Jóvenes en una Marcha Misionera
El misionero javeriano Rolando Ruiz Durán destaca que ser joven misionero “no es solo participar en actividades religiosas”, sino responder a una llamada personal en la cita que se celebrará el 25 de abril entre el Santuario de Scala Coeli y el Seminario Mayor San Pelagio.
Ser joven misionero cristiano hoy “no es simplemente hacer actividades religiosas o participar en eventos”, sino que supone “responder a una llamada personal, la de vivir con sentido, con propósito y con una mirada abierta a los demás”. Así lo explica el misionero javeriano Rolando Ruiz Durán, implicado en la organización de la Marcha Misionera de la diócesis de Córdoba.
Bajo el lema “El color de tu entrega”, esta cita tendrá lugar el próximo 25 de abril, con un recorrido que comenzará en el Santuario de Scala Coeli y finalizará en el Seminario Mayor San Pelagio, reuniendo a jóvenes dispuestos a vivir una experiencia de fe compartida.
“Ser joven misionero cristiano es, en definitiva, ser luz en medio de un mundo que muchas veces camina con prisa y sin rumbo”, señala Ruiz Durán, quien subraya que vivir la fe implica “atreverse a vivir de otra manera, con fe, con valentía y con un corazón abierto”.
La Marcha Misionera, que se celebra desde hace más de una década, tiene como objetivo principal acercar la experiencia misionera a los jóvenes: “Con ella se quiere que los jóvenes se sientan misioneros, vivan la misión”. En este sentido, destaca el carácter singular de la diócesis cordobesa: “Es una de las diócesis con mayor espíritu misionero de toda España”.
El formato de marcha no es casual. “El hecho de caminar y salir del propio ambiente hace que los jóvenes experimenten dos cosas: ir al encuentro del otro y convivir con otros jóvenes”, explica. Durante el recorrido, de unos ocho kilómetros, los participantes comparten momentos de convivencia, reflexión y contacto con la naturaleza: “Te das cuenta de que Dios está y nos habla”.
Ruiz Durán pone en valor la vivencia colectiva: “Los jóvenes viven la alegría de cantar, de caminar, de reír y de expresar su fe en comunidad”. Una experiencia que, según afirma, deja huella: “La experiencia de Dios marca. Los jóvenes se dejan sorprender por Dios que viene a nosotros”.
Finalmente, el misionero anima a la participación en esta convocatoria, cuya inscripción permanece abierta: “Si no tienes muchos ánimos, anímate, no te vas a arrepentir y no vengas solo, vente con tus amigos”. Una invitación directa a dar “un paso de fe” y descubrir una vivencia que, como concluye, “responde a los motivos por los que muchos jóvenes se confirmaron y buscan seguir creciendo en su fe”.
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