda, y el presidente de Oleícola El Tejar, Francisco Serrano, defendieron la necesidad de informar con transparencia sobre una iniciativa que, según señalaron, ha estado rodeada de controversia y desinformación durante los últimos meses.
Aranda explicó que el encuentro tenía como finalidad trasladar directamente a agricultores y cooperativistas las características reales del proyecto, “venimos hoy aquí otra vez a Baena a contar nuestro proyecto con el objetivo de demostrar esa transparencia que siempre hemos ido publicando y de contarle a los agricultores de qué va el proyecto, cómo se va a hacer, porque en los últimos meses ha habido muchísima polémica y se han transmitido una barbaridad de mentiras sobre el proyecto”.
Por su parte, Francisco Serrano habló de la problemática que afronta actualmente el sector para gestionar los subproductos del olivar y en la necesidad de adoptar nuevas soluciones tecnológicas, “fundamentalmente la reunión de hoy es para informar, para informar con objetividad, para que la gente sepa verdaderamente qué es lo que queremos hacer y por qué lo queremos hacer”.
El presidente de Oleícola El Tejar recordó la evolución que ha experimentado la industria oleícola durante las últimas décadas, desde los antiguos sistemas de producción hasta la actual tecnología de dos fases, que genera un alperujo con una humedad muy elevada.
“Las tecnologías han ido avanzando y hoy llegamos a una situación en la que el alperujo tiene una humedad que llega hasta el 75%. Eso hace que todas las plantas tengan cada vez más problemas porque evaporar esa cantidad de agua que estamos recibiendo es prácticamente imposible”, explicó.
Según Serrano, el sector se enfrenta a un escenario complejo si no se adoptan medidas innovadoras para gestionar estos materiales, “llegaremos al colapso porque no hay forma de poder sacar esa cantidad de agua con los sistemas que tenemos hoy, con secaderos, no hay forma”.
En este contexto, defendió la planta de biogás como una alternativa tecnológica consolidada y ampliamente implantada en otros países europeos, “esta tecnología nueva es una tecnología limpia y sin miedo a olores, sin miedo a nada, va a haber menos molestias que las que hay ahora mismo con las plantas de alperujo”.
Serrano insistió en que la iniciativa no responde únicamente a una necesidad industrial, sino que afecta directamente al conjunto del sector productor, “nadie piensa que los problemas son de las almazaras. No. Los problemas son de los olivareros, son los que producen el aceite y generan esos subproductos que no podemos acumular sin darles salida”.
El presidente de Oleícola El Tejar lamentó asimismo la oposición surgida en algunos sectores sociales y atribuyó parte del rechazo a la falta de información sobre el funcionamiento real de estas instalaciones, “hay mucha desinformación, se está hablando mucho por redes sociales sin saber el fondo de esta tecnología ni lo que este proyecto trae, nadie puede decir que está en contra de algo que no conoce en profundidad”.
Asimismo, subrayó que la planta utilizará fundamentalmente productos procedentes del propio olivar y rechazó que pueda compararse con instalaciones destinadas al tratamiento de residuos urbanos, “no es una planta de residuos, ni un vertedero, ni una planta de basura. El producto que vamos a utilizar para hacer biometano es la aceituna y los productos derivados de ella”, subrayó.
El respaldo científico al proyecto
Durante el turno de intervenciones, la coordinadora del Grupo de Investigación de Biocombustibles y Sistemas de Ahorro Energético de la Universidad de Córdoba, María Pilar Donato Pérez, ofreció una extensa exposición sobre la base científica y tecnológica del proyecto.
La investigadora, que aseguró llevar más de dos décadas trabajando en la valorización energética de residuos, explicó que la propuesta se enmarca en una transformación profunda del sector oleícola, “el proyecto de la planta de digestión anaerobia de Baena nace en un momento de transformación profunda para el sector oleícola, tan importante como cuando pasamos del sistema de tres fases al de dos fases”.
Donato señaló que la sostenibilidad, la descarbonización y la valorización de los subproductos están redefiniendo actualmente el modelo productivo del sector. Según explicó, la normativa medioambiental europea obliga a buscar nuevas soluciones para la gestión de los residuos y abre oportunidades para el desarrollo de nuevas actividades económicas.
“La digestión anaerobia constituye hoy una de las tecnologías más maduras, contrastadas y estratégicas dentro de la transición energética y económica europea”, indicó.
La investigadora recordó que miles de instalaciones similares funcionan desde hace años en países como Alemania, Francia, Italia o Países Bajos, donde procesan residuos agrícolas, ganaderos y agroalimentarios para producir biogás y biometano renovable.
“Europa ha liderado una auténtica revolución en este ámbito, esta solución ha permitido que la digestión anaerobia se convierta en una pieza clave de la política energética, climática y agrícola europea”, señaló.
Entre los beneficios asociados a esta tecnología destacó la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, la disminución de la dependencia energética exterior y la recuperación de nutrientes para su uso agrícola.
“Si podemos contribuir utilizando unos residuos y transformándolos en energía y en productos de valor añadido, sería casi un delito ambiental no hacerlo”, aseguró.
Donato recordó además que la relevancia del biometano aumentó notablemente tras la crisis energética derivada de la guerra de Ucrania y destacó que la Unión Europea considera esta fuente energética estratégica para alcanzar la neutralidad climática en 2050, “la Unión Europea lo tiene clarísimo y está apostando por esta tecnología, nosotros debemos seguir insistiendo”.
Empleo, fijación de población y desarrollo rural
La experta incidió también en las repercusiones económicas y sociales que puede generar una instalación de estas características en el medio rural.
“Favorece el empleo local estable, favorece la fijación de población en el territorio e impulsa la producción de nuevos productos asociados a la gestión de esos residuos”, explicó.
Según defendió, la implantación de este tipo de industrias puede convertirse en una herramienta para combatir la despoblación y generar nuevas oportunidades laborales vinculadas a la economía verde, “vamos a dar oportunidades muy interesantes y eso hay que tenerlo casi como lo más importante de todo”.
La investigadora destacó además que el proyecto incorpora sistemas avanzados de monitorización, sensores inteligentes y herramientas digitales que permitirán controlar en tiempo real el funcionamiento de la planta y anticipar posibles incidencias, “esta digitalización permite anticipar incidencias, optimizar la operación y mejorar de forma continua el rendimiento de la planta”.
También explicó que las tecnologías desarrolladas por su grupo de investigación permiten mejorar la biodegradabilidad de los materiales, minimizar olores y aumentar la producción de biogás.
Un modelo basado en la economía circular y el aprovechamiento integral de los recursos generados por el olivar.
Según los promotores, la futura planta permitirá transformar subproductos que actualmente generan costes de gestión en recursos con valor económico, produciendo energía renovable, biofertilizantes y agua reutilizable para uso agrícola.
Para Francisco Serrano, el proyecto representa una oportunidad para anticiparse a los problemas que afrontará el sector en los próximos años, “la presentación de hoy creo que para Baena y para todos los pueblos de Andalucía donde tenemos plantas supone una mejora considerable de la situación actual”,
Por su parte, María Pilar Donato defendió que la iniciativa puede convertir un desafío ambiental en una oportunidad de innovación y desarrollo para el territorio, “trabajamos para convertir el desafío ambiental del sector oleícola en oportunidades de innovación, competitividad y desarrollo sostenible, impulsando un modelo alineado con los objetivos europeos de descarbonización, economía circular y autonomía energética”,
La investigadora cerró su intervención remarcando el impacto que este tipo de proyectos pueden tener sobre la economía local, “va a suponer un impulso económico y social muy importante para la zona y para toda la comarca”.
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