La ilustre Archicofradía de la Vera Cruz y Nuestro Padre Jesús del Prendimiento celebra su miserere del Jueves de Pasión

Jueves de Pasión 2026 en la Iglesia de Santa marina

La fuerza de la tradición cofrade banensense se puso de manifiesto el Jueves de Pasión con la celebración del solemne Miserere de la Ilustre Archicofradía de la Vera Cruz y Nuestro Padre Jesús del Prendimiento, un acto que reunió a más de un millar de hermanos.

La comitiva partió desde la Fuente de la Aduana y estuvo integrada por las distintas hermandades que conforman la cofradía: la turba de judíos de la Cola Blanca, la hermandad de los Sayones, la Hermandad de Jesús del Prendimiento, la Centuria Romana, la Hermandad de San Pedro, Virtudes y Apóstoles, la hermandad del Santísimo Cristo de la Humildad, del Cristo Nazareno de la Vera Cruz, de San Juan y de María Santísima de la Esperanza de San Juan. Cerrando la comitiva el cabildo de la cofradía junto a su consiliario, el párroco de Santa María la Mayor, Juan Laguna Navarro.

El recorrido discurrió por calles Arquitecto Mateo Gaya, Salvador Muñoz, avenida de Cervantes, Virrey del Pino, plaza de España, Cardenal Herranz Casado, plaza y calle Amador de los Ríos, San Bartolomé, Doctora, plaza del Ángel, plaza Palacio y Llano de Santa Marina, hasta culminar en la iglesia de Santa Marina, sede canónica de la ilustre archicofradía.

La entrada de todas las hermandades en el templo supuso uno de los momentos más emocionantes de la jornada, dando paso a la celebración de la eucaristía donde se vivieron momentos irrepetibles cargados de emoción que ya quedan para la historia de la Cofradía

Al inicio de la misa intervino María José Hueto, miembro de la junta directiva, quien invitó a los presentes a vivir con intensidad este tiempo litúrgico, “un Jueves de Pasión más el señor nos congrega ante su altar para alimentarnos con su palabra, su cuerpo y su sangre. Día en el que rendimos culto a nuestros sagrados titulares y recordamos a nuestros hermanos difuntos”.

Asimismo, animó a los cofrades a prepararse espiritualmente para la Semana Santa, “sigamos el camino de conversión a la Pascua con un corazón humilde. Permitamos que todo nuestro ser celebre el misterio del amor eucarístico y reconozcamos la presencia de Dios en nuestra cofradía para que nos oriente y nos acompañe en nuestra semana más grande, viviendo con fe, amor y esperanza”.

En la homilía el primer mensaje que trasladó el consiliario de la cofradía y párroco de Santa María la Mayor, Juan Laguna Navarro, fue “nos hemos encaminado hacia esta iglesia de Santa Marina para algo en el fondo muy sencillo: dar gracias a Dios por haber nacido en un pueblo cristiano, por haber recibido la fe de nuestros mayores y por haber sido capaces de recoger ese testigo y llevarlo a nuestra vida”.

Laguna Navarro subrayó el valor de la fe como elemento de unión, “sabemos que hay algo que nos une más allá de lo meramente visible, algo que hemos recibido y que estamos llamados a custodiar”.

Durante la homilía, reflexionó también sobre la fidelidad y la esperanza cristiana, “la fidelidad de Dios es el fundamento de la esperanza del hombre, una esperanza capaz de sostener incluso lo humanamente imposible”.

Asimismo, hizo una llamada a vivir la fe con autenticidad, “Cristo sigue siendo rechazado cuando la verdad incomoda o cuando callamos ante la injusticia, no podemos permitirnos una fe mediocre”.

En relación con la reciente Declaración de la Semana Santa de Baena como fiesta de Interés Turístico Internacional, planteó una reflexión a los asistentes, “no podemos quedarnos en un reconocimiento externo. No es el origen, sino el fruto de una historia mucho más profunda, que es la fe cristiana”.

Añadió que “aquello que nació de una fe viva no puede convertirse en una tradición vacía. Si perdiésemos el encuentro con Cristo, lo perderíamos todo”.

El consiliario también quiso poner en valor la importancia de las nuevas generaciones, “no tengo miedo a lo nuevo, pero sí a la mediocridad. Me llena de alegría ver tantos rostros jóvenes comprometidos con la cofradía”.

Concluyó su intervención con una llamada a vivir intensamente la Semana Santa, “pido a Dios que no solo la representemos, sino que la vivamos para hacerla vivir a los demás, que cada paso y cada imagen nos lleve a Él”.

Al término de la eucaristía, la hermana mayor de la Ilustre Archicofradía, Verónica Agudo Villa, tomó la palabra para reconocer públicamente la labor de Jesús Mejías, por su etapa al frente de la Hermandad del Prendimiento, y a Juanjo Blanca, por sus 25 años al frente de la octava cuadrilla de judíos de la Cola Blanca, entregándole un pequeño obsequio.

Durante el acto también se bendijeron nuevas adquisiciones de las hermandades y cuadrillas, como túnicas, sudarios, dalmáticas, broches y rosarios, fruto del esfuerzo y la devoción de los cofrades.

Como cierre, el templo acogió la interpretación de varias saetas a cargo de saeteras de la localidad y la bendición de Nuestro Padre Jesús del Prendimiento, poniendo el broche de oro a una noche cargada de emoción y fe.

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