Trabajo comunitario en ciudad Bolivar
Monte Fraterno: un espacio de encuentro y prevención que transforma vidas en Ciudad Bolívar
Un proyecto que nace donde más se necesita
Mientras los debates políticos sobre infraestructuras y abandono institucional marcan la agenda pública, en los márgenes de Bogotá se están escribiendo historias de resistencia y comunidad. Una de ellas es “Monte Fraterno: un lugar para el Encuentro y la Prevención”, un proyecto impulsado por la Asociación Entretejiendo, con asesoría de la Obra Jesús Samaritano – Samaritanos di Padre Pío, y liderado por el misionero javeriano Iñaki Larrea Múgika.
“Este proyecto se realiza con el fin de elaborar y realizar actividades para los niños, niñas y adolescentes junto con sus familias en un sector de Bogotá con sus carencias fundamentales para una vida digna”, explica Larrea en la presentación del programa. Es una iniciativa nacida para dignificar, acompañar y proteger a quienes crecen en una de las zonas más vulnerables de la capital colombiana.
Un lugar seguro en medio de un territorio olvidado
El proyecto se desarrolla en Guaval, también conocido como La Ermita, en la localidad de Ciudad Bolívar, una de las más extensas y con mayores índices de pobreza de Bogotá. Allí, recuerda el documento, se vive una realidad marcada por:
- Escasez de recursos, desplazamiento forzado y migración venezolana.
- Altos niveles de desempleo y precariedad económica agravada tras la pandemia.
- Inseguridad y riesgo de captación por pandillas, narcotráfico u otros grupos ilegales.
- Déficit habitacional y más de 220 asentamientos informales, muchos de ellos sin agua potable, acueducto ni alcantarillado.
El diagnóstico es claro: “Estos menores requieren una atención que no se reduzca al cuidado alimentario, sino que atienda a la promoción de valores y principios para su proyecto de vida”.
En medio de esa compleja realidad, Monte Fraterno busca ser exactamente eso: un espacio fraterno, seguro y transformador.
Un nombre, una misión
Objetivo
El proyecto busca propiciar un espacio seguro donde niños y jóvenes que puedan expresarse libremente, fortalezcan los vínculos de amistad, descubran “sus capacidades y habilidades”, encuentren herramientas para prevenir consumos problemáticos, conductas autolesivas o cualquier afectación a su integridad.
Misión
La iniciativa declara como misión, “diseñar, ejecutar, evaluar y sistematizar programas” de convivencia fraterna, dignidad humana y sentido de vida; elaborar estrategias de prevención de consumos problemáticos y conductas autolesivas y cooperar con movimientos, entidades gubernamentales o no gubernamentales…”.
Visión
Monte Fraterno proyecta:
- “Casas juveniles donde se experimente el amor, la calidez, la confianza, la fraternidad”.
- Experiencias pedagógicas mediante “lúdica, juego, arte, naturaleza y vida espiritual”.
- Jóvenes capaces de “entregarse generosamente en la construcción de una sociedad más justa”.
El proyecto se articula alrededor de valores fundamentales, responsabilidad: “de la propia vida” y hacia los otros; solidaridad y compasión “ante el que sufre”; amistad, con vínculos fuertes y duraderos; cuidado personal, comunitario y de la vida; capacidad de mirar: conocer la realidad sin indiferencia; respeto, reconociendo la dignidad del otro; compromiso y perseverancia y alegría, entendida como fruto de “caminar con esperanza y obrando el bien”.
Monte Fraterno actúa en tres dimensiones: Pedagógica, lúdica, artística y recreativa y psicosocial y comunitaria
Además, constituye una escuela de voluntariado, en la que las personas que colaboran “pueden descubrir, orientar, fortalecer, afianzar su propia vocación de servicio”.
Una población duramente golpeada: a quién llega el proyecto
El programa beneficia directamente a 220 niños, niñas y adolescentes entre 1 y 17 años, e indirectamente a 98 familias.
La población prioritaria incluye: Víctimas de la violencia; mujeres, niños y adolescentes, personas con discapacidad, comunidades indígenas y migrantes
Los siete ejes del proyecto: prevención, crecimiento y acompañamiento
El proyecto está organizado en siete ejes transversales que abarcan desde la prevención hasta la infraestructura.
Entre esos ejes prevención de consumos problemáticos y fortalecimiento de vínculos; se promueve un “itinerario formativo” a través de lúdica, arte, juego y convivencia para: desarrollar personalidad fuerte, identificar consumos problemáticos, fortalecer vínculos y asumir una misión personal que beneficie a otros; crecimiento personal y habilidades para la vida; Infraestructura; Mobiliario; Materiales, insumos y alimentos y Voluntariado
El presupuesto
El presupuesto total asciende a 80.000.000 COP (aprox. 17.000 euros).
Cada eje tiene un porcentaje asignado, desde infraestructura (21%) hasta alimentos (10%) o prevención (5%).
Incluye además el salario mínimo legal de la persona encargada del proyecto durante seis meses.
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