Túnica de Nuestro Padre Jesús Nazareno restaurada
La histórica pieza, bordada en Madrid en 1952, ha sido recuperada por artesanos especializados de Jaén y presentada a los hermanos en el último Cabildo Extraordinario; será bendecida el primer día del Triduo
La túnica morada de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Baena, conocida popularmente como la «túnica de las espigas», ha recuperado todo su esplendor tras culminar un minucioso proceso de restauración y pasado de sus bordados. Los trabajos han permitido recuperar una de las piezas textiles más significativas del patrimonio de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y garantizar su conservación para las próximas generaciones.
La pieza fue presentada recientemente a los hermanos durante el último Cabildo Extraordinario, donde pudieron contemplar el resultado de una intervención que ha permitido devolver a la túnica buena parte de la riqueza y belleza que presentaba en el momento de su ejecución.
El hermano mayor de la Cofradía, Javier Valbuena Atenciano, destaca la impresión que produjo entre los hermanos el resultado de la restauración, «todos los hermanos del Cabildo han quedado maravillados de cómo ha quedado la túnica».
El proceso culminará con la bendición de la túnica el primer día del Triduo de Nuestro Padre Jesús Nazareno, un momento especialmente significativo para la Cofradía y para todos aquellos que mantienen una vinculación devocional con la imagen.
Una joya bordada en Madrid en 1952
La pieza está fechada en 1952 y fue bordada en Madrid, aunque se desconoce la identidad de su autor. De estilo barroco y con un marcado carácter ornamental, fue realizada mediante la técnica de bordado en oro fino a realce sobre terciopelo morado.
Su diseño, de inspiración modernista, destaca por su riqueza y profusión decorativa. Un mismo módulo ornamental se repite en diferentes zonas de la prenda, concretamente en el delantero superior e inferior y en las mangas, configurando un conjunto de gran riqueza artística.
La túnica, después de más de siete décadas de historia, presentaba un estado de conservación que hacía necesaria una actuación especializada. El paso del tiempo había provocado el deterioro de numerosos elementos del bordado, con piezas rozadas en las que comenzaban a quedar visibles los rellenos, ausencia de hilos en algunas zonas y numerosos hilos sueltos.
El terciopelo original, pese a conservar una buena consistencia, presentaba también una evidente decoloración como consecuencia del paso de los años.
La necesidad de intervenir sobre la pieza fue detectada cuando los bordadores realizaron una valoración de su estado. Según explica Javier Valbuena Atenciano, «cuando vinieron los bordadores el año pasado, vieron que el terciopelo estaba en un estado lamentable y ya presentaba algunos desperfectos el bordado».
La situación aconsejaba no demorar los trabajos, «el bordado está disparado, y nos decían que año que se dejara iba a ser mucho más costosa la restauración», señala el hermano mayor.
Una restauración para conservar y recuperar
Ante el estado que presentaba la pieza, la Cofradía optó por acometer una intervención especializada que permitiera conservar los bordados originales y trasladarlos a un nuevo soporte de terciopelo, manteniendo en todo momento el diseño y la concepción original de la túnica.
El trabajo comenzó con un exhaustivo estudio del estado de conservación tanto de los bordados como del tejido que servía de soporte. Posteriormente se realizó la copia del diseño y el patronaje de la túnica para garantizar que cada elemento pudiera volver a ocupar su ubicación original.
Una de las fases más delicadas fue la limpieza de las piezas bordadas, eliminando los depósitos de suciedad acumulados durante décadas sin comprometer la integridad de los materiales.
Los bordados fueron posteriormente colocados sobre el nuevo terciopelo mediante un cuidadoso proceso artesanal. Las piezas que presentaban un deterioro más importante fueron sometidas a tratamientos específicos y, en aquellos casos en los que su estado impedía la recuperación, fueron reproducidas utilizando los mismos hilos y puntos empleados en la ejecución original.
En este sentido, el porcentaje de bordado que pudo conservarse ha sido especialmente elevado, «se ha pasado el bordado a un terciopelo nuevo, creo que ha quedado espectacular, el bordado se ha limpiado entero y se ha recuperado el poco bordado imperfecto, porque prácticamente el 98% del bordado era recuperable», explica Valbuena Atenciano.
También se procedió a consolidar y coser los hilos que se encontraban sueltos, con el objetivo de garantizar la estabilidad del bordado y prolongar su conservación.
Los trabajos comenzaron a desarrollarse a lo largo del año y la túnica permaneció durante meses en el taller especializado, «se recogió la túnica a finales de junio, ha estado desde el mes de enero en los talleres», precisa el hermano mayor.
Respeto al original
La restauración se ha completado con la incorporación de puntilla metálica de bolillo dorada y encaje de valenciennes. En la parte inferior se ha colocado un cordón dorado destinado a reforzar la zona y evitar los roces derivados del uso de la túnica.
El interior ha sido igualmente renovado mediante un forro de damasco de color morado, completándose finalmente el proceso de confección de la pieza.
El criterio seguido durante toda la intervención ha sido el de recuperar la túnica respetando al máximo sus características originales. La finalidad no ha sido simplemente devolverle su apariencia exterior, sino garantizar su conservación y permitir que pueda continuar formando parte del patrimonio de la Cofradía durante muchos años.
El resultado permite apreciar la recuperación de los elementos ornamentales y, al mismo tiempo, distinguir los elementos nuevos de los antiguos, manteniendo la identidad histórica de una pieza que forma parte de la memoria de Nuestro Padre Jesús Nazareno y de la propia Semana Santa de Baena.
La Cofradía ha confiado nuevamente los trabajos a los mismos profesionales que llevaron a cabo la anterior restauración de una de las túnicas de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Se trata de dos artesanos del bordado de Jaén, que cuentan, según explica el hermano mayor, con la acreditación y titulación exigida para acometer este tipo de intervenciones.
«Son dos personas que están acreditadas por la Junta de Andalucía, tienen un taller de bordado, pero aparte tienen la titulación de la Junta para acometer estos tipos de trabajos», explica Valbuena.
El responsable de la Cofradía subraya además la importancia de recurrir a profesionales cualificados para intervenir sobre piezas de estas características, «para no incurrir en destrozos».
Una inversión en el patrimonio de la Cofradía
La restauración ha supuesto una inversión importante para la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. El presupuesto destinado a los trabajos ha ascendido finalmente a 9.500 euros, más IVA.
La intervención se realizó además en un contexto de incremento considerable del precio de los materiales y de los trabajos de bordado. Javier Valbuena Atenciano explica que, una vez iniciado el proceso, los profesionales comunicaron a la Cofradía que el coste del orillo había experimentado una importante subida, «cuando ya se la llevaron, a los meses nos dijeron que el orillo había subido casi un 40%, pero a nosotros nos han respetado el precio», señala.
El hecho de haber contratado previamente la intervención permitió mantener las condiciones económicas inicialmente acordadas. Una circunstancia que, según el hermano mayor, pone de manifiesto también el vínculo de confianza existente entre la Cofradía y los profesionales encargados de la restauración.
Pese al desembolso económico, para la Cofradía la intervención ha merecido la pena, «aunque parezca que es un importe importante, 9.500 euros, pero cuando se vea el resultado ha valido la pena y ya tenemos túnica para otros cien años. Esperamos, esperemos», afirma con satisfacción Valbuena Atenciano.
La recuperación de la llamada túnica de las espigas supone, por tanto, un nuevo paso en la conservación del patrimonio de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
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