Martes Santo en Albendin
Celebrado en la noche del Martes Santo en la iglesia de Santa María de Albendin el Miserere dedicado a los hermanos difuntos, una cita que volvió a congregar a un gran número de cofrades y vecinos
En la iglesia de Santa María de Albendín se celebró la misa miserere, oficiada, en esta ocasión, por el párroco de Nuestra Señora de Guadalupe de Baena, Jesús Joaquín Corredor, que dio comienzo a las 21:00 horas tras el tradicional recorrido previo por las calles de la pedanía.
El recorrido, en el que participaron todas las hermandades y que mostró la riqueza y diversidad de la Semana Santa de Albendín, con hermanos ataviados con sus respectivas indumentarias y acompañados, en algunos casos, por el sonido del tambor.
El Miserere destaca por su carácter integrador, ya que en él participan todas las cofradías y hermandades de la localidad, representadas a través de sus estandartes, que estuvieron presentes en el templo junto a los hermanos mayores y autoridades, entre ellas el alcalde pedáneo, José Andrés García Malagón y la presidenta de la Agrupación de hermandades y cofradías, Inmaculada Colomo.
Se trata de uno de los misereres que cuenta con una gran asistencia, al reunir simbólicamente a toda la Semana Santa en un mismo acto, en memoria de quienes formaron parte de ella y ya no están.
“Para mí es el acto más importante de todos, porque engloba todas las hermandades para honrar a esos familiares o allegados, a esos hermanos fallecidos que han hecho que la Semana Santa de hoy sea lo que es”, daba a conocer una de las personas que forma parte de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de la Semana Santa de Albendin a Cancionero
La corona de laurel, símbolo del recuerdo
Uno de los momentos más emotivos fue la llegada de los hermanos portando la corona de laurel, símbolo de homenaje a los difuntos, que fue depositada en el altar de la iglesia
Cada año, esta corona es llevada por miembros de distintas hermandades, en un gesto de unidad que refuerza el carácter colectivo del acto. En esta ocasión, correspondió a representantes de las hermandades de la Esperanza y del Resucitado.
A su entrada en el templo, los estandartes formaron un pasillo de honor, en una escena cargada de simbolismo que emocionó a los presentes.
El sencillo acto desarrollado antes del inicio de la eucaristía estuvo marcado por la solemnidad. El silencio absoluto en el interior del templo solo se rompió con el lento redoble del tambor.
Este sonido, realizado en esta ocasión por los más jóvenes, aportó un carácter aún más especial al acto, simbolizando la continuidad generacional de la tradición cofrade.
La ceremonia contó también con la participación del coro de la iglesia de Santa María.
Este acto sirve para recordar a los cofrades fallecidos, pero también poner en valor el legado que han dejado, “son los que han hecho que hoy la Semana Santa sea lo que es”.
Un acto que sigue emocionando a quienes lo viven y que refleja la esencia más profunda de la tradición cofrade: el recuerdo de quienes hicieron posible el presente
Más historias
Albendín prepara las procesiones del 15 de agosto y del 8 de septiembre con nuevos acompañamientos musicales
La Caseta Municipal de Albendín, punto de encuentro en la Feria.
Las bandas y agrupaciones musicales de Baena recibirán más de 26.000 euros de la Diputación para mejorar instrumentos y equipamiento