La hermandad de la Vera Cruz de la Ilustre Archicofradía de Baena en la Peregrinación de Castro
La XLI Peregrinación Nacional reúne a más de un millar de peregrinos en una jornada marcada por la participación de las cofradías, la convivencia y una procesión extraordinaria de la Santa Vera Cruz y Nuestra Señora de los Dolores
Castro del Río ha vivido la jornada central de la XLI Peregrinación Nacional de Hermandades y Cofradías de la Vera Cruz con las calles del municipio convertidas en punto de encuentro de cofradías llegadas desde distintos lugares de España. Más de un millar de peregrinos han participado en los actos centrales organizados
Tras la solemne Eucaristía presidida por el obispo de Córdoba, Jesús Fernández, las impresiones de los participantes, recogidas a las puertas del templo y a lo largo del recorrido procesional, dejan también constancia de otro de los grandes objetivos de la peregrinación: reunir a las hermandades de la Vera Cruz, compartir experiencias y estrechar vínculos.
Entre las cofradías participantes se encontraba la de Baena, perteneciente a la Ilustre Archicofradía de la Vera Cruz y Nuestro Padre Jesús del Prendimiento, junto a hermandades procedentes de distintos puntos de la geografía española.
Una peregrinación para encontrarse y hacer hermandad
Uno de los participantes procedentes de Tocina (Sevilla), José Manuel Naranjo, vocal de su hermandad, conoce bien esta cita. Su localidad fue sede de la VI Peregrinación Nacional y su hermandad forma parte de las cofradías fundadoras de la cofraternidad.
Para Naranjo, el sentido de estos encuentros está precisamente en compartir y conocerse, “es bueno reunirnos los hermanos de la Vera Cruz y venir a este tipo de eventos para dar a conocer y conocer también otras hermandades de la Vera Cruz”. Una idea que resume en una expresión especialmente ligada al espíritu de estas jornadas: “hacer hermandad”.
La experiencia de Castro del Río también le ha dejado una valoración positiva. Habla de “mucha gente, mucha participación, mucha hermandad” y de la presencia de numerosos pueblos. Una participación que, a su juicio, demuestra el valor de mantener estos encuentros nacionales.
Desde Belalcázar, José Luis Arellano, hermano mayor de la Santa Vera Cruz, comparte esa impresión. Para él, la jornada ha sido “muy emocionante, muy bonita” y especialmente llamativa por la participación.
Entre los momentos que destaca se encuentran tanto la Eucaristía como la procesión.
Arellano también pone en valor el trabajo de la organización y lanza ya una mirada hacia la próxima edición: aunque reconoce que no siempre resulta sencillo para las hermandades desplazarse, asegura que intentarán estar nuevamente presentes.
Más de un millar de personas en las calles
La dimensión de la procesión se ha hecho visible especialmente en las calles del casco histórico. Desde la organización se ha cifrado en 66 las hermandades participantes en el cortejo, a las que se han sumado las hermandades de la propia localidad.
A ellas se han unido cerca de 900 peregrinos inscritos, más de medio centenar de costaleros y las dos formaciones musicales que han acompañado a los titulares. En conjunto, un cortejo que ha superado el millar de personas.
La organización había previsto un recorrido de aproximadamente dos horas y media por el centro histórico de Castro del Río, incorporando algunos cambios respecto a los itinerarios habituales de Semana Santa.
La procesión ha contado con el acompañamiento de la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora de la Salud y la banda de música local, encargada del acompañamiento de Nuestra Señora de los Dolores.
Uno de los responsables de la organización, Juan Carlos Cañasveras, destacaba durante el recorrido que la procesión se estaba desarrollando conforme a los horarios previstos, una cuestión que también forma parte del importante trabajo de coordinación que hay detrás de una cita de estas dimensiones.
Una procesión extraordinaria con una imagen inédita
Uno de los elementos más destacados para los propios anfitriones ha sido la configuración del paso procesional. La Santa Vera Cruz ha recorrido las calles acompañada por Nuestra Señora de los Dolores, una combinación que, como explicaba uno de los responsables de la cofradía castreña, constituye una novedad, “nunca hemos sacado a la Virgen con la Vera Cruz”.
La imagen de la Virgen a los pies de la Santa Vera Cruz ha dado forma a un conjunto extraordinario que ha despertado el interés de los propios hermanos y de los peregrinos, “el resultado es espectacular y todos los hermanos estamos muy contentos con lo que estamos viendo”.
