La Feria Real de Baena con nuestros mayores.

La Feria con nuestros mayores. Caseta Municipal

El tradicional Almuerzo con Nuestros Mayores reunió ayer en la Caseta Municipal a cientos de baenenses en una jornada que volvió a poner en primer plano los recuerdos de la feria y el deseo de recuperar su ambiente de día

Hay días de feria que se miden por las actuaciones, por el número de casetas o por las luces que anuncian que la fiesta está a punto de comenzar. Y hay otros que se miden por los abrazos, por las conversaciones alrededor de una mesa y por el recuerdo de quienes llevan muchas décadas viviendo la Feria Real de Baena. Ayer fue, como ya viene siendo tradicional, uno de esos días.

La Caseta Municipal se convirtió en punto de encuentro para el tradicional Almuerzo con Nuestros Mayores, una de las citas que cada año sirve como antesala de la Feria Real y que reúne a cientos de personas en una jornada concebida para compartir, recordar y disfrutar.

El Ayuntamiento había previsto inicialmente un almuerzo para 750 personas, aunque la alcaldesa, María Jesús Serrano, situó la asistencia en torno a las 800 o 1.000 personas. El encuentro forma parte, además, de la programación previa a una Feria Real que este año vuelve a apostar por ampliar las actividades durante el día.

Antes de comenzar la comida, la alcaldesa atendió a los medios de comunicación y puso el acento en el carácter especial de una jornada que, según explicó, pretende reconocer a quienes han contribuido con su trabajo y su trayectoria a construir Baena.

«Nuestros mayores, nuestros jubilados, nuestros abuelos, están deseando muchísimo que llegue esta actividad», señaló Serrano, que definió la jornada como un día de convivencia y de reconocimiento al legado dejado por generaciones de baenenses y quizá esa sea la mejor manera de entender lo que ocurre en esta comida: durante unas horas, las preocupaciones quedan aparcadas.

Una feria que se recuerda de otra manera

Pero si hay algo que convierte este almuerzo en una oportunidad muy especial, es la posibilidad de sentarse con quienes han vivido muchas ferias.

Cuando Cancionero pregunta por la Feria Real de antes, aparecen rápidamente palabras como feria de día, ganado, chiringuitos, sevillanas, familia, niños y sobremesas.

José Antonio Núñez recuerda aquella feria en la que la actividad comenzaba mucho antes de que llegara la noche. La feria del ganado, la maquinaria agrícola, las salidas a mediodía, las comidas familiares y las actuaciones forman parte de esos recuerdos que, para muchos, se ha ido transformando con los años, «antes salíamos por la mañana, salíamos al mediodía y nos recogíamos a las tantas», recuerda.

Su deseo es que la Feria Real vuelva a tener un mayor protagonismo durante las horas centrales del día.

No es una opinión aislada entre los mayores con los que conversamos. Mª Carmen Burrueco, presidenta del Centro de Participación Activa de la calle Alta, también habla de aquella feria en la que las sevillanas tenían un protagonismo especial y en la que los vecinos salían al recinto desde el mediodía.

La propia programación municipal de este año recoge precisamente esa voluntad de reforzar la Feria Real de día, con actividades y actuaciones desde las primeras horas de la jornada. El Ayuntamiento ha señalado que pretende consolidar un modelo de feria que pueda disfrutarse durante todo el día y por diferentes generaciones.

Así que entre la nostalgia y la actualidad aparece una pregunta que se repite en varias conversaciones, ¿cómo conseguir que la feria de antes y la feria de ahora puedan encontrarse?

«La vida solo se vive una vez»

Entre las voces que mejor representan ese espíritu está la de María Ángeles Córdoba Guijarro, vinculada también al Centro de Participación Activa de la calle Alta.

Habla de los talleres, de las amistades, de los cafés compartidos y de la satisfacción de enseñar y aprender. Pero cuando llega la feria, su entusiasmo vuelve a aparecer.

La hemos visto disfrutar de estas jornadas incluso desde una silla de ruedas y ademas este año tiene, además, un pequeño gran acontecimiento personal: se va a vestir de gitana por primera vez en sesenta años.

No sabe bailar sevillanas, pero está dispuesta a dejarse llevar y ahí aparece otra de sus frases, «la vida solo se vive una vez».

Su testimonio introduce también una cuestión que no puede quedar fuera de cualquier conversación sobre una feria para todos: la accesibilidad.

María Ángeles reconoce que disfruta del ambiente, de las calles, de la decoración y de las portadas, pero también señala las dificultades que encuentran algunas personas con movilidad reducida para utilizar determinados servicios o acceder a algunas actividades.

Es una mirada que invita a entender la feria no solo como espectáculo, sino también como espacio público que debe poder ser disfrutado por todos.

Intervenciones en la Caseta Municipal.

Mientras los mayores hablaban de cómo ha cambiado la feria, la alcaldesa aportaba datos de interés relacionados con el recinto, la propia Caseta Municipal también está cambiando.

Serrano recordó que en los últimos años se han acometido diferentes actuaciones en este espacio. Se han realizado mejoras en la cocina y los baños, se han renovado los toldos, se ha actuado sobre la puerta de emergencia y el año pasado se incorporaron nuevos camerinos.

Este año, según explicó, las actuaciones se han centrado especialmente en el escenario, que ha sido acondicionado y pintado, y en su escalera de acceso, con el objetivo de mejorar la seguridad y la accesibilidad.

La alcaldesa anunció además la incorporación de una rampa de acceso al escenario para personas con movilidad reducida.

No se trata de una cuestión menor. La renovación de la Caseta Municipal viene siendo progresiva y ya en 2025 se habían ejecutado actuaciones como la instalación de nuevos camerinos, mientras que el Ayuntamiento había anunciado nuevas mejoras para 2026 relacionadas con el escenario y la accesibilidad.

La programación de 2026 mantiene, además, una Caseta Municipal con propuestas musicales muy diferentes, desde flamenco y sevillanas hasta versiones, pop, rock y música dirigida a distintas generaciones.

Una feria para todos

En las mesas se habla de todo, de la feria, de los hijos, de los nietos, de los talleres y hasta de los huertos.

José Antonio Núñez, vinculado al huerto social Zambullo, nos cuenta incluso las dificultades de esta temporada con los tomates. Casi 90 plantas y una cosecha mucho menor de la esperada. Un asunto que dejamos pendiente para otro momento.

Porque en el Almuerzo de Mayores también hay tiempo para hablar de la vida cotidiana.

José Antonio, por su parte, reconoce que ya no es de los que aguantan hasta altas horas de la madrugada. Prefiere la Caseta Municipal, las actuaciones y ese ambiente tranquilo que permite encontrarse con amigos.

En el hogar de mayores ya preparan nuevas actividades, desde torneos de ajedrez y juegos de dominó y parchís hasta encuentros de petanca y talleres de manualidades.

La feria, de esta manera, no termina cuando se apagan las luces del recinto. Para muchos mayores, continúa en los espacios de convivencia que mantienen activos durante todo el año.

Música para amenizar la tarde.

Después del almuerzo y de las conversaciones, la música tuvo su especial protagonismo con el grupo XHarma de María Carmona

La cantante nos contó que llevan muchos años vinculados a la música y que su repertorio intenta adaptarse a públicos de todas las edades. Pasodobles, boleros, cumbia, cha-cha-cha, merengue… una mezcla pensada para que nadie se quede sentado.

Porque una de las claves de una orquesta, explica María, está precisamente en saber conectar con el público. Cuando la gente deja de bailar, toca cambiar de estilo.

María incluso nos regaló, antes de comenzar, unos segundos de voz. Después llegó el repertorio y la Caseta Municipal comenzó a transformarse: las conversaciones dieron paso a las palmas, las sillas comenzaron a moverse y muchos se levantaron para bailar.

El encuentro de ayer dejó sobre la mesa una fotografía interesante de la Feria Real de Baena.

Por un lado, están quienes recuerdan una feria diferente, más ligada al mediodía, a las familias, a las sevillanas y a las comidas después de recorrer el recinto. Por otro, una feria que ha incorporado nuevas propuestas, nuevos públicos y nuevos espacios.

El Ayuntamiento ha presentado precisamente la Feