María Jesús Ruiz, “nos hemos sentido un poquito desbordante en el homenaje a mi padre”.

Familia de Rafael Ruiz Arjona en el acto del homenaje

La familia del investigador baenense vivió entre emoción, sorpresa y gratitud un homenaje que superó todas sus expectativas. Su hija, María Jesús Ruiz, confiesa que “nos ha dado ese pellizco en el estómago y en el corazón” al ver la dimensión del acto impulsado por ALIPA Cañete y la respuesta de Baena.

El homenaje a Rafael Ruiz Arjona, celebrado recientemente en Baena, ha sido un reconocimiento institucional y cultural a una de las figuras más relevantes de la investigación local de los últimos tiempos, y también un acontecimiento profundamente emocional para su familia.
Su hija, María Jesús Ruiz, vivió el acto “con mucha emoción, como no puede ser de otra manera” y reconoce que tanto ella como los suyos no lo esperaban así.

Cuando se empezó a gestar este reconocimiento, en principio pasamos información, pasamos datos, pasamos fotografías, estuvimos al habla. Pero en nuestra cabeza no teníamos la idea de que esto iba a tener una envergadura tan grande como finalmente ha sido, para nosotros ha sido un poquito desbordante”, explica.

Durante el desarrollo del homenaje, la familia fue consciente del impacto que la figura de Rafael Ruiz sigue teniendo en Baena.
María Jesús recuerda ese instante como uno de los más intensos, “cuando hemos visto el auditorio, la conferencia, las palabras que se han dirigido a mi padre, pues sin duda ha sido muy emotivo, se nos ha cogido un pellizco en el estómago y en el corazón,  agradecemos sinceramente este reconocimiento de la Asociación ALIPA y de Baena hacia mi padre”.

La hija del investigador también quiso compartir cómo se encuentra actualmente su padre, a sus 89 años, “pues está regular. Mi padre tiene 89 años y todos sabemos que ya con esta edad uno empieza a tener las condiciones físicas, las condiciones mentales un tanto mermadas. Está sufriendo un proceso difícil”

Recuerda con especial cariño su vitalidad hasta hace pocos años, “mi padre estaba hasta justo antes de la pandemia levantándose todos los días, yendo todos los días al Congreso. Los últimos estudios que hizo fue en el archivo del Congreso de los Diputados y él con sus 80 y tantos años, pues todos los días se levantaba, cogía el tren, andaba, iba al Congreso, pasaba sus horas y venía”.

Ese contraste con el presente, confiesa, ha sido duro para toda la familia, “Ver cómo dejó de leer, cómo dejó de pintar… Lo último que hizo fue unas acuarelas que tengo en mi casa. Ver cómo ha ido perdiendo estas facultades nos ha dolido mucho, nos duele mucho. Pero bueno, le rodeamos de cariño, no hay otra forma”.

El acto también estuvo cargado de emotividad para la esposa de Rafael Ruiz, “a mi madre le ha costado mucho mantener las lágrimas. Muy emotivo ha sido cuando hemos subido al escenario y nos han regalado unas flores, unas rosas, a mi madre un ramo”

Sobre cómo lo vivió su padre, María Jesús reconoce que tenían dudas sobre si llevarlo o no, “mira que teníamos dudas de venir con él o no venir con él, pero yo creo que lo ha disfrutado. Esos momentos en los que os ha conocido, esas caras, esos recuerdos…Ver a su amigo Manolo Valbuena, creo que lo ha disfrutado. A trocitos, en momentos, pero lo ha disfrutado”.

También menciona la importancia que tuvo reencontrarse con la familia, “ver a su hermano Carmelo, a mis primas, a mis primos, a los sobrinos… Eso sí lo ha recordado. Yo creo que le ha puesto cara a todos. Eso lo ha disfrutado”.

María Jesús no escatima palabras para agradecer la labor de la asociación, “creo que todos nos hemos quedado impresionados. La capacidad de convocatoria, la capacidad de organización y de trabajo”

Por último, señaló que “no puedo decir ya más que repetir las gracias, gracias a la Asociación ALIPA y gracias a Baena por habernos regalado tanta felicidad en estas horas que hemos estado aquí”

El acto, la exposición fotográfica y el reconocimiento público han servido para subrayar la importancia histórica y humana de Rafael Ruiz Arjona.
Pero, por encima de todo, ha sido un abrazo colectivo que su familia jamás olvidará.

Lo hemos vivido con mucha emoción”, resumió María Jesús. Una frase que sintetiza un homenaje que fue más allá del protocolo, se convirtió en un acto de amor hacia una vida dedicada a la cultura y a Baena

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