La Romería de la Virgen de Fátima de Albendín vuelve a reunir a cientos de devotos.

Romería de la Virgen de Fátima de Albendin

La entrada de la Virgen en el paraje del Puente de Piedra, las lágrimas de los hermanos, el ambiente festivo y la alta participación marcaron una romería que volvió a demostrar el arraigo de la celebración

Albendín volvió a vivir con intensidad y emoción una nueva edición de la Romería de la Virgen de Fátima, reuniendo durante todo el fin de semana a cientos de personas en torno a la devoción mariana.

El camino hacia el paraje del Puente de Piedra, la llegada de la Virgen a su ermita, las carrozas, las casetas, el ambiente festivo y la participación de vecinos, visitantes y emigrantes retornados fueron algunos de los grandes protagonistas de una romería que, según destacaron tanto la hermandad como la alcaldía pedánea, se desarrolló “con total normalidad”.

El hermano mayor de la hermandad de la Virgen de Fátima, Roberto Lozano Serrano, reconocía que han sido “días de mucha emoción y mucho estrés, es verdad que el sentimiento de emoción está ahí, pero también la angustia de que todo salga bien, la presión de tener contento a todo el mundo, a todos los hermanos, pero gracias a Dios ha salido todo bien”, señaló

Lozano destacó especialmente el buen desarrollo del camino hasta el Puente de Piedra, “la Virgen nos ayudó seguro, porque otros años íbamos corriendo para llegar a tiempo y este año salió todo bordado, llegamos aquí y la Virgen estaba ya recogida en su ermita a muy buena hora”.

El hermano mayor recordó además uno de los momentos más emotivos de la jornada: la entrada de la Virgen en su ermita, “lágrimas, abrazos, besos y sentimientos compartidos, ahora mismo se me pone el vello de punta de recordarlo”.

La devoción a la Virgen de Fátima continúa creciendo año tras año en Albendín, hasta el punto de convertirse en una de las celebraciones más multitudinarias de la pedanía, “había muchísima gente acompañando a la Virgen durante todo el camino, indicó Lozano, quien además destacó el ambiente de convivencia vivido durante toda la romería, “no hubo peleas, ni altercados, ni problemas, un día perfecto”.

Una romería que sigue creciendo

El alcalde pedáneo de Albendín, José Andrés García Malagón, también valoró muy positivamente el desarrollo de la romería y significó la alta participación registrada durante todo el fin de semana, “la participación creo que ha sido más que el año pasado”.

Apuntó que la organización introdujo este año algunos cambios, como modificar el orden de la misa y la procesión, “antes era primero la procesión y luego la misa. Este año ha sido al revés y ha dado resultado porque ha habido más participación”.

García Malagón subrayó que la romería es fruto del trabajo colectivo de todo un pueblo, “esto no lo monta una persona, ni dos, ni tres, ni siquiera una cofradía y un ayuntamiento, esto lo hace grande todo el mundo que participa y pone su granito de arena”.

El alcalde pedáneo incidió en el impacto social y económico que genera esta celebración, “cada persona que participa está haciendo algo por su pueblo, por sus vecinos y por promocionar Albendín, eso conlleva también un impacto económico, laboral y demográfico”.

En cuanto a cifras, el responsable municipal señaló que hubo unas 29 parcelas o casetas instaladas y 20 carrozas participaron en concurso, aunque desfilaron un total de 26, “es una romería grande para un pueblo pequeño”.

El momento más esperado, la entrada de la Virgen a su ermita.

Tanto para la hermandad como para los vecinos, el instante más especial volvió a ser la llegada de la Virgen de Fátima al Puente de Piedra y su entrada en la ermita, “el mejor momento siempre es la entrada de la Virgen, todo el mundo se vuelca y todo el mundo está en el mismo sitio”, comentó José Andrés García.

Una emoción que también compartía el capataz de la Virgen, Domingo Martos, quien definió como “un honor” portar a la imagen, “ser capataz de la Virgen es lo más grande que hay y ser hermano de la Virgen todavía más”.

Martos recordó especialmente dos momentos vividos este año: la salida de la imagen desde la iglesia de Santa María de Albendín y la llegada de la Virgen a su ermita “con todos los hermanos de rodillas”.

Ambiente festivo y visitantes llegados desde toda España

La romería volvió a convertirse también en un gran punto de encuentro para familias y visitantes llegados desde distintos puntos de España.

Muchas personas pasaron toda la noche de fiesta junto a la ermita y las casetas instaladas en el paraje del Puente de Piedra, “nos subimos a las cinco de la mañana ayer y seguimos la fiesta”, comentaban algunas personas con las que pudo hablar Cancionero.

Una de ellas aseguraba que “la Virgen de Fátima llega al alma y al corazón, aquí hay que venir y sentirlo”.

La romería contó además con la presencia de numerosos visitantes de fuera de Andalucía e incluso del extranjero.

Dos personas llegadas desde Madrid destacaban el “ambientazo fenomenal” que se vive en Albendín durante estos días, me siento una más del pueblo”.

También participó por primera vez una joven de Polonia que había llegado invitada por la familia de su novio, natural de Albendín, “me han gustado mucho los paisajes, la música y los trajes”.

La visitante comparó las tradiciones andaluzas con las de su país, “en Polonia también tenemos procesiones, pero no así, con cantos y bailes” y terminó lanzando un espontáneo y simpático “¡Viva la Virgen de Fátima!” en español, arrancando los aplausos de quienes la rodeaban.

La Romería de la Virgen de Fátima volvió a demostrar este año el enorme arraigo que mantiene en Albendín y el importante papel que desempeña como elemento de unión social, cultural y religioso.

“Que venga todo el que no la haya vivido nunca”, invitaba el hermano mayor Rafael Lozano Serrano, “porque esto no se puede explicar, esto hay que sentirlo”.

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