San Blas. Roscas solidarias de la Borriquita
Con motivo de la Candelaria y la festividad de San Blas, la cofradía de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén, “La Borriquita”, vuelve a poner a la venta las tradicionales roscas cuya recaudación se destina íntegramente a Cáritas Parroquial.
Como cada año por estas fechas, la Parroquia de Santa María la Mayor revive una de las tradiciones más arraigadas del calendario litúrgico con motivo de la festividad de San Blas, una celebración que une devoción popular y solidaridad. En este contexto, la cofradía de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén, “La Borriquita”, pone a la venta las conocidas roscas de San Blas, destinando toda la recaudación a Cáritas Parroquial de Santa María la Mayor.
El párroco de Santa María la Mayor, Juan Laguna Navarro, explicaba el origen y el significado de San Blas, recordando que se trata de un obispo mártir de los primeros siglos del cristianismo, “San Blas era un obispo católico que vivió en una situación de persecución, en los primeros siglos de la Iglesia, y se dedicaba a predicar el Evangelio, algo que estaba prohibido en tiempos del Imperio Romano. Sabía a lo que se exponía y lo asumió con total y absoluta libertad: dar la vida por Cristo”.
De ahí que la tradición haya vinculado a San Blas con la protección de las afecciones de garganta, una devoción que aún se conserva en distintas iglesias, “se le atribuye el patronazgo de las dolencias de garganta, por eso existe la tradición, incluso en la iglesia oriental, de bendecir con la vela de San Blas a las personas que padecen afecciones de garganta”.
Sobre el origen de las roscas de San Blas, Juan Laguna señalaba su carácter simbólico y solidario, “la rosca es una costumbre relacionada con el pan, con esa forma redondita, que se ha ido fomentando dentro de la iglesia y que tiene también un fin caritativo, paliar con ese trozo de pan el hambre de tanta gente”.
El sacerdote subrayó que San Blas fue una persona especialmente comprometida con los más necesitados, un espíritu que se mantiene vivo hoy, “el resultado tanto de la colecta como de la venta de las roscas irá íntegramente para Cáritas, porque se sigue manteniendo ese fin social y caritativo que tenía la vida de San Blas y que prolongamos en pleno siglo XXI”.
La tradición popular también ha conservado expresiones ligadas a esta festividad, como la creencia de que comer la rosca protege de atragantamientos, algo que el párroco abordó sentido cultural, “sea verdad o no sea verdad, yo no me voy a oponer a las tradiciones de los pueblos, porque algo tendrá el agua cuando la bendicen”.
En esta edición se pusieron a la venta alrededor de cien roscas, que se agotaron rápidamente, lo que demuestra la buena acogida y el arraigo de esta iniciativa solidaria, “ahora mismo estoy viendo la mesa y no queda ni una. quiere decir que cada año se va popularizando esta tradición”, afirmaba Juan Laguna.
El párroco recordó que esta actividad solidaria se viene realizando desde hace años durante su etapa al frente de la parroquia, consolidándose como una cita fija vinculada a la Candelaria y San Blas, dos celebraciones que, como señaló, “forman parte de nuestra cultura y de nuestras tradiciones”.
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