María Jesús Lara en la Casa de la Cultura de Albendin
María Jesús Lara de Albendín a los cielos de Europa.
La ingeniera de telecomunicaciones, natural de Albendín y con casi dos décadas en un centro de control aéreo en Holanda, regresa a su colegio para animar a las niñas a mirar hacia la aviación y la ciencia sin prejuicios.
Natural de Albendín, pedanía de Baena, María Jesús Lara lleva casi 20 años trabajando en un centro de control de tráfico aéreo en Holanda. Ingeniera de telecomunicaciones, emigró primero a Madrid y después fue destinada por tres años al extranjero. Aquella experiencia temporal se convirtió en un proyecto de vida.
“Yo soy de Albendín, me fui hace casi 20 años a Bélgica, a trabajar a Holanda, estudié ingeniería de telecomunicaciones y estoy trabajando en un centro de control de tráfico aéreo”, explica.
María Jesús forma parte de un centro que gestiona el espacio aéreo de Holanda y parte de Alemania, Bélgica y Luxemburgo. Cada día pasan por sus sistemas “una media de algo más de 4.000 vuelos”, aunque reconoce que han tenido picos de “casi 6.000 vuelos en el mismo día”.
El funcionamiento, explica, combina alta tecnología y responsabilidad humana, “prácticamente lo que usamos es un sistema, que fue por el que yo me desplacé a Holanda, porque yo trabajaba en el desarrollo de ese sistema, y básicamente el sistema casi que te lo hace todo automático”. Solo cuando surge un conflicto intervienen directamente los controladores, “en el caso de que haya un conflicto, que vean que hay aviones que se están aproximando, son ellos los que tienen que dar la orden”.
El centro funciona 24 horas al día. “Ten en cuenta que hay vuelos 24 horas, todo el día”, resume. Aunque las jornadas pueden llegar a ocho horas, el trabajo exige “mucha atención, mucha concentración y conlleva mucha responsabilidad”, por lo que se organizan descansos frecuentes.
Vivir fuera sin perder las raíces
Sobre su vida en el norte de Europa, María Jesús indica que “la verdad que se vive muy bien, muy tranquilo y la calidad de vida es muy buena, obviamente, no tenemos el arte que hay por aquí, por el sur, pero bueno”. Entre vuelos y tecnología, reconoce que echa de menos su tierra, “pues claro, mucho, mucho”.
Viajar no es un problema, “son dos horitas y media de vuelo hasta Málaga, mi hermana vive allí y luego de allí, un paseíto y Albendín”. Su familia sigue en Andalucía y ella mantiene el contacto regresando siempre que puede.
Tiene dos hijos y, aunque están integrados en su país de residencia, cuando vuelven disfrutan del pueblo y de sus amigos, “ellos encantados”, comenta.
Con motivo del Día de la Mujer y del Día de la Mujer en la Ciencia, María Jesús ha regresado a su antiguo colegio para ofrecer una charla sobre aviación y orientación profesional.
“Ha sido una charla de aviación y sobre todo orientar a las chicas porque no tenemos muchas mujeres en este terreno”, explica. Durante la sesión habló del trabajo en el centro de control, del papel de los ingenieros y de los controladores y de las oportunidades laborales que ofrece el sector.
Uno de los mensajes principales fue que “tienen que ponerse las pilas, como digo yo, con el inglés, con las matemáticas” y es que en su centro trabajan personas de “37 países distintos” y el idioma común es el inglés. “Hay mucha gente que piensa: ‘si yo no voy a ir a Inglaterra, ¿para qué necesito el inglés?’ Bueno, pues para cosas como esta”.
Reconoce que le da “mucha penita” cuando llegan nuevas promociones y apenas ve españoles o mujeres, “a lo mejor hay una o ninguna chica, sobre todo gente del norte de Europa”. A su juicio, no es una cuestión de capacidad, “capacidades las mujeres tienen de sobra”. El problema, señala, son los estereotipos: “Hay veces que está la creencia de que una chica no puede ser controladora, o no puede ser piloto o ingeniera y ya te digo yo que eso es una tontería”.
Su mensaje final fue, “el que quiere algo lo puede sacar, sea chico, chica o lo que sea, al final lo consigue”.
Durante la charla, los alumnos formularon preguntas tan curiosas como profundas, “¿cómo hacen los aviones para no caerse del cielo?” o “¿qué pasa si el piloto se desmaya y el piloto automático falla?”. María Jesús manifiesta que “son muy listos los niños de Albendín, han tenido preguntas súper inteligentes”.
La experiencia fue especialmente emotiva al tratarse del colegio donde ella estudió, “cuando fui el otro día y me di una vuelta por el cole, me saltaba las lágrimas”, confiesa.
Al final de la sesión, un alumno cambió su vocación tras escucharla, “me dice: ‘pues yo ya no quiero ser actor, ahora quiero ser controlador’”. María Jesús no oculta su satisfacción, “si de todos los que había en el cole hoy, una persona la veo aparecer por allí, por mi trabajo, el día de mañana, me voy a dar por satisfecha”.
Con la vista puesta en el futuro, no descarta repetir la experiencia en institutos de Baena. Mientras tanto, sigue demostrando que desde un pequeño pueblo andaluz también se puede llegar a gestionar el cielo de Europa.
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