La Peña Flamenca de Baena se rinde al arte de Raquel Salas en una noche de cante y maestría

Raquel Salas y Mané Ortega con alcaldesa, presentadora y directivo de la Peña

La cantaora onubense, acompañada por la guitarra de Mané Ortega y presentada por Lourdes Palmero, protagoniza un recital que hizo vibrar al público, puesto en pie en varias ocasiones

La Peña Flamenca de Baena vivió una de esas noches que quedan en la memoria de los aficionados. El recital ofrecido por la cantaora onubense Raquel Salas, acompañada a la guitarra por Mané Ortega, se convirtió en una auténtica celebración del cante, marcada por la intensidad, la conexión con el público y una ejecución artística de altísimo nivel.

Desde el inicio, el ambiente ya auguraba una velada especial. La presentación corrió a cargo de Lourdes Palmero, socia de la peña, quien trazó una completa semblanza de la artista, destacando su trayectoria y evolución dentro del mundo del flamenco. “Gracias por estar aquí, hoy tengo el placer de presentar a Raquel, una artista que ha construido una carrera sólida y ascendente gracias a su talento, su trabajo y su dedicación”, señaló, poniendo en valor el recorrido de una cantaora que comenzó a dar sus primeros pasos con apenas 15 años.

Palmero repasó algunos de los logros más destacados de la artista, subrayando su crecimiento profesional, “Raquel ha ido consiguiendo premios muy importantes y en 2025 se ha alzado con galardones de gran prestigio, siendo la primera mujer en lograr algunos de ellos”, apuntó, antes de invitar al público a disfrutar de una noche que prometía ser de gran nivel artístico.

Una voz potente, segura y llena de matices

Sobre el escenario, Raquel Salas no defraudó. Desde los primeros compases, dejó patente una voz potente, con un torrente lleno de matices, quiebros rozando la perfección y una seguridad que evidencian su madurez artística. Su interpretación recorrió distintos palos del flamenco, con especial brillantez en estilos donde se siente más identificada.

La propia artista explicó sus inicios con naturalidad, “yo me inicié con 15 años, mi madre me llevó a un maestro de mi pueblo, Alfonso Pinto, y él le dijo que no dejara que la niña dejara el cante porque podía ser alguien importante”, recordaba.

Un camino que la ha llevado a acumular numerosos reconocimientos, “tengo muchísimos premios, muchísimos primeros premios, el más reciente es el que he ganado en La Unión”, afirmaba, evidenciando una trayectoria en constante crecimiento.

Sobre sus preferencias en el cante, la cantaora apuntó, “me encantan los tientos, las soleás, ahí es donde me siento más cómoda”, aunque sin olvidar sus raíces: “Los fandangos de Huelva los llevo muy dentro”.

Compenetración y maestría a la guitarra

Junto a ella, Mané Ortega demostró una enorme profesionalidad y una maestría incuestionable a la guitarra. Su acompañamiento fue diálogo, sensibilidad y perfecta compenetración.

El guitarrista destacaba la importancia de esa conexión, “la guitarra tiene que escuchar al cante, somos una unión, y si no existe esa unión, no llega al público”, explicaba.

Sobre la cantaora, no escatimó elogios, “Raquel tiene una personalidad muy marcada, es una cantadora maravillosa, con unas cualidades envidiables”, manifestaba, reconociendo además que compartir escenario con ella “es un privilegio”.

Mané Ortega también puso en valor la constancia y el trabajo detrás del espectáculo, “los ensayos son intensos, la base de todo es la lucha diaria, el estudio y mantener siempre el nivel”, afirmaba.

El recital fue creciendo en intensidad hasta lograr una comunión total con el público. La peña vibró con cada interpretación, en una noche de cante grande en la que los asistentes respondieron con largos aplausos, llegando incluso a ponerse en pie en varias ocasiones.

Uno de los momentos más especiales llegó al final, cuando la cantaora, sin megafonía y entre el público, ofreció un cante cercano, íntimo, que reforzó esa conexión directa con los asistentes. Una escena que resumió perfectamente el espíritu de la velada, cercanía, emoción y autenticidad.

Una artista que confirma todas las expectativas

Tal y como ya se anticipaba desde la propia Peña Flamenca, la actuación no solo cumplió, sino que superó las expectativas. Como señalaba Rafael Serrano en Cancionero Radio, CADENA SER, persona muy vinculada a la entidad, “es una cantaora con una voz prodigiosa y unos conocimientos del cante estupendos”, algo que quedó plenamente demostrado sobre el escenario.

También destacó la compenetración con el guitarrista, clave en el resultado final del recital, “el hecho de que vayan siempre juntos le da una conexión al cante de ella muy bonita”, una conexión que el público percibió desde el primer momento.

El repertorio permitió disfrutar de distintos estilos, brillando especialmente en algunos de ellos, “los fandangos de Huelva los borda, pero también interpreta con gran personalidad otros cantes”, apuntaba Serrano.

Flamenco vivo en la Peña Flamenca de Baena

La actuación de Raquel Salas se enmarca en la intensa programación de la Peña Flamenca de Baena, que continúa apostando por recitales de calidad y por mantener viva la afición.

La velada dejó patente que el flamenco joven atraviesa un gran momento, con artistas que, como Raquel Salas, combinan tradición, personalidad y una proyección imparable. Una noche de cante grande, de emoción compartida y de comunicación perfecta entre artistas y público que reafirma el papel de la peña como referente cultural.

Al término del recital, la alcaldesa de Baena, María Jesús Serrano, quiso felicitar personalmente a los artistas, reconociendo el alto nivel de una actuación que dejó huella entre los asistentes.

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