Más de 60 jóvenes de Baena disfrutan de un campamento de verano en el Albergue Diocesano Cristo Rey

Participantes en el Campamento de Verano

Los participantes estarán hasta el domingo en el campamento de verano de la Escuela Diocesana Gaudium, que reúne a 65 niños y jóvenes acompañados por una treintena de monitores en el Albergue Diocesano Cristo Rey

Un total de 65 niños y jóvenes de Baena, acompañados por alrededor de 25 monitores y un equipo de cocina, participan desde el pasado 28 de julio y hasta este domingo, 2 de agosto, en el campamento de verano organizado por la parroquia de Santa María la Mayor en el Albergue Diocesano Cristo Rey, de Villanueva de Córdoba. La iniciativa forma parte de la campaña estival de la Escuela Diocesana Gaudium, que este año contempla la celebración de 17 campamentos con la participación de más de 1.500 niños y jóvenes de toda la diócesis.

El párroco de Santa María la Mayor, Juan Laguna Navarro, ha realizado un balance muy positivo del campamento, destacando tanto el ambiente que se vive entre los participantes como el objetivo educativo y evangelizador de la actividad.

El sacerdote explicó que el campamento comenzó el martes con la llegada de los participantes al albergue, donde recibieron el material que han venido utilizando durante toda la semana, «ya el primer día se les dieron los materiales para utilizar durante todo el campamento, el libro de catequesis y la mochililla que siempre se les regala”

Desde ese momento, los jóvenes han disfrutado de un intenso programa de actividades: Piscina, talleres, deportes, veladas nocturnas, catequesis y la celebración diaria de la eucaristía.

La eucaristía, eje central del campamento

Juan Laguna subraya que, aunque el ocio ocupa buena parte de la programación, el verdadero centro del campamento es la celebración de la eucaristía, incidiendo en que cada jornada concluye con una velada con temática diferente,

Precauciones frente al calor

Aunque la ubicación en plena Sierra de Córdoba suaviza las altas temperaturas que se registran estos días en la Campiña, la organización mantiene un estricto protocolo de prevención, «tenemos mucho cuidado con el tema del calor, estamos constantemente con agua, crema solar, las gorras y evitando que permanezcan mucho tiempo al sol, son las precauciones normales en un campamento», señala.

Juan Laguna destaca la experiencia del equipo humano que acompaña a los jóvenes, «la profesionalidad tanto de los monitores como del equipo de coordinación está fuera de toda duda y yo estoy de lo más tranquilo.»

Este año participan, como ya sea indicado, unos 65 niños y jóvenes, además de unos 25 monitores, una cifra inferior a la de otras ediciones, algo que el sacerdote considera incluso positivo, «no soy muy partidario de tener macrocampamentos, no es lo mismo gestionar 50 o 60 chavales que más de cien, con un grupo así las relaciones son mucho más cercanas y los niños disfrutan muchísimo más.»

A ellos se han unido también algunos jóvenes procedentes de Fernán Núñez, favoreciendo nuevas amistades y la convivencia entre participantes de distintas edades, «están interactuando entre ellos, haciéndose amigos e incluso conociéndose mejor los propios chavales del mismo pueblo», comenta.

Diez años educando a través del ocio

La edición de este año tiene además un significado especial, ya que se cumplen diez años de la celebración ininterrumpida de estos campamentos, «este año estamos de aniversario, llevamos diez años organizándolos de forma ininterrumpida, desde 2016 hasta 2026. Ni siquiera la pandemia nos impidió celebrarlos, extremando todas las precauciones también pudimos realizar el campamento.»

Para el párroco, la filosofía sigue siendo la misma desde el primer día, Laguna recuerda que el modelo educativo está inspirado en San Juan Bosco, «queremos evangelizar a través del ocio, del juego y del tiempo libre. ese era el método que utilizaba San Juan Bosco para educar a los jóvenes y eso es lo que tratamos de hacer año tras año.»

Los móviles, solo unos minutos al día

Uno de los aspectos que más llama la atención del campamento es el uso limitado de los teléfonos móviles.

Los participantes entregan sus dispositivos al comienzo de la jornada y únicamente disponen de ellos durante unos minutos, después de la eucaristía y antes de la cena, para llamar a sus familias.

El propio Juan Laguna relata una curiosa anécdota, «hay padres que se pueden pasar días sin que sus hijos les llamen, tenemos que decirles: ‘Niño, llama a tu madre, llama a tu padre’, porque se lo están pasando tan bien que se olvidan de que tienen que llamar.»

Para el sacerdote, este hecho demuestra el éxito de la convivencia, «muchas veces se olvidan hasta del móvil, y eso también me parece algo importante.»

Aun así, las familias permanecen permanentemente informadas, «tenemos un grupo de padres en el que vamos enviando fotografías de las actividades que realizan para que sepan cómo están disfrutando.»

Una campaña con más de 1.500 participantes

El campamento de Baena forma parte de la campaña de verano de la Escuela Diocesana Gaudium, que durante estas semanas organiza 17 campamentos, once de ellos en Villanueva de Córdoba y seis en El Rocío.

En total participarán más de 1.500 niños y jóvenes, atendidos por más de 400 monitores, la mayoría formados por la propia escuela diocesana.

Además de piscina, deportes, acampadas, paintball o multiaventura, todos los campamentos incorporan diariamente momentos de convivencia, catequesis y celebración de la eucaristía.

El grupo de Baena regresará este domingo tras una intensa semana en la que, según resume el propio párroco, «lo importante es que los niños vuelvan con ganas de repetir el año que viene y con una experiencia de amistad, de Iglesia y de Cristo que les acompañe durante todo el año”.

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