La viña de Baena afronta una campaña prometedora con más producción y una excelente calidad del fruto

José Cano "Piva".

Las viñas de Baena presentan un aspecto inmejorable a pocas semanas del inicio de la vendimia. Las abundantes lluvias registradas durante la primavera, el adecuado manejo de las explotaciones y unas condiciones climáticas favorables han permitido que los agricultores afronten la recta final de la campaña con optimismo. Las previsiones apuntan a una cosecha superior a la del pasado año tanto en cantidad como en calidad, en una comarca donde la viticultura continúa siendo uno de los pilares de la economía agraria y una seña de identidad ligada a la tradición, la cultura y la elaboración de vinos de reconocido prestigio.

Una campaña que invita al optimismo

A medida que avanza el mes de junio, el paisaje vitícola de Baena ofrece una imagen difícil de mejorar. Las cepas muestran un vigor excepcional, con una vegetación abundante y racimos que ya dejan entrever una cosecha prometedora.

Agricultores con una larga trayectoria en el sector coinciden en destacar el buen comportamiento de la viña durante los últimos meses. Las lluvias registradas durante la primavera han permitido acumular reservas hídricas suficientes, mientras que las labores de abonado, poda, tratamientos y mantenimiento han contribuido a que las plantas presenten un desarrollo uniforme.

Entre quienes conocen mejor que nadie la evolución del viñedo se encuentra José Cano, conocido popularmente como «Piva», un agricultor que lleva toda una vida vinculado al cultivo de la vid y que sigue recorriendo diariamente su explotación para comprobar el estado de cada cepa.

«La viña te agradece que estés pendiente de ella. No te dice nada, pero después ves los resultados. Hay que darle vueltas, observarla y hacer las cosas cuando toca«, explica.

La experiencia acumulada durante décadas le permite comparar campañas y valorar con precisión la situación actual, «este año está la viña espectacular, entre las lluvias, los abonos, las labores y el riego, está muy difícil mejorarla. Creo que vamos a tener más producción que el año pasado y además de mejor calidad«, asegura.

El trabajo diario, clave para obtener una buena cosecha

Detrás de una buena campaña no solo hay factores climáticos favorables. Los agricultores destacan que el éxito depende en gran medida de un trabajo constante que se desarrolla durante todo el año.

Las jornadas comienzan muy temprano, especialmente durante los meses de calor. Revisar el sistema de riego, controlar el estado sanitario de las plantas o corregir cualquier incidencia forman parte de una rutina imprescindible.

«Aquí hay que venir muy temprano. Revisar los goteros, ver que todo funciona correctamente y observar cómo evoluciona la planta, cada día hay algo que hacer«, señala Cano.

La mecanización ha facilitado algunas tareas, pero el seguimiento permanente sigue siendo fundamental. La eliminación de malas hierbas, las labores de mantenimiento del suelo y la conservación de la humedad continúan siendo aspectos determinantes para garantizar el desarrollo óptimo del cultivo.

La importancia de los tratamientos preventivos

Uno de los aspectos sobre los que más insisten los agricultores es la necesidad de realizar los tratamientos fitosanitarios en el momento adecuado.

Las enfermedades criptogámicas, especialmente el mildiu, han provocado importantes daños en otras campañas y obligan a mantener una vigilancia constante, «los tratamientos hay que hacerlos antes de que aparezca el problema, siempre de forma preventiva, si esperas a que llegue la enfermedad, ya vas tarde«, explica José Cano.

Los productores consultados coinciden en señalar que los avances en la información meteorológica permiten anticiparse mejor a las situaciones de riesgo, «hoy sabemos cuándo va a llover y cuánto puede llover, eso ayuda mucho para programar los tratamientos y proteger la viña«, añade.

En la actualidad, los tratamientos suelen aplicarse cada quince días aproximadamente, aunque las condiciones meteorológicas pueden obligar a modificar esa planificación.

Más cantidad y mejor calidad

Uno de los datos más esperanzadores para el sector es el excelente estado que presentan los racimos.

Los agricultores destacan que la uva se muestra más homogénea que en campañas anteriores, una circunstancia que repercute directamente en la calidad final del producto, «este año los racimos vienen muy parejos, el año pasado había diferencias de tamaño por los cambios de temperatura durante la floración, ahora la uva está mucho más uniforme y con mejor presencia«, afirma Cano.

