La Virgen Niña vuelve a recorrer las calles de Baena

Procesión Virgen Niña en la Calle Juan Ocaña

La tradición, la fe y la ilusión infantil volvieron a darse la mano en las calles de Baena con la celebración de la tradicional procesión en el mes de mayo de la Virgen Niña, una cita entrañable y muy familiar de la comunidad educativa del Colegio SAFA Milagrosa. Decenas de alumnos, acompañados por sus profesores y respaldados por numerosas familias, protagonizaron una jornada en la que los más pequeños se convirtieron en los auténticos protagonistas de una tradición que ha pasado de generación en generación.

Las calles de la Almedina baenense volvieron a llenarse de bullicio, devoción y color con motivo de la procesión de la Virgen Niña, una imagen de pequeño tamaño que recibe durante todo el año la veneración de la comunidad educativa de SAFA Milagrosa y que permanece en la iglesia de Santa Marina, situada junto al centro escolar.

Se trata de una tradición profundamente arraigada en la historia del colegio y del barrio, una celebración que, según explican desde el propio centro educativo, se viene realizando desde hace bastante tiempo, sin poder precisar, la fecha, y que cada año congrega a alumnos, docentes y familias en torno a imagen, muy querida por los escolares.

Los grandes protagonistas de la jornada son los alumnos que finalizan su etapa en el colegio, quienes tienen el honor de acompañar de manera especial a la Virgen Niña en su recorrido procesional, aunque participan todos los alumnos del centro y la celebración involucra a toda la comunidad escolar. Desde los niños de Infantil hasta los mayores de Primaria, todos participan con entusiasmo en una jornada que se vive como una auténtica fiesta de convivencia.

En total, alrededor de 180 alumnos forman parte de este acontecimiento, convirtiendo la procesión en una auténtica manifestación de fe infantil y compañerismo.

Detrás de cada detalle de esta celebración se encuentra también el trabajo constante y silencioso del profesorado del centro. Los docentes acompañan a los alumnos durante toda la jornada, coordinando la organización y transmitiendo a los niños los valores que representa esta tradición.

Además los profesores contribuyen a mantener viva una costumbre que forma parte de la identidad del colegio, fomentando entre los estudiantes el respeto por las tradiciones, el sentido de pertenencia a la comunidad educativa y la importancia de compartir experiencias que unen a varias generaciones.

Gracias a su implicación y dedicación, la procesión continúa siendo una actividad educativa y formativa que trasciende lo religioso para convertirse en una experiencia de aprendizaje y participación colectiva.

Por otra parte, significar que hay otro elemento imprescindible en esta celebración, “el respaldo incondicional de las familias”. Padres y madres acompañan cada año a los escolares durante el recorrido, compartiendo con ellos un momento muy especial.

Junto a los progenitores se suman abuelos, tíos, primos y numerosos familiares que convierten la procesión en una auténtica reunión intergeneracional. Esa presencia masiva demuestra el cariño que siente por esta tradición y la importancia que tiene para muchas familias que, en su día, también participaron en ella como alumnos.

La colaboración entre el colegio y las familias constituye uno de los pilares fundamentales de esta celebración, permitiendo que la Virgen Niña siga recorriendo las calles acompañada por varias generaciones de baenenses.

La procesión parte desde las instalaciones del colegio SAFA Milagrosa, en el entorno de la Almedina, para recorrer algunos de los rincones más emblemáticos del casco histórico.

El itinerario desciende hacia la Plaza de la Constitución y el entorno del Ayuntamiento, asciende por calle Santo Domingo Henares, Carrera, y se dirige hacia el Llano de Santa Marina, para posteriormente entrar al centro.

Durante todo el recorrido, los niños acompañan a la Virgen con respeto y entusiasmo, portando pequeños ramos de flores que más tarde ofrecerán a la imagen como muestra de cariño y devoción.

La celebración se inicia con una sencilla ceremonia en la iglesia de Santa Marina. Allí, alumnos, profesores y familias participan en un acto de presentación de la procesión que sirve como punto de partida.

Al finalizar el recorrido, la comunidad educativa vuelve a reunirse en torno a la imagen para culminar la celebración con la ofrenda floral de los niños. Uno a uno, los escolares depositan los ramos que han portado durante la procesión a los pies de la Virgen Niña.

Año tras año, la pequeña imagen de la Virgen Niña continúa recorriendo las calles de Baena acompañada por el cariño de toda una comunidad educativa. Una tradición que pasa de unas generaciones a otras y que sigue escribiendo nuevas páginas gracias a la ilusión de los más pequeños, la dedicación de los profesores y el apoyo permanente de las familias.

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