La Hermandad de la Virgen de las Angustias celebra su tradicional verbena.

Verbena de la Virgen de las Angustias

El Hermano Mayor, Andrés Roldán, destaca la evolución que ha experimentado esta fiesta que cumple 43 años. La jornada de hoy contará con una misa solemne con entrega de medallas y una procesión con importantes novedades.

La Hermandad de María Santísima de las Angustias celebró su tradicional verbena en la Caseta Municipal de Baena. La cita, que cumplió ya su 43ª edición, ha ido evolucionando con los años, pero mantiene vivo el espíritu con el que nació en 1983: el de ser una fiesta “familiar, cercana y para el pueblo de Baena”.

Así lo expresa el Hermano Mayor de la hermandad, Andrés Roldán, quien valora con orgullo el recorrido de estas cuatro décadas: “comenzamos en la calle Nueva, eran fiestas muy entrañables. Hoy ha cambiado mucho, pero seguimos manteniendo el carácter familiar que la caracteriza desde el principio”.

La verbena, que en los últimos años se celebra en la caseta municipal, ha crecido en participación y presencia social, y ha incorporado novedades sin perder su esencia: “la hermandad necesita también autofinanciación, mantener dos imágenes en culto tiene sus costes, pero cada año intentamos ofrecer algo nuevo al pueblo y a los hermanos”, explica Roldán.

La verbena en honor de la Virgen de las Angustias es hoy una cita consolidada en el calendario baenense, que combina tradición, culto y convivencia. Desde sus humildes orígenes hasta su actual despliegue, la hermandad ha sabido mantener vivo el propósito fundacional: celebrar a su titular con fervor, con sencillez y con alegría compartida.

“Es una fiesta para las familias, para la gente del barrio, para todo Baena. Eso no queremos que se pierda nunca”, apunta Roldán.

Misa, entrega de medallas y distinciones

Al día siguiente es cunado las Fiestas tiene su verdadero sentido con la celebración de la Misa Solemne en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, un acto especialmente cuidado por la hermandad, donde se hará entrega de las insignias conmemorativas a los hermanos más veteranos.

“Entregamos el pin de plata a los hermanos que cumplen 25 años y el de oro a los que llegan a los 50. Este año se distingue, entre otros, a José Ramón Jiménez González, y también se hará entrega de un detalle a la hermandad del Sepulcro, un cuadro enmarcado con las fotografías de las dos Angustias”, adelanta el Hermano Mayor.

Además, la hermandad tiene previsto entregar la medalla de la Hermandad a la alcaldesa de Baena, María Jesús Serrano como gesto de agradecimiento y compromiso mutuo, “queremos que lleve siempre con ella la medalla de la hermandad”, señaló, el hermano mayor

Una procesión con dos imágenes y muchas emociones

Uno de los momentos más esperados será la procesión vespertina, que este año incluye una novedad significativa: por primera saldrán en procesión las dos imágenes de la Virgen de las Angustias, la de San Bartolomé y la de Guadalupe, coincidiendo con el décimo aniversario de la Procesión de la Magna Mariana celebrada en Baena y en el contexto del Año Jubilar de la Esperanza

“Hemos querido hacer un guiño a ese décimo aniversario. Además, hemos construido una nueva anda para la imagen de San Bartolomé, elaborada por los propios hermanos y con materiales donados. Ha sido un trabajo colectivo que refuerza el sentido de hermandad”, detalla Roldán.

La imagen de San Bartolomé, que también lucirá una corona de espinas donada por la hermandad de la Vera Cruz del Jueves Santo, y la de Guadalupe, que estrena una saya bordada en oro donada por su camarera, recorrerán un itinerario ya habitual: Plaza de España, Cardenal Herranz Casado, Plaza de la Constitución, Calle El Moral o Pablito Lucena, Calle Amador de los Ríos y regreso a Parroquia de Guadalupe.

El recorrido concluirá, como es tradición, con un espectáculo de fuegos artificiales.

Balance de un hermano mayor.

Esta edición de la verbena tiene también un carácter especial para Andrés Roldán, quien ha anunciado que, tras cumplir su tercer año como Hermano Mayor, no continuará al frente de la Hermandad.

“Me duele no poder dedicarle más tiempo a la hermandad. Creo que ha llegado el momento de dar paso a otra persona que pueda seguir construyendo. Yo me voy con la satisfacción de haber dado todo el tiempo del que he dispuesto”, afirma.

Durante su mandato, Roldán destaca haber cumplido con los proyectos que se marcaron: “hemos renovado los varales de la Virgen de Guadalupe, reducido el peso para facilitar a los portadores, creado un altar propio en San Bartolomé, dotado de nuevas andas y reforzado los lazos con otras hermandades. Me voy con la conciencia tranquila y el corazón lleno”.

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