Hermano mayor y junta directiva con alcalde y autoridades
La Antigua y Devota Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Soledad de Luque ha desarrollado durante estos días un amplio programa de cultos con motivo de la festividad de su titular, con la novena, la visita de los mayores y la salida procesional como algunos de los momentos más destacados. La devoción del pueblo de Luque volvió a quedar patente en torno a una imagen que forma parte de la historia y de la identidad religiosa de la localidad.
Luque ha vuelto a vivir con especial intensidad los días grandes en torno a Nuestro Padre Jesús Nazareno, titular de la Antigua y Devota Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Soledad. La parroquia de Nuestra Señora de la Asunción ha sido durante estos días el centro de los cultos, después del tradicional traslado de la imagen desde su ermita, situada en la subida de la Cuesta del Rosario.
Los actos, celebrados con motivo de la festividad de Jesús Nazareno, han permitido renovar una devoción profundamente arraigada entre los vecinos y que pasa de generación en generación.
Un altar iluminado por 102 velas
Uno de los primeros momentos de estos cultos pudo contemplarse el 5 de septiembre, cuando la cofradía presentó el altar preparado especialmente para la novena en honor de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
La propia cofradía explicaba así el significado de este trabajo,
“con mucha ilusión, presentamos el altar que nuestra cofradía ha preparado con motivo de la novena en honor a Nuestro Padre Jesús Nazareno”.
Un montaje realizado, según la cofradía, “con cariño, dedicación y devoción”, como ofrenda durante los días en los que la imagen ocupa el centro de las miradas y de las oraciones de los fieles.
Especial protagonismo tuvieron las 102 velas que iluminaron el altar, concebidas como símbolo de “la fe, las oraciones y la devoción que nuestro pueblo de Luque profesa hacia Nuestro Padre Jesús Nazareno”.
La cofradía quiso además agradecer públicamente al pueblo de Luque su implicación, “desde nuestra cofradía queremos dar las gracias al pueblo de Luque por mantener viva, año tras año, esta devoción tan nuestra y por acompañarnos siempre en torno a Él”.
La novena, del 6 al 14 de septiembre
Los cultos comenzaron el 6 de septiembre y se prolongan hasta el día 14, festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, con la celebración de la Novena en honor a Nuestro Padre Jesús Nazareno.
La imagen fue trasladada previamente en procesión desde su ermita, en la Cuesta del Rosario, hasta la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, en la Plaza de España, donde permaneció para la celebración de los cultos mayores.
Durante estos días, la parroquia se convirtió así en punto de encuentro para los numerosos devotos que acudieron a acompañar al Nazareno.
Los mayores, protagonistas de uno de los cultos
Entre los momentos más emotivos del programa destacó el celebrado el 9 de septiembre, a las 11:30 horas, que tuvo como protagonistas a los mayores de Luque.
La cofradía quiso dedicarles especialmente este encuentro, “han sido protagonistas quienes tanto han dado, tanto han vivido y tanto tienen que enseñarnos: nuestros mayores”.
La jornada dejó estampas especialmente emotivas ante la imagen de Jesús Nazareno. La cofradía significó “sus rostros ante Nuestro Padre Jesús Nazareno, esa mirada llena de recuerdos, fe y devoción”.
Y añadió una reflexión más, “para ellos, Jesús Nazareno no es solo una imagen, sino parte de toda una vida”.
Extendió asimismo su reconocimiento a quienes diariamente atienden y acompañan a las personas mayores, mostrando su agradecimiento a “trabajadoras de la residencia, auxiliares, cuidadores, familiares y todas aquellas personas que les ofrecen su tiempo, su paciencia y su cariño”.
La procesión.
El momento culminante de estos días tuvo lugar el sábado, 12 de septiembre, cuando, tras la celebración de la Santa Misa a las 20:00 horas en la parroquia, Nuestro Padre Jesús Nazareno salió de nuevo a las calles de Luque.
La procesión contó con el acompañamiento musical de la Banda Municipal de Luque y recorrió las calles Plaza de España, calle Alta, Pósito, Velesar, Prado y Carrera, para regresar finalmente a la Plaza de España y a la parroquia.
El hermano mayor de la cofradía, Antonio Jesús Ordoñez Moreno, explicó los detalles de la celebración y señaló que no había grandes novedades en el recorrido respecto a anteriores ediciones.
Entre las cuestiones destacadas “la actuación que se está haciendo para la incorporación de los arbóreos”, es decir las estructuras de iluminación en forma de árbol o ramificaciones que se colocan en las esquinas o laterales de los pasos procesionales, en el que trabaja actualmente la cofradía, y que, según explicó el hermano mayor, se encuentran en una primera fase y cuya finalización se espera próximamente.
También hizo referencia a las potencias de Nuestro Padre Jesús Nazareno, estrenadas durante la Semana Santa y que ha lucido igualmente en esta celebración.
