La gira de despedida de Joaquín Pareja Obregón hizo parada en Zuheros

Joaquín Pareja Obregón en Zuheros

El pianista y compositor sevillano ofrece un entrañable concierto incluido en la Noche Romántica y repasa más de cuatro décadas dedicadas a la música, confesando que ha llegado el momento de reducir su actividad artística y disfrutar de una nueva etapa personal

Noche de emoción, música y recuerdos con la actuación de Joaquín Pareja Obregón en la Plaza de la Paz de Zuheros, uno de los artistas más reconocidos del panorama musical andaluz. Su concierto, incluido en la programación de la Noche Romántica, reunió a un numeroso público que disfrutó de un espectáculo íntimo en el que el pianista hizo un recorrido por distintos estilos musicales y por buena parte de su propia trayectoria artística.

La actuación tuvo además un significado especial, ya que forma parte de la serie de conciertos con los que el artista ha comenzado a despedirse progresivamente de los escenarios tras más de cuarenta años de carrera.

Pareja Obregón compartió con Cancionero algunas reflexiones sobre su trayectoria y sobre el momento vital que atraviesa, «ha sido todo muy rápido y han pasado 42 años, he tocado en todas partes del mundo. Cuando tenía 18 años quería ir a Nueva York, a París, a América, a Sudamérica, a Italia… y fui. Ahora lo que quiero es tocar lo más cerca posible del sofá de mi casa», confesó.

El músico reconoció que el paso del tiempo le ha permitido mirar atrás con satisfacción, «la verdad es que ha pasado todo muy rápido, la vida se va en un momento», señaló.

Una vida entregada a la música

Hijo del inolvidable compositor Manuel Pareja Obregón, Joaquín asegura que la música forma parte inseparable de su propia identidad, «la música soy yo, yo nací con la música, muchas veces me dicen que mi madre me parió a mí y al piano al mismo tiempo».

Recordó que creció rodeado de artistas y grandes figuras de la canción española, «he vivido la música desde pequeño viendo pasar por mi casa a muchísimos artistas, todo eso te lo llevas en el corazón para siempre».

Su formación musical, unida a la influencia de su padre, marcó una carrera repleta de experiencias y reconocimientos, «tengo mucha armonía, mucha música dentro, todo lo que me enseñó mi padre y todo lo que aprendí en el conservatorio ha formado parte de mi vida».

Los momentos que nunca olvidará

Cuando se le pregunta por algunos de los recuerdos más especiales de su carrera, Joaquín Pareja Obregón no duda en destacar experiencias que van mucho más allá de los escenarios convencionales.

«Recuerdo especialmente tocar en Sudamérica para una tribu y cantarles la Salve del Rocío. Les explicaba qué significaba aquella música y quién era la Virgen del Rocío. Ellos lo entendían a su manera, pero aquello fue algo que jamás olvidaré», subrayó

También resaltó la labor solidaria que ha desarrollado durante años lejos de los focos, «he hecho muchas cosas de las que nunca hablo, he tocado para personas que necesitaban ayuda, he colaborado para hacer un pozo en Kenia y en muchas iniciativas humanas. Todo eso lo volvería a hacer una y mil veces».

La herencia de un apellido histórico

Ser hijo de Manuel Pareja Obregón ha sido, según reconoce, una bendición y también una responsabilidad, «por un lado me ha ayudado mucho y por otro la gente inevitablemente te compara, pero luego te escuchan y entienden que tienes tu propio sello».

Aun así, reconoce con orgullo la huella musical heredada, «claro que llevo el sello Pareja Obregón, las armonías de mi padre, sus acordes y su forma de entender la música forman parte de mí».

Una mirada crítica al panorama musical actual

Durante la entrevista, el artista se mostró especialmente sincero al analizar el momento que vive la música, «estamos viviendo una época complicada porque hay mucha vulgaridad».

Pareja Obregón aseguró que sigue existiendo música de calidad, aunque considera que en ocasiones queda eclipsada por otros fenómenos, «dentro de ese océano de vulgaridad hay una isla donde todavía se hace música de verdad, ahí estamos algunos músicos intentando mantenerla viva».

Sus palabras reflejan la preocupación de quien ha dedicado toda una vida al arte musical y observa con cierta nostalgia la evolución de la industria.

Una asignatura pendiente

Entre las experiencias que le hubiera gustado vivir, el pianista reconoció una especialmente significativa, «me habría gustado tocar para el Papa, nunca he tenido la oportunidad».

Sin embargo, recordó una curiosa anécdota relacionada con San Juan Pablo II durante una visita a El Rocío, «iba andando por la aldea y de repente pasó el coche del Papa a apenas un metro de mí. Lo saludé y pensé: para qué me voy a meter entre tanta gente si ya lo he visto aquí».

El músico confirmó que ha decidido reducir drásticamente su actividad artística, «he decidido dejar de tocar de forma habitual y hacer únicamente dos o tres conciertos al año».

La decisión no responde únicamente al paso del tiempo, sino también a su forma de entender la música, «yo amo tanto la música que me duele ver algunas cosas que están ocurriendo actualmente».

Pese a ello, asegura sentirse profundamente agradecido por el cariño recibido durante toda su carrera, «me siento muy querido por el público, eso es algo que no tiene precio».

Una noche inolvidable en Zuheros

En el escenario, Pareja Obregón ofreció un espectáculo variado en el que combinó flamenco, copla, sevillanas y homenajes a grandes figuras de la música española, «he tocado distintos palos del flamenco, he recordado a Rocío Jurado, a Lola Flores, he interpretado sevillanas de amor y también he querido rendir homenaje a mi padre».

El concierto concluyó con uno de los momentos más emotivos de la noche, «he terminado con la Salve del Rocío y creo que ha estado bonito, a mí me ha gustado mucho».

La conexión con el público fue constante durante toda la actuación y el artista no ocultó su satisfacción por la acogida recibida en Zuheros, «me he sentido muy a gusto”.

Antes de despedirse, Joaquín Pareja Obregón apuntó. «siempre me han dicho que soy muy raro, pero los raros escribimos la historia, los normales la leen».

El concierto de Joaquín Pareja Obregón quedará así en la memoria de quienes estuvieron en la Plaza de la Paz y disfrutaron del talento de un músico que, aunque comienza a despedirse de los escenarios, seguirá ocupando un lugar destacado en la historia de la música andaluza y española.

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