Las estimaciones realizadas por los viticultores apuntan a incrementos de producción que podrían situarse entre un 20 y un 30 por ciento respecto a la campaña anterior.

Una circunstancia que genera optimismo en el sector después de varios años marcados por la incertidumbre climática.

El gran enemigo sigue siendo el granizo

A pesar de las buenas perspectivas, los agricultores mantienen la prudencia.

La experiencia les ha enseñado que una tormenta intensa puede cambiar el panorama en cuestión de minutos, «ahora mismo lo que más preocupa son las tormentas de verano y el granizo, el calor la viña lo aguanta bastante bien, pero una tormenta fuerte puede hacer mucho daño«, explica el veterano agricultor.

Las previsiones de altas temperaturas para las próximas semanas no generan una especial inquietud entre los productores, «las olas de calor siempre llegan, la viña se ralentiza un poco, pero resiste, lo verdaderamente peligroso es el granizo«, insiste.

Una vendimia cada vez más temprana

El cambio climático también está modificando el calendario tradicional del campo.

Si hace algunas décadas la vendimia se desarrollaba durante septiembre e incluso octubre, actualmente muchas explotaciones comienzan la recolección durante el mes de agosto, «antes se vendimiaba bastante más tarde. Ahora entre mediados y finales de agosto suele estar prácticamente toda la uva recogida«, incide Cano.

Las altas temperaturas aceleran los procesos de maduración y obligan a adaptar los calendarios de trabajo.

Además, la recogida se realiza preferentemente durante las primeras horas del día para evitar que el calor afecte a la calidad del fruto, «la uva hay que cortarla muy temprano para que llegue a la bodega en las mejores condiciones posibles«, recuerda.

La obtención de grandes vinos es el resultado de un trabajo colectivo en el que intervienen numerosos profesionales.

Todo comienza en el campo, pero continúa en las cooperativas, las bodegas, los procesos de crianza, la distribución y la hostelería, «si el agricultor no hace bien su trabajo, después no se pueden hacer milagros. Pero también es importante el trabajo de las bodegas, de quienes elaboran el vino y de quienes finalmente lo sirven al consumidor«, señala Cano.

Una cadena de esfuerzo que ha permitido que los vinos elaborados en Baena continúen sumando reconocimientos y premios de gran prestigio.

La necesidad de asegurar el relevo generacional

Junto a las buenas perspectivas productivas, el sector sigue afrontando uno de sus principales desafíos: la incorporación de jóvenes agricultores.

Muchos profesionales coinciden en que resulta imprescindible garantizar el relevo generacional para mantener vivo un cultivo que forma parte de la identidad de la comarca, «hace falta gente joven que quiera trabajar la tierra. Tenemos productos extraordinarios y no podemos perder todo el conocimiento que se ha acumulado durante generaciones«, advierte Cano.

Baena, tierra de grandes vinos

José Cano “Piva” al igual que otros buenos viticultores defienden con orgullo la calidad de los vinos elaborados en la comarca, dentro del marco Montilla-Moriles.

Las características del suelo, el clima y las variedades cultivadas permiten obtener una materia prima especialmente apreciada por los expertos, «tenemos un terreno privilegiado, hay lugares donde producen más cantidad, pero la calidad que tenemos aquí es difícil de encontrar«, asegura.

La variedad Pedro Ximénez continúa siendo la gran protagonista de las explotaciones vitícolas locales y constituye la base de algunos de los vinos más representativos de la zona.

Cuando todavía faltan varias semanas para que las tijeras comiencen a cortar los primeros racimos, el ambiente que se respira entre los viticultores es de moderado optimismo.

Las buenas condiciones de la viña, el excelente estado sanitario de las plantas y las previsiones de producción permiten mirar al futuro con esperanza.

Mientras tanto, agricultores como José Cano continúan recorriendo cada mañana sus explotaciones, observando cada detalle y recordando que detrás de cada botella de vino existe un trabajo silencioso que comienza muchos meses antes de llegar a la mesa.

«La viña exige dedicación, pero también devuelve mucho. Cuando ves una cosecha como esta, entiendes que todo el esfuerzo ha merecido la pena«, concluye.

Comparte esta noticia: