Marisol Delgado y Raúl Palomo llenan de copla y recuerdos el Auditorio de la Iglesia Vieja de Doña Mencía

La artista menciana regresó a su localidad natal junto a Raúl Palomo en una velada marcada por la complicidad, los grandes clásicos de la canción española y una respuesta especialmente cálida del público

El Auditorio de la Iglesia Vieja de Doña Mencía acogió el pasado sábado una noche de copla, canción española y recuerdos con la actuación de Marisol Delgado y Raúl Palomo, dos artistas que compartieron escenario en un espectáculo construido sobre algunos de los grandes títulos del repertorio popular y sobre la complicidad que ambos han ido consolidando durante los últimos años.

La cita reunió a un importante número de espectadores, que siguieron con atención y respondieron con numerosos aplausos a las diferentes interpretaciones ofrecidas durante una velada en la que no faltaron la copla, el humor, los momentos de emoción y los grandes clásicos que forman parte de la memoria musical de varias generaciones.

Para Marisol Delgado, la actuación tenía además un significado especial. La artista, nacida en Doña Mencía y vinculada también familiarmente con Baena, regresaba a un escenario muy cercano a sus orígenes y lo hacía después de una temporada especialmente intensa, en la que ha incrementado de manera notable el número de actuaciones y compromisos profesionales.

La propia artista había explicado antes del concierto que se encontraba atravesando un momento especialmente positivo de su carrera, «de conciertos muy bien, llevo en este año 65 galas contratadas de momento, ya que todavía faltan más», señalaba, comparando esta cifra con las 47 actuaciones realizadas el año anterior.

Un regreso especial a Doña Mencía

El concierto tenía para Marisol un componente emocional evidente. No era simplemente una actuación más dentro de una temporada con numerosos desplazamientos por distintos puntos de España, «para mí el más importante es este, el del día 8 de agosto», explicaba días antes de subir al escenario.

La artista había decidido reservar precisamente esta fecha para regresar a Doña Mencía y estrenar además un nuevo traje diseñado por Teresa Minú Atelier, una creación que había mantenido prácticamente en secreto hasta la noche de la actuación.

«Es un traje espectacular», había avanzado Marisol, consciente de que la puesta en escena y el vestuario forman también una parte importante de su manera de entender la canción española.

De hecho, durante las entrevistas previas en Cancionero bromeaba con que no solamente había que acudir al concierto para escucharla cantar, sino también para descubrir el traje.

De un concurso infantil a una carrera profesional

La relación de Marisol Delgado con la música comenzó prácticamente desde que era una niña. Uno de los aspectos más singulares de su historia es que su primer contacto con un escenario se produjo precisamente en Doña Mencía.

La artista recordaba que tenía solamente cuatro años cuando decidió que quería participar en un concurso de canción que se celebraba en la localidad, «yo tenía cuatro años, yo le decía a mi madre que quería ir a cantar a Doña Mencía a un concurso», relataba.

Su madre no terminaba de creer que aquella niña pudiera subir a un escenario y cantar, pero Marisol encontró otra vía, «como no me hacía caso, pues yo con mis cuatro años se lo dije a la vecina», explicaba.

La hija de la vecina sí decidió hacerle caso y finalmente Marisol terminó participando en aquel concurso. Subió al escenario, interpretó El clavel y consiguió el primer premio.

Aquel primer premio tuvo además una curiosa recompensa, «el premio consistía en elegir entre un jamón, un queso o una paletilla, y yo dije: no, no, el jamón», recordaba entre risas.

La imagen de aquella niña bajando las escaleras mientras arrastraba el jamón se convirtió en uno de los recuerdos más simpáticos de sus primeros pasos artísticos.

A partir de ahí comenzó un camino que la llevaría a recibir formación musical, participar en concursos y programas de televisión y, posteriormente, desarrollar una carrera profesional vinculada fundamentalmente a la copla y a la canción española.

Sus padres tuvieron un papel fundamental en ese esos inicios, «gracias a ellos soy quien soy y he llegado donde estoy», reconocía.

Una artista que entiende el escenario desde la emoción

Cuando se le pregunta cómo se define artísticamente, Marisol responde con una serie de palabras que resumen buena parte de su trayectoria, «me considero una mujer luchadora, constante, trabajadora, ilusionada, apasionada».

Pero, sobre todo, destaca la relación que establece con el público, «me encanta mi trabajo y me encanta cuando el público se acerca a mí», afirmaba.

Explicaba que uno de los momentos que más valora no es necesariamente recibir un elogio por su interpretación, sino conocer lo que una canción ha provocado en quien la escucha.

La complicidad con Raúl Palomo

Uno de los elementos fundamentales de la noche fue la presencia de Raúl Palomo, cantante con quien Marisol mantiene una relación artística que, aunque relativamente reciente, ha generado una química especial sobre el escenario.

Ambos se conocen desde hace muchos años, fundamentalmente a raíz de su coincidencia en concursos de copla, aunque comenzaron a trabajar juntos de forma más continuada hace aproximadamente dos años.

«Llevamos conociéndonos y trabajando juntos desde el año pasado solo», explicaba Raúl, mientras Marisol puntualizaba que, aunque llevaban poco tiempo trabajando juntos, la sensación era diferente, «pero parece que estamos cantando toda la vida»,

Raúl coincidía plenamente con esa impresión, «desde la primera vez que nos subimos al escenario, oye, tuvimos muchísima química».

Esa conexión se trasladó al escenario de la Iglesia Vieja, donde ambos combinaron interpretaciones individuales con números a dúo.

Entre las canciones anunciadas y posteriormente interpretadas se encontraban algunos de los grandes clásicos de la canción española, entre ellos Las cosas del querer y Se nos rompió el amor, además de otros temas vinculados a grandes figuras de la copla y el flamenco.

Marisol lo resumía de una manera muy sencilla y directa, «vamos a cantar unos temazos, ¿verdad, Raúl? Temazos de siempre, de la copla de siempre, que la gente va a recordar a esos grandes del género».

Raúl Palomo, “Farina total”

La complicidad entre ambos también apareció en la entrevista previa al concierto, donde no faltaron las bromas y las referencias personales.

Marisol definía a su compañero como «muy gracioso» y destacaba especialmente su voz flamenca, «tiene una voz flamenca que me encanta, cuando me hace el carraspeo, me pone el vello de punta», comentaba con humor.

Raúl, por su parte, ofrecía una descripción igualmente cercana de Marisol, «muy nerviosa. Bueno, intensa, yo creo que es la palabra que la define».

Pero esa intensidad, lejos de ser entendida como algo negativo, la relacionaba directamente con su manera de trabajar, «esa intensidad la tiene en el corazón, en todo lo que pone, porque todo lo que hace, todo lo hace poniendo el corazón».

También destacaba su búsqueda permanente de la perfección, «le gusta la perfección, le gusta salir perfecta, en vestuario, en maquillaje…» y llegaba incluso a compararla con una de las grandes figuras históricas de la copla, «es muy Concha Piquer».

Una noche para recordar a los grandes

El repertorio preparado para Doña Mencía estaba pensado precisamente para recuperar canciones conocidas por el público y acercarlas desde la personalidad de los dos intérpretes.

Raúl Palomo había anunciado algunas de sus interpretaciones más esperadas, entre ellas Las campanas de Linares, mientras Marisol hacía referencia a otros títulos vinculados a artistas como Rocío Jurado o Marifé de Triana.

La artista apuntaba que el espectáculo pretendía reunir diferentes emociones, «humor, copla, alegría, emoción sobre todo».

Una velada en la que las canciones fueron alternándose con momentos de humor y complicidad entre los dos artistas.

Una trayectoria que continúa creciendo

La actuación de Doña Mencía se enmarca en una temporada especialmente intensa para Marisol Delgado.

La artista ha llevado su espectáculo a distintos puntos de Andalucía y de otras comunidades españolas, con actuaciones en lugares como Granada, Teruel o Alicante, entre otros destinos.

Pocos días antes de la cita menciana, por ejemplo, había actuado en Molvízar, Granada, en un espectáculo dedicado a Rocío Jurado.

Su agenda refleja además la amplitud de su repertorio y su capacidad para adaptarse a diferentes formatos, desde la interpretación de copla tradicional hasta homenajes a grandes voces de la canción española.

Una noche también para reivindicar la copla

El concierto de Doña Mencía permitió además reivindicar la vigencia de un género que Marisol continúa defendiendo con entusiasmo.

Su apuesta por la copla no se limita a recuperar canciones conocidas. En su forma de entender el espectáculo aparecen también la interpretación, el vestuario, la teatralidad y la conexión emocional con el público.

Todo ello forma parte de una manera de vivir el escenario que la artista resume en una frase, «me encanta mi trabajo».

Esa pasión se hizo evidente durante la actuación ante un público que respondió con aplausos a las diferentes interpretaciones.

La noche permitió además comprobar sobre el escenario la química entre Marisol Delgado y Raúl Palomo, una pareja artística que ha ido consolidándose y que encontró en el Auditorio de la Iglesia Vieja un espacio especialmente apropiado para esta propuesta.

Un vínculo especial con Doña Mencía y Baena

Aunque Marisol nació en Doña Mencía, su historia personal mantiene también una estrecha relación con Baena, «mi padre ahora mismo vive en Baena, mi hermano vive en Baena, mi otro hermano también se casó con una chica de Baena», manifestaba.

Por ello, la artista aprovechaba también para lanzar una petición pública a la localidad baenense, «llevo mucho tiempo sin ir a cantar a Baena, así que lanzo mensaje, por favor, concejal de fiestas, concejal de cultura… ya toca, toca ir a Baena».

Mientras tanto, su regreso a Doña Mencía le permitió reencontrarse con sus orígenes y con un público especialmente cercano.

Marisol Delgado y Raúl Palomo cumplieron así con la promesa que habían realizado antes del concierto, «vamos a disfrutar muchísimo del público de Doña Mencía, vamos a darlo todo de nosotros, a cantar nuestras mejores coplas y a hacer que disfrute la gente muchísimo, que es a lo que hemos venido», decía Raúl.

Marisol resumía el espíritu de la cita con una invitación que ahora, después del concierto, adquiere prácticamente el carácter de despedida de una noche muy especial: «que viva la copla, viva Doña Mencía, viva Córdoba».

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