Luque celebra la fiesta de la ‘Burra Cagona’.

Fiesta de la Burra Cagona en Luque

La Hermandad del Señor Resucitado celebra durante este fin de semana una nueva edición de una singular iniciativa que alcanza ya quince años y que se ha convertido en una de las citas más populares del calendario festivo luqueño 

Luque celebra este fin de semana la popular fiesta de la ‘Burra Cagona’, una iniciativa organizada por la hermandad del Señor Resucitado que, con el paso de los años, ha dejado de ser una original fórmula para recaudar fondos para convertirse en una auténtica fiesta local.

La actividad, que nació hace quince años vinculada a la joven hermandad luqueña, mantiene intacto su carácter festivo y, al mismo tiempo, su finalidad solidaria y patrimonial.

La protagonista vuelve a ser ‘Bienvenida’, la burra que participa en el singular concurso y que, un año más, es la encargada de decidir, sin prisas y a su manera, quién se lleva el premio principal, este año de 2.026 euros.

Pero alrededor de la burra se ha construido durante estos años una programación que convierte el fin de semana en una auténtica fiesta para todas las edades, con música, gastronomía, actividades infantiles, exhibiciones y diferentes actuaciones. 

El vicehermano mayor de la Hermandad del Señor Resucitado, Antonio Ortiz Mármol, explica que la iniciativa surgió cuando un grupo de jóvenes buscaba fórmulas originales para obtener recursos con los que impulsar el proyecto de la hermandad..

Lo que inicialmente podía parecer una propuesta difícil de entender se ha convertido, quince años después, en una cita plenamente consolidada. La evolución de la fiesta ha obligado incluso a cambiar varias veces de ubicación debido a la creciente participación, “ha tenido tanta aceptación que cada año hemos tenido que buscar un lugar donde quepan más personas y tengamos más aforo”, explica Ortiz.

La celebración comenzó cerca del patín del convento, pasó posteriormente al Paseo de la Fuente y finalmente se trasladó al centro de la Plaza de España, donde actualmente se concentra buena parte de la actividad. 

1.500 parcelas y un concurso que depende de ‘Bienvenida’

El funcionamiento del concurso es tan sencillo como imprevisible. El espacio reservado para la burra se divide en 1.500 cuadrículas, que son adquiridas previamente por los participantes.

Cada parcela da derecho a participar en el concurso y, llegado el momento, la posición exacta en la que la burra hace sus necesidades determina quién obtiene el premio.

La organización cuenta con la colaboración del topógrafo Fernando Marín Ortiz, encargado de garantizar la transparencia del procedimiento, “yo, como topógrafo y en este caso como notario, constato en qué cuadrícula ha hecho la caca la burra”.

El recinto tiene unas dimensiones aproximadas de 8,50 por 3,50 metros y se encuentra dividido en cuadrículas de 27 por 27 centímetros. El concurso comienza siempre a partir de las tres de la tarde el segundo día de la fiesta, después de que la burra tiene un periodo de adaptación.

Y aquí es donde entra en juego el factor imprevisible de la fiesta. Puede ocurrir que ‘Bienvenida’ decida cumplir su cometido pocos minutos después del inicio o que haya que esperar durante horas. 

Mucho más que un concurso

La adquisición de una parcela no se limita a participar en el sorteo. La organización ha diseñado un completo programa que incluye diferentes servicios y actividades durante todo el fin de semana.

Cada parcela incorpora, entre otros elementos, varios tickets para las comidas organizadas por la hermandad: carne con tomate y patatas, desayuno de churros con chocolate y la tradicional paella.

A ello se suman diferentes premios complementarios, entre ellos vales para gastar en comercios locales, además de otros regalos aportados por los colaboradores.

La filosofía de la hermandad del Señor Resucitado es que los recursos obtenidos de las parcelas y de la barra reviertan directamente en la propia celebración, “todo lo que se recauda se destina al concurso, actuaciones, en eventos, en que la gente se sienta cómoda y lo que quede de la barra se destinará a la hermandad para las actuaciones que estamos llevando a cabo y para obras sociales”, subraya Antonio Ortiz.

Este año la inversión en actividades y actuaciones supera los 13.000 euros, una cifra que da una idea de la dimensión que ha alcanzado la fiesta. 

Música, gastronomía y actividades para todas las edades

La programación vuelve a apostar por la participación de los vecinos y por ofrecer alternativas para públicos de todas las edades.

La hermandad mantiene además una filosofía muy concreta a la hora de diseñar el programa: ofrecer oportunidades a jóvenes, artistas y emprendedores locales.

Durante el fin de semana se suceden exhibiciones deportivas, actuaciones musicales, actividades infantiles, talleres y conciertos.

Entre las propuestas figuran actuaciones de gimnasia rítmica, una exhibición de boxeo, muay thai y jiu-jitsu, conciertos y actividades infantiles, además de propuestas gastronómicas y de animación.

También participan artistas y profesionales de Luque, como Ana Cañete, con una actividad para los más pequeños, o la directora de la banda de música, Cristina Jurado, que desarrolla un taller musical.

La programación incluye igualmente las actuaciones de Los Tirantitos, finalistas de ‘La Voz’ en 2024, así como otras propuestas musicales y de flamenco.

El domingo llegará el turno de los churros con chocolate, la paella, un ‘show cooking’ a cargo de Manuel Galisteo, una masterclass de flamenco y la actuación de Carolina Garrido de Cabra.

Una fiesta que también promociona el talento local

Uno de los aspectos que Antonio Ortiz quiere resaltar es el compromiso de la hermandad con las personas y colectivos de Luque.

La fiesta se convierte así también en un escaparate para jóvenes, artistas, deportistas y pequeños emprendedores que encuentran en este evento una oportunidad para mostrar su trabajo.

A esta filosofía se suma la decoración temática de la celebración, que cada año cambia. En esta edición, el recinto se transforma en un particular mundo marino, con una ambientación inspirada en un acuario. 

Los fondos, para el Resucitado y la obra social

Detrás de la diversión existe un objetivo muy concreto: continuar financiando los proyectos de la Hermandad del Señor Resucitado y mantener su compromiso social.

Uno de los grandes retos continúa siendo culminar el proceso de dorado del paso del Señor Resucitado. Además, la imagen y los dos romanos que acompañan al misterio están siendo objeto de diferentes actuaciones de restauración.

La hermandad ha destinado 8.200 euros a la restauración de los dos romanos y otros 5.200 euros a la intervención en el Resucitado, mientras que el proceso de dorado del paso supone este año una inversión de 12.837 euros.

En total, la inversión acumulada en el patrimonio de la hermandad desde su fundación ronda ya los 180.000 euros.

“El objetivo fundamental es terminar el paso del Señor Resucitado”, explica Ortiz, que también destaca el compromiso de la hermandad con diferentes iniciativas sociales.

Entre ellas se encuentran colaboraciones con niños en situación de necesidad y campañas de Navidad destinadas a llevar juguetes a menores hospitalizados. 

Quince años haciendo hermandad y haciendo pueblo

La Hermandad del Señor Resucitado nació en 2012 con un objetivo muy concreto: dotar a Luque de una imagen del Resucitado y completar así la Semana Santa local.

Quince años después, el proyecto ha superado ampliamente las expectativas iniciales de sus fundadores.

Antonio Ortiz resume ese sentimiento con una frase, “nosotros somos una familia”.

Esa concepción se refleja también en la forma de trabajar en la fiesta de la ‘Burra Cagona’. Decenas de personas colaboran en la preparación, organización, cocina, montaje y desarrollo de las actividades, “para nosotros la recompensa a todo el trabajo que hacemos es ver el Domingo de Resurrección las calles de nuestro pueblo llenas por ver nuestra imagen salir a la calle”, manifiesta Ortiz.

El trabajo desarrollado durante la fiesta tiene, por tanto, una finalidad que va mucho más allá de conseguir ingresos. Se trata de mantener vivo un proyecto colectivo y contribuir a la conservación de un patrimonio que, como recuerda el Ortiz Mármol, pertenece finalmente a todo Luque. 

El Ayuntamiento destaca el valor de la fiesta

El alcalde de Luque, Francisco Javier Ordóñez, uno de los fundadores de la hermandad del Señor Resucitado, pone también el acento en la evolución experimentada en la celebración.

Ordóñez señala en que además la ‘Burra Cagona’ ha conseguido atraer a visitantes de otros municipios y convertirse en una celebración reconocible más allá de Luque.

El Ayuntamiento colabora con la organización, entre otras cuestiones, mediante la instalación de los servicios necesarios, apoyo en materia eléctrica y de agua, cartelería y promoción a través de sus canales de comunicación, además de facilitar el uso del espacio público.

El alcalde considera que este tipo de iniciativas contribuyen también a dinamizar el municipio durante los fines de semana en los que la actividad turística y festiva adquiere un protagonismo especial, “la verdad que se ha convertido así, me lo trasladan también los vecinos de Luque, en una feria más del pueblo”.

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