El mensaje de la homilía, mirar a Cristo y aprender a perdonar
Antes de la salida procesional, el párroco, David Ruiz Rosa, pronunció una homilía en la que invitó a los fieles a mirar más allá de la propia imagen y a descubrir el mensaje que representa Jesús Nazareno.
En su intervención, el sacerdote se dirigió al hermano mayor, al alcalde, a la juez de paz, a la corporación municipal y a los representantes de las distintas hermandades y cofradías presentes.
Una de las ideas centrales de su predicación fue precisamente la cruz que porta el Nazareno, “viendo la imagen de Cristo con la cruz, debemos leer en ese libro abierto. La cruz es un libro abierto. Sus páginas están a la vista de todos”.
David Ruiz Rosa recordó que la cruz, símbolo de sufrimiento y muerte, fue transformada por Cristo en signo de esperanza y de vida, “es un árbol que de ser maldito pasó a ser árbol santo de esperanza”.
El párroco relacionó esta reflexión con la propia imagen de Jesús Nazareno, destacando la profunda presencia que tiene en la memoria colectiva de Luque y de su entorno, “este Jesús a quien contemplamos en esta veneradísima imagen de nuestro pueblo de Luque nos ha hablado en su palabra”.
Pero el eje fundamental de la homilía estuvo en el perdón. A partir del Evangelio, el sacerdote recordó la petición del Padre Nuestro, “perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”, y explicó la enseñanza de Jesús cuando Pedro pregunta cuántas veces debe perdonar, “¿Cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano? ¿Hasta siete veces?”
La respuesta de Cristo, “no te digo siete, sino setenta veces siete”, fue presentada como una llamada a perdonar siempre.
El sacerdote reconoció que se trata de una de las enseñanzas más difíciles del Evangelio, “a todos nos cuesta una barbaridad, en mayor o menor medida”.
Defendió que el perdón cristiano supone una forma de poner freno al mal, al rencor y a la violencia.
Para David Ruiz Rosa, contemplar al Nazareno debe llevar al creyente a una transformación interior. En este sentido, subrayó que la experiencia de sentirse perdonado es fundamental para poder perdonar a los demás, “quien no tiene experiencia de ser perdonado de verdad por Dios, es muy difícil que pueda perdonar a otros”.
Una reflexión que trasladó también a las relaciones cotidianas: matrimonios, parejas, amistades, relaciones laborales, familias, vecinos e incluso pueblos.
Ruiz Rosa, “un Nazareno no es solo una imagen de devoción popular”
La homilía quiso poner de manifiesto que la devoción a Jesús Nazareno no debe limitarse a la contemplación de una imagen, sino que debe llevar consigo un compromiso personal.
Además, el párroco afirmó, “un Nazareno no es solo una imagen de devoción popular. Es un Nazareno, tiene un mensaje muy fuerte y muy vivo que nos puede cambiar el corazón”.
Recordó las palabras de Jesús a quienes quieran seguirle, “el que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo cada día, esfuércese. Niéguese a sí mismo en su egoísmo, en su comodidad, en su capricho. Cargue con su cruz cada día, con amor, no a regañadientes, y sígame”.
La homilía concluyó con una llamada directa a los fieles, “que sintamos hoy estos días de Jesús Nazareno en nuestro corazón esta llamada íntima, profunda de Jesucristo a nuestra conciencia: sígueme, sígueme”.
Una imagen con siglos de historia
La devoción actual se vincula además con el importante patrimonio histórico y artístico que representa la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
La talla está considerada una obra de especial valor dentro del patrimonio religioso de Luque y tradicionalmente se ha situado su origen en el ámbito de la escuela barroca. La imagen procede históricamente de la capilla del Hospital de Jesús Nazareno de Luque, edificio levantado en la segunda mitad del siglo XVIII.
En la actualidad recibe culto habitualmente en su ermita, ubicada en la subida de la Cuesta del Rosario, como ya se ha mencionado, desde donde es trasladada tradicionalmente a la parroquia con motivo de sus cultos mayores.
La talla fue sometida hace aproximadamente dos años a un importante proceso de conservación y restauración a cargo de la especialista Ana Infante, debido a diversos desperfectos en su policromía y a la presencia de algunas grietas que requerían intervención.
A la devoción histórica se han sumado además nuevas muestras de reconocimiento popular. Entre ellas destaca el mosaico de azulejos dedicado a Jesús Nazareno, realizado por la empresa banenense. Arpiba, recientemente inaugurado y bendecido.
Una devoción que sigue viva
Los cultos de septiembre han vuelto a demostrar que Jesús Nazareno continúa ocupando un lugar especial en el corazón de los luqueños. Estos días han servido para poner de manifiesto una realidad que permanece generación tras generación: la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno forma parte de la memoria sentimental, religiosa y patrimonial de Luque.
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