La verbena de la Cofradía de la Virgen de Guadalupe, un encuentro anual que mantiene su esencia.

Verbena en el Paseo de Guadalupe

La verbena organizada por la Cofradía de Virgen de Guadalupe de Baena vuelve a reunir a familias, cofrades y vecinos en una noche de convivencia marcada por la música, los concursos y la gastronomía, mientras la cofradía afronta una nueva etapa tras ocho años de proyectos y crecimiento

La explanada del Paseo de Guadalupe volvió a convertirse en punto de encuentro para los vecinos de Baena con motivo de la verbena organizada por la cofradía de la patrona de Baena con la colaboración de la delegación de Festejos del ayuntamiento de la localidad. Una celebración que, año tras año, se ha ido consolidado como una de las citas de los días previos a la festividad del 8 de septiembre.

El calor no impidió que los asistentes se acercaran a compartir una noche en torno a la patrona. Las mesas, la barra y la cocina se convirtieron en espacios de encuentro, mientras sobre el escenario se sucedían los bailes, los concursos y la música.

“La gente está respondiendo”, explica Manuel Luque, secretario de la cofradía, aunque reconoce que “al haber también muchos actos y al hacer también mucho calor, quizá eso merma un poco que venga la gente”. Pese a ello, la valoración era positiva y el ambiente respondía a lo que la organización había previsto: una fiesta abierta a todas las edades.

La gastronomía volvió a ocupar un papel protagonista. Montaditos, tortilla, queso, y jamón formaron parte de la oferta preparada gracias al trabajo de numerosos colaboradores y, de manera especial, del grupo joven de la cofradía, implicado tanto en la barra como en la cocina.

La verbena mantiene además el formato renovado que comenzó el pasado año, “el año pasado se hizo una reforma de la verbena para intentar darle otro formato, salió muy bien, gustó mucho y vamos a repetir prácticamente el mismo diseño”, señala Luque.

La propuesta combina las actuaciones del grupo Hobby Dance y Tercera Dance con distintos concursos que buscan involucrar al público. Sandías, cestas y otros pequeños regalos sirven como incentivo para una participación que, según el secretario, no entiende de edades, “toda la gente que quiera, sean chicos, grandes, pueden participar perfectamente”.

La música pone el cierre a una noche concebida, sobre todo, para compartir. Pero detrás de unas horas de fiesta existe también un trabajo continuado durante todo el año.

Una cofradía que ha cambiado

La verbena es la parte visible de una actividad mucho más amplia. Durante los últimos años, la actual junta directiva ha impulsado distintos proyectos que han transformado la estructura y la proyección de la cofradia.

Uno de los cambios más importantes ha sido precisamente el crecimiento del número de hermanos. Manuel Luque recuerda que cuando llegó a la cofradía había aproximadamente 350 personas. Actualmente la cifra ronda las 566.

La apertura a la incorporación de hombres contribuyó a ese crecimiento, pero el secretario destaca especialmente la llegada de familias completas y la incorporación de niños y jóvenes, “lo más importante, que siempre lo digo, la familia, porque cada año siguen apuntándose familias al completo”, apunta.

La evolución también ha afectado a la propia naturaleza de la entidad. Lo que comenzó como una asociación de mujeres ha avanzado hasta convertirse en una cofradía, al tiempo que se han puesto en marcha iniciativas destinadas a ampliar la participación y a fortalecer la relación con la sociedad baenense.

Entre los proyectos relizados, Luque sitúa dos por encima del resto por su dificultad, “los dos proyectos más difíciles del primer mandato, por ejemplo, fue conseguir el simpecado y del segundo mandato la casa hermandad, esos son los dos grandes proyectos”.

A ellos se suman trabajos de mantenimiento y restauración, como actuaciones sobre elementos vinculados al patrimonio de la cofradía, así como diferentes iniciativas formativas.

Los talleres han tenido también un peso destacado. En una primera etapa se desarrollaron actividades de formación dirigidas a mujeres, mientras que posteriormente se incorporaron propuestas relacionadas con la catequesis, el canto y el bordado. La escolanía y el taller de bordado representan ahora dos de las iniciativas que buscan especialmente implicar a las nuevas generaciones.

El reto: garantizar el relevo

La próxima etapa llegará con un proceso electoral. Las elecciones para elegir al nuevo hermano o hermana mayor están previstas para el 27 de septiembre, mientras que el plazo para presentar candidaturas concluye el 8 de septiembre, festividad de la Virgen de Guadalupe.

Luque afronta este cambio con la perspectiva de quien ha formado parte de la junta durante los últimos años y que continuará colaborando, aunque desde otra posición.

El espíritu de equipo es precisamente uno de los elementos que, a su juicio, deben mantenerse en el futuro, “el reto, mantener primeramente lo que hay, eso es importante, y al mismo tiempo, implicar también el grupo joven”, señala. La cantera, añade, será fundamental para asegurar la renovación de la cofradía, “van a ser el futuro”.

Algunos proyectos quedarán además pendientes de culminar. Entre ellos figura una pequeña reforma de los estatutos para incorporar a San Sebastián en los cultos de la cofradía, una iniciativa que necesita todavía la correspondiente aprobación eclesiástica.

La recuperación de la figura de San Sebastián tiene un significado especial por su relación histórica con la aparición de la Virgen de Guadalupe y con el lugar en el que posteriormente se desarrollaría el conjunto religioso. La cofradía ya ha recuperado su culto mediante un triduo y una eucaristía.

Una fiesta que también es convivencia

La alcaldesa de Baena, María Jesús Serrano, puso el acento precisamente en esa dimensión social de la verbena. Para la regidora, se trata de una celebración que trasciende el ámbito estrictamente religioso, “es un ambiente sano, saludable, para convivir, para compartir, para hablar”, señaló, destacando el carácter familiar de la noche.

Serrano valoró de manera positiva el trabajo realizado por la junta directiva y consideró que la cofradía ha experimentado una evolución notable, “han hecho un trabajo incansable, un trabajo constante, continuado, con muchísimo esfuerzo, y de forma altruista para realzar la fiesta de nuestra madre y patrona, llenándola de alegría, de emoción y buenos momentos de convivencia”, manifestó.

Desde el Ayuntamiento se reivindica también el papel de estas celebraciones en la vida de los barrios. Las verbenas permiten que los espacios públicos mantengan actividad y favorecen que vecinos de distintas zonas de Baena se desplacen y participen en las fiestas de otros barrios.

“Convierten a nuestros barrios en barrios vivos, en barrios dinámicos”, resumió la alcaldesa, quien defendió el apoyo municipal a las cofradías, hermandades y asociaciones que mantienen este tipo de celebraciones.

Fe y tradición

La Virgen de Guadalupe continúa ocupando un espacio especial en la vida de muchos baenenses. La propia alcaldesa explicó la relación personal que mantiene con la imagen y una costumbre que ha heredado de su familia, “yo le tengo muchísima fe y devoción a la Virgen de Guadalupe”, afirmó.

Su tradición familiar pasa por detenerse ante la imagen, pedir por sus seres queridos y encender una vela. “esta costumbre de encender las velas pues la aprendí de mi abuela, de madre y la continúo yo”, explicó.

En sus peticiones aparecen la salud, la fortaleza y también el futuro de Baena, “salud, fortaleza para afrontar lo que te venga en la vida y que tengamos muchísima prosperidad para poder seguir desarrollando un pueblo como Baena”.

La devoción encuentra así su reflejo en una tradición que se transmite entre generaciones y que la cofradía pretende mantener viva mediante nuevos proyectos y una mayor participación.

Llevar la Virgen a todos los barrios

Uno de los proyectos que mejor representa esa voluntad de acercamiento es el simpecado. Al tratarse de una imagen que no procesiona por las calles, este elemento permite extender simbólicamente la presencia de la patrona por distintos puntos del municipio.

La alcaldesa destacó precisamente esta iniciativa, junto a otras como el taller de bordado, como ejemplos del trabajo realizado durante los últimos años.

La idea es que la celebración no quede limitada al templo o a los días grandes de septiembre, sino que la Virgen de Guadalupe permanezca presente durante todo el año en la vida de la localidad.

El baile como lenguaje común

La verbena también tiene su componente artístico. Sobre el escenario, Santiago Moreno, vecino de Doña Mencía y habitual colaborador en este tipo de celebraciones, aportó un pasodoble junto a su compañera.

Moreno mantiene desde hace años una estrecha relación con Hobby Dance y recuerda que su participación comenzó ligada a los escenarios y a las galas benéficas.

El pasodoble fue la elección para esta ocasión, aunque su repertorio incluye bachata y música latina, “el pasodoble es muy bonito y yo creo que es una cosa muy nuestra, muy de Easpaña”, indica.

Su antiguo proyecto, Bailajarros, ha dejado de funcionar como asociación, aunque sus integrantes mantienen la amistad y continúan compartiendo su afición por el baile.

Y mientras la conversación terminaba, Moreno tenía una prioridad inmediata: regresar al escenario.

Una verbena con futuro

La noche termina, pero el trabajo continúa. La verbena es solamente una de las actividades de una cofradía que en los últimos años ha incrementado su número de hermanos, ha impulsado nuevos proyectos, ha recuperado tradiciones y ha buscado fórmulas para acercarse a niños y jóvenes.

Ahora llega el relevo de la junta directiva. La incógnita sobre quién asumirá la responsabilidad queda abierta hasta que finalice el proceso electoral. Lo que sí parece claro es que la nueva etapa tendrá que partir de una realidad muy diferente a la de hace unos años,” siempre hay posibilidad y capacidad para mejorar cosas”, afirmó la alcaldesa.

Ese parece ser también el espíritu que queda después de la verbena: conservar lo que funciona, completar lo que quedó pendiente y seguir buscando nuevas formas de mantener viva una devoción que, en Baena, se expresa tanto delante de la imagen de la patrona como alrededor de una mesa, en una pista de baile, en un taller o en una noche de convivencia entre vecinos.

Porque la fiesta de la Virgen de Guadalupe no se limita a una fecha en el calendario. Es también una forma de encontrarse, de transmitir una tradición y de mirar al futuro sin perder de vista aquello que la mantiene viva.

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