Javier Flores
El escultor menciano Javier Flores firma por cuarto año consecutivo las estatuillas que recibirán los galardonados en la Gala de la Cultura de la Diputación de Córdoba, que se celebrará este jueves 11 de diciembre en el Palacio de la Merced. Sus obras, elaboradas en acero Corten, representan una poética reflexión sobre la naturaleza y la fragilidad, inspiradas en los valores simbólicos de cada premio literario y artístico.
La Gala de la Cultura de la Diputación de Córdoba, que se celebrará este jueves 11 de diciembre en el Palacio de la Merced, volverá a reunir a destacados creadores y escritores de toda España en una cita que rinde homenaje al talento y la creación artística. En esta edición, como en las tres anteriores, las estatuillas que acompañarán a los premios llevan la firma del escultor Javier Flores, artista natural de Doña Mencía, conocido por su obra cargada de simbolismo natural y sensibilidad poética.
Flores explica que su participación en este evento comenzó hace ya cuatro años, cuando se le encargó diseñar los galardones que acompañan a los premios literarios y artísticos más consolidados de la Diputación, algunos con más de veinte ediciones a sus espaldas. “La Gala de la Cultura tiene ya mucha solera. Algunos de sus premios, como el Vicente Núñez de Poesía, son referentes a nivel nacional”, recuerda el artista.
Su propuesta escultórica parte de un hilo conductor claro, la naturaleza como metáfora del arte y la creación humana. “Mi obra está basada en una reflexión sobre la naturaleza, sobre su fragilidad, sobre lo sutil y lo delicado. Por eso, trato de que cada estatuilla tenga un vínculo con ella, que evoque la vida y la belleza que se expande”, señala Flores.
Cada galardón, explica, se materializa en acero Corten, un material que con su textura y tonalidad recuerda a la tierra y al tiempo. En total, el escultor ha diseñado cuatro piezas diferentes, cada una asociada a un premio concreto y dotada de su propio significado simbólico.
En este sentido explica que el Premio Vicente Núñez de Poesía, una de las distinciones más prestigiosas, está representado por “un pétalo muy bello que se apoya en una peana; su pedúnculo está un poco torcido, pero expande su belleza hacia arriba, en diagonal”, describe el artista, evocando la delicadeza y la ascensión poética.
En cuanto al Premio de Dramaturgia adopta la forma de “una hoja de hiedra materializada en acero Corten, a la cual le he retirado algunas partes, de modo que parece una máscara”, símbolo universal del teatro y sus rostros múltiples.
En relación al Premio de Novela Rural está inspirado en “el árbol más longevo, la encina”. Según Flores, “es un tronquito del que brota una hoja de encina, con raíces que penetran en la tierra, representando el arraigo, la memoria y el paso del tiempo en la España más rural”.
Finalmente, el Premio de Álbum Ilustrado, anteriormente dedicado a la narrativa infantil y juvenil, presenta una obra más ingenua y ascendente, “una florecita dibujada como por un niño, que se eleva formando una curva, uniendo lo literario con lo visual, lo escrito con lo dibujístico”, explica.
El artista menciano, cuya obra combina el rigor del hierro con la ligereza de la poesía, ha convertido estos galardones en símbolos reconocibles de la Gala de la Cultura cordobesa, una cita que cada año celebra el talento literario, teatral y artístico de creadores consagrados y emergentes.
“El arte también es un acto de cuidado: transformar el metal en algo que evoque la vida. Por eso, en estas piezas, la naturaleza no es solo tema, sino también espíritu”, concluye Javier Flores.
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