Manuel Espejo regresa a sus raíces con Entre olivares sagrados, un canto poético a Baena, la memoria y el olivo

Roldan, Espejo y Serrano

El escritor baenense presentó anoche, 10 de septiembre, su nuevo poemario en el patio de la Casa de la Tercia, en un acto que reunió a familiares, amigos y representantes de la vida cultural y social de Baena

Baena volvió a ser anoche punto de encuentro para la cultura y la poesía con la presentación de Entre olivares sagrados, el nuevo libro del escritor baenense Manuel Espejo, un poemario en el que el autor regresa a sus raíces a través de los recuerdos de infancia, la familia, el paisaje de la campiña cordobesa y, especialmente, el olivo como elemento inseparable de la identidad de su tierra.

El acto, celebrado a partir de las 20.00 horas en el patio de la Casa de la Tercia, contó con la presencia de la alcaldesa de Baena, María Jesús Serrano, la concejala de Cultura, Ana Cruz, y numerosos familiares y amigos del autor.

La presentación corrió a cargo de Juan Carlos Roldán Sillero, mientras que el propio Manuel Espejo fue desgranando algunos de los aspectos más personales de una obra que, según explicó, supone un regreso al origen «con otra madurez».

La velada contó además con la participación de numerosos amigos del escritor, encargados de poner voz a algunos de los poemas incluidos en el libro, entre ellos María Isabel Luque, Jessica María Díaz, Angelines Ortiz, Paco Tovar, María del Carmen Moraga, Isabel Espejo y Rafael Monroy, entre otros.

Un regreso a las raíces desde la madurez

La concejala de Cultura del Ayuntamiento de Baena, Ana Cruz, fue la encargada de abrir el acto y destacó el valor de que la poesía tuviera en esta ocasión «acento propio» y, sobre todo, «acento baenense», «como concejaal de Cultura es siempre un honor abrir las puertas de este Museo Histórico para la poesía que hoy tiene acento propio, hoy tiene acento baenense», señaló.

Cruz presentó Entre olivares sagrados como la quinta obra poética de Manuel Espejo y destacó que el poemario supone «una mirada renovada, un regreso al origen, pero hecho desde el reposo que da la madurez».

Para la responsable municipal de Cultura, uno de los grandes valores de la obra es precisamente haber convertido el olivo en materia poética y haberlo vinculado a la memoria personal del escritor, «Manuel no solo evoca el paisaje que nos rodea y nos define, sino que vincula este árbol sagrado con su propia infancia, con sus recuerdos más íntimos», afirmó. 

«Volver al origen, pero con otra madurez»

Manuel Espejo tomó después la palabra para agradecer la presencia de los asistentes y explicar el significado personal que tiene este nuevo trabajo, «hoy, después de 34 años, resulta que estoy presentando aquí mi séptimo libro», explicó el escritor, que definió su obra como un regreso «al origen, pero con otra madurez, la madurez de mis 68 años».

El autor señaló que muchos de los textos que componen el libro han permanecido reposando durante años, «lo he dejado reposar un tiempo, la gran mayoría de los textos casi ocho años, y retomado como algo que no fuese mío», explicó. Según Espejo, tomar distancia de aquellos primeros escritos le permitió volver a ellos con una mirada diferente y experimentar nuevas sensaciones.

El escritor reconoció sentirse especialmente orgulloso de presentar su obra en su localidad natal, «hoy, día 10 de septiembre de 2026, me siento orgulloso de pisar este edificio y venir aquí, donde mi pueblo me abre sus puertas», manifestó.

Quiso compartir la autoría emocional de sus poemas con quienes los reciben, «desde el mismo instante en el que son publicados yo digo ya no me pertenecen. Sois vosotros, amigos, paisanos, familia, los dueños de estos textos y versos». 

Baena, una tierra que permanece

Uno de los ejes fundamentales de Entre olivares sagrados es la relación de Manuel Espejo con Baena. Aunque el escritor abandonó su localidad natal hace décadas, la distancia, según sus palabras, nunca ha roto el vínculo con su tierra, «Baena es mi sitio de origen, donde mis raíces, lejos de secarse, siguen tomando profundidad», afirmó.

Espejo relató incluso cómo su esposa, Lourdes, le hace notar la transformación que experimenta cada vez que regresa a Baena, «se te cambia la cara cuando pisas Baena», recuerda que le dice.

El propio escritor reconoce que al regresar se despiertan los recuerdos de «mi infancia, mis momentos de chiquillo, mi adolescencia y juventud, me voy al pasado y regreso al presente sin dejar de construir futuro».

El libro está dedicado a sus nietos, Francisco, Martina y Carla, a quienes definió como «tres soles que alumbran mi vida cada mañana» y como el motor que le permite transformar «pereza o cansancio en ilusiones nuevas cada día». 

El olivo como símbolo de identidad

Las fotografías que acompañan los textos tienen también un protagonista absoluto: el olivo. Manuel Espejo explicó que en esta ocasión ha querido que sean fundamentalmente «olivos, troncos y ramas» los que acompañen a sus poemas,

«un paisaje que abarca nuestra vista y sentimos tan nuestro, ese mar de olivos en el que se convierte la inmensa campiña cordobesa».

La fotografía de portada es del propio autor y representa un tronco centenario que, aunque se encuentra lejos de Baena, le recuerda constantemente sus orígenes, «tenía el título, pero me faltaba esa imagen que hablaba de todo cuanto yo siento y contemplo cuando piso mi tierra», explicó

El resto de imágenes, algunas realizadas por su esposa, Lourdes, muestran igualmente olivos centenarios y diferentes elementos relacionados con el paisaje y la cultura del aceite. 

Juan Carlos Roldán, «Manuel pertenece a esa clase de personas que, aunque marcharon, nunca terminaron de irse»

Juan Carlos Roldán Sillero, amigo de Manuel, fue el encargado de acercar al público la esencia del poemario.

Roldán Sillero definió a Manuel Espejo como «un eterno retornante a sus raíces» y resumió de manera especialmente gráfica la relación del escritor con su localidad natal, «hay lugares de los que uno se marcha sin irse nunca del todo».

Para Roldán, Baena es para Espejo «mucho más que el sitio donde nació», ya que constituye «una manera de mirar, una manera de sentir, una forma de entender la vida».

El presentador vinculó esa relación con la experiencia de quienes tuvieron que emigrar para buscar nuevas oportunidades y señaló que, aunque Manuel haya construido buena parte de su vida lejos de Baena, «hay una parte de sí mismo que continúa regresando una y otra vez».

En su opinión, ahí se encuentra precisamente la esencia de Entre olivares sagrados, «Manuel vuelve constantemente a nuestro pueblo, a su casa, a su calle, a sus paisajes». 

«Después de haber vivido tanta vida ajena, Manuel regresa a sí mismo»

Juan Carlos Roldán destacó también la evolución literaria del autor y la necesidad que parece existir en este nuevo libro de mirar hacia su propia historia, «después de haber acompañado a sus personajes por caminos de ficción, de construir sus alegrías, sus derrotas, sus amores y sus nostalgias, Manuel Espejo parece haber sentido la necesidad de ese regreso, regresar a sí mismo», señaló.

Para Roldán, el escritor consigue encontrar poesía en elementos aparentemente sencillos de la vida cotidiana: «un amanecer que enciende lentamente el horizonte, una flor nacida al borde de una cuneta, el vuelo de un pájaro, la sombra de un árbol, la forma de las nubes o el olor a tierra mojada».

«Para él la poesía no parece estar en las grandes cosas, sino en la capacidad de descubrir la grandeza que esconden las pequeñas», y esas pequeñas cosas terminan conduciendo inevitablemente a Baena, «cuando Manuel escribe sobre un paisaje, en ese paisaje hay también un poco de nuestro pueblo». 

Familia, solidaridad y justicia social

La intervención de Juan Carlos Roldán puso también el acento en la dimensión humana de la obra y en la importancia que la familia tiene en la vida del escritor, «la tierra, los recuerdos, la familia, la tradición, la poesía, la solidaridad y la justicia, en realidad forman parte de una misma raíz», afirmó.

Roldán destacó asimismo la sensibilidad social de Manuel Espejo y su preocupación por las personas que sufren o que quedan atrás, «es muy fácil emocionarse ante un paisaje, lo verdaderamente difícil es emocionarse ante el sufrimiento del otro». A su juicio, Espejo ha sabido conservar «esa capacidad de indignarse ante lo injusto sin perder la ternura».

Una mirada que, según explicó, termina convirtiendo el poemario no solo en una declaración de amor a Baena, a la familia y a sus raíces, sino también en «una hermosa declaración de aquello en lo que cree». 

María Jesús Serrano, «nos has regalado un oasis de paz, de relajación, de sensibilidad y de cultura»

La alcaldesa de Baena, María Jesús Serrano, fue la encargada de cerrar el acto. Serrano comenzó felicitando al escritor y agradeciéndole haber reunido a tantas personas en torno a la poesía. «nos has traído aquí, nos has congregado aquí y hemos creado un oasis de paz, de relajación, de sensibilidad, de emociones y de cultura».

La alcaldesa destacó el valor de recuperar espacios de reflexión y cultura en una sociedad marcada por las prisas.

Serrano consideró además que el lugar elegido para la presentación no podía ser más apropiado, dado el contenido del poemario y la importancia del olivo y del patrimonio en Baena.

 «El olivo y lo sagrado»

La alcaldesa realizó también una lectura simbólica del propio título del libro, al considerar que recoge dos elementos fundamentales de la identidad de Baena: el olivo y la religiosidad popular, «Entre olivares sagrados no puede ser un mejor título para una tierra que tiene un mar de olivos».

Serrano significó que el olivo no solo constituye «la base de nuestra esencia, de nuestra cultura, de nuestra idiosincrasia», sino también «la base de nuestra economía».

Por ello, consideró que el poemario de Manuel Espejo consigue unir «las dos cuestiones más fundamentales y más importantes para Baena y los baenenses: el olivo y lo sagrado».

La alcaldesa animó finalmente a los baenenses a acercarse a la obra “creo que todos los baenenses debemos animarnos a comprarlo, a leerlo y a difundirlo». 

Un libro que vuelve a Baena

El acto concluyó con un reconocimiento institucional al escritor. El Ayuntamiento obsequió a Manuel Espejo con un aceite procedente del parque arqueológico de Torreparedones, un regalo que, en palabras de la alcaldesa, reunía precisamente los elementos centrales de la obra: «el olivo, la aceituna, el aceite», el patrimonio y «lo sagrado». 

Entre olivares sagrados es, en palabras de su autor, un regreso a las raíces desde la perspectiva que proporcionan los años; una mirada hacia la infancia, la familia y los paisajes que permanecen en la memoria incluso cuando la vida lleva al escritor lejos de su tierra.

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