La feria y la Verbena del Emigrante de Albendin dejan un balance positivo

Recinto ferial de Albendin

Aunque las cifras económicas todavía están por cerrar, estas fiestas, según el primer balance realizado por el Ayuntamiento, ha dejado una valoración positiva tanto por la participación como por la actividad generada.

El alcalde pedáneo explica que todavía se está trabajando en el cierre definitivo de las cifras económicas con los distintos establecimientos y negocios, por lo que el dato final aún no puede darse por concluido.

Las primeras impresiones, sin embargo, son buenas. El objetivo del Ayuntamiento es volver a realizar un balance detallado de la actividad económica, como ya se hizo en el primer año del cambio de fecha de la feria.

Las estimaciones apuntan a que el movimiento económico podría situarse próximo a los 300.000 euros registrados entonces, aunque el Ayuntamiento insiste en que la cifra todavía no está cerrada y, por tanto, debe tomarse como una primera aproximación.

García Malagón destaca especialmente la valoración de los propios negocios, “si los empresarios de los distintos establecimientos están contentos, es porque ha ido bien, porque se ha movido la economía, porque ha habido gente y los problemas que se han tenido han sido los mínimos, por lo tanto, contentos”.

La afluencia de público también fue notable. Según los datos facilitados por el alcalde pedáneo, cerca de 2.000 personas pasaron solamente durante el sábado por la caseta de la juventud, mientras que la caseta municipal registró también una importante presencia de público y fueron varios miles las personas que pasaron por el recinto ferial a lo largo de las jornadas.

La feria vuelve a poner así de manifiesto la capacidad de Albendín para multiplicar su población durante estos días y generar actividad alrededor de sus fiestas.

Pero detrás de las cifras hay también un componente que explica buena parte del éxito: el regreso de los emigrantes.

Albendín duplica su población durante estos días

Durante el verano, y especialmente alrededor de estas fiestas, Albendín recupera a muchos de sus vecinos ausentes.

El alcalde calcula que la población prácticamente llega a duplicarse durante estas fechas, “mucha, mucha gente que viene a acompañarnos de toda España, prácticamente duplicamos la población en estos días”.

Son personas que regresan desde Cataluña, Aragón, País Vasco, Valencia, Madrid, Sevilla, Málaga y otros muchos lugares. Algunos se fueron hace décadas; otros son hijos o nietos de aquellos primeros emigrantes.

Todos tienen en común algo, “siguen considerando Albendín su casa”.

Y ahí reside probablemente la verdadera importancia de la Verbena del Emigrante. No se trata únicamente de mantener una fiesta. Se trata de mantener vivo un vínculo.

Dos días de celebración sirven para reunir a generaciones diferentes, recuperar amistades, reencontrar familias y transmitir a quienes nacieron lejos una identidad que continúa ligada a la pequeña pedanía.

La programación puede cambiar, pueden incorporarse nuevas actividades, pueden variar las actuaciones o el emplazamiento, pero la esencia permanece.

Como recuerda el alcalde, la Verbena se ha consolidado porque la gente la quiere así, “Esto es tradición”.

Y precisamente esa tradición es la que Albendín quiere seguir ofreciendo a quienes regresan cada verano.

Una fiesta para los que están, pero también para los que vuelven, para quienes nunca se fueron y para quienes, aunque hayan construido su vida lejos, siguen necesitando regresar para comprobar que sus raíces continúan ahí.

Porque, como decía Joseillo, “aquí tienen su casa, aquí tienen sus raíces, aquí tienen sus amigos”.

Y esa es, en definitiva, la razón de ser de la Verbena del Emigrante de Albendín: que durante unos días quienes tuvieron que marcharse vuelvan a sentirse, sencillamente, en casa

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