Para la cofradía anfitriona, el momento de la procesión supone además comprobar sobre el terreno el resultado de meses de trabajo, “mucho trabajo es lo que hemos hecho durante este año y hoy por fin estamos viendo ese trabajo”.
Castro del Río, también protagonista
La peregrinación no se ha limitado a los actos religiosos. Durante el fin de semana, las hermandades han tenido la oportunidad de conocer el municipio, su patrimonio y su historia a través de las distintas actividades programadas.
Precisamente esa programación entre peregrinación y convivencia es uno de los aspectos que más han valorado los participantes.
El hermano mayor de la hermandad de Vera Cruz del Arahal, Fernando Elías, destaca especialmente la programación desarrollada durante los días previos. Entre las actividades recuerda la mesa redonda celebrada en el teatro y el espectáculo ecuestre, pero sitúa por encima de todo la convivencia entre las hermandades, “la convivencia ha sido espectacular”.
También subraya la acogida dispensada por la cofradía anfitriona y el esfuerzo realizado para que todo estuviera preparado.
En la misma línea se expresan los representantes llegados de otros municipios, que han podido conocer el casco histórico castreño y participar en las actividades culturales programadas durante la peregrinación.
Una experiencia que deja huella entre los peregrinos
Para muchos de los participantes, la peregrinación ha sido también una oportunidad para reencontrarse con otras hermandades con las que mantienen vínculos y para establecer nuevas relaciones.
José Manuel Naranjo, desde Tocina, resume esa dimensión, “es bueno encontrarse y darse a conocer también, ver y hacer hermandad, que es lo bonito”.
Y desde Belalcázar, José Luis Arellano insiste en que el esfuerzo realizado por las hermandades para estar presentes merece la pena precisamente por ese carácter de encuentro.
La valoración común gira así en torno a tres conceptos: participación, convivencia y hermandad. Más allá del número de cofradías presentes, el encuentro ha permitido que representantes de distintas localidades compartan una misma experiencia en torno a la Vera Cruz.
La anfitriona hace balance: “Un éxito rotundo”
Con la procesión ya en marcha, desde la propia organización se hacía un primer balance de la peregrinación. El resultado, en palabras de uno de los responsables de la cofradía castreña, ha sido: “un éxito rotundo total”.
La preparación se ha prolongado durante todo un año, con visitas a numerosas hermandades para presentar personalmente la candidatura y posteriormente el encuentro. Un trabajo que ha continuado hasta las últimas horas para que Castro del Río pudiera acoger a los peregrinos.
El responsable de la organización destaca especialmente la implicación de la junta de gobierno, de los jóvenes y del conjunto de la hermandad.
También pone el acento en la procedencia de las cofradías: desde Galicia hasta Canarias, pasando por numerosos puntos de la geografía española, “toda la geografía española”.
Y entre los momentos más especiales de la peregrinación sitúa precisamente los que han permitido vivir la Vera Cruz en comunidad, junto a los actos culturales y, especialmente, la Eucaristía y la procesión extraordinaria.
El trabajo de una cofradía volcada con la cita
El esfuerzo organizativo ha sido una constante durante todo el encuentro. La llegada de las hermandades, su participación en los actos, el alojamiento, los recorridos, la coordinación del cortejo y la atención a los peregrinos han requerido el trabajo de numerosos miembros de la cofradía anfitriona.
El balance de los responsables de la Vera Cruz castreña se suma así al de los peregrinos: la celebración ha permitido comprobar en las calles el resultado de un año de preparación.
Junto a la dimensión religiosa y de convivencia, la peregrinación ha mantenido también su vertiente social, con parte de los recursos destinados a colectivos y entidades de Castro del Río, reforzando la idea de que una celebración de estas características trasciende el ámbito estrictamente cofrade.
Castro entrega el testigo a Chiclana
La XLI Peregrinación Nacional llega así a su final con el recuerdo de tres jornadas de intensa actividad y con el testigo preparado para la siguiente edición.
Será Chiclana de la Frontera la localidad encargada de acoger la XLII Peregrinación Nacional de Hermandades y Cofradías de la Vera Cruz.
Castro del Río cierra de esta manera una cita que ha llevado hasta sus calles a hermandades de numerosos puntos de España.
Porque, como apuntaba uno de los peregrinos llegados desde Tocina, el sentido último de estos encuentros está precisamente en “unirnos todos en la Vera Cruz”.
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