Gigi Signori en la Iglesia de San Bartolomé de Baena
La iniciativa, promovida por la Asociación Entretejiendo junto a los misioneros javerianos, volvió a acercar a la ciudadanía de Baena la realidad del mundo misionero y el valor del testimonio cristiano.
La parroquia de San Bartolomé de Baena acogió el viernes 9 de enero, a las ocho y media de la tarde, una nueva sesión de la Escuela Misionera, una iniciativa impulsada por la Asociación Entretejiendo, en colaboración con los misioneros javerianos, con el objetivo de dar a conocer la labor misionera y el testimonio de quienes dedican su vida a los más necesitados. El encuentro contó con la presencia del padre Gigi Signori, misionero javeriano italiano con una amplia trayectoria en Latinoamérica y África.
Durante la sesión, el padre Signori explicó sus orígenes y su actual labor pastoral. “Italiano de origen, sí, sí, del norte de Italia”, señalaba, aclarando que su nombre completo es Gianluigi, Juan Luis, aunque “desde siempre yo soy Gigi”. En la actualidad, formaba parte de la comunidad javeriana de España, desarrollando su trabajo en El Llano de Molina, una pedanía de la huerta murciana, perteneciente al municipio de Molina de Segura en la Región de Murcia
El misionero recordó que su presencia en Baena se enmarcaba en una colaboración que venía de años atrás. “He venido a Baena por la Asociación Entretejiendo, que desde hace algunos años viene dando a conocer como es nuestro trabajo de misioneros por el mundo”, explicó, subrayando que la formación misionera de este curso giraba en torno al tema de la fraternidad y, en Baena de manera especial, al testimonio como cristianos.
Sobre la labor de la Asociación Entretejiendo, Signori destacaba que “ha nacido para dar un lugar, un espacio, a quien quiera comprometerse a apoyar proyectos en otros países del mundo” Añadía que la asociación organiza encuentros e iniciativas “con la finalidad de hacer conocer otros pueblos y darnos cuenta de que tenemos que acercarnos a los demás pensando que son nuestros hermanos y hermanas”.
El eje central de la sesión fue el tema del martirio, que el misionero abordó desde una perspectiva profundamente humana. “El tema de hoy era el de los mártires, fieles a Cristo hasta el final”, explicaba, para concluir que “los mártires son, ni más ni menos, que enamorados: enamorados de Dios y de la humanidad”. Para Signori, el martirio no era otra cosa que un testimonio de amor llevado hasta las últimas consecuencias.
En este sentido, recordó que “mártir significa testimonio”, alguien que da fe “de algo que ha vivido, ha encontrado y ha visto”, y que, desde una visión cristiana, es quien “ha optado por el bien y va hasta el final, aunque pueda costarle la vida”. Citó ejemplos de personas sencillas que decidieron quedarse junto a los más pobres, compartiendo su vida.
El padre Signori también subrayó la importancia de iniciativas como la Escuela Misionera. defendiendo que estos espacios permiten “profundizar, encontrarse, compartir y atreverse a pensar cosas que nunca se pensaban antes”, desde el encuentro con otras culturas y realidades.
Finalmente, el misionero compartió una reflexión fruto de su experiencia en países como Camerún, Chad o Burundi, señalando que incluso en contextos de violencia “te das cuenta de que hay jóvenes y personas que se atreven a decir que la vida es algo bonito y que hay que construir más que destruir”. Un aprendizaje que, según dijo, “se puede descubrir en cualquier lugar, incluso en Baena”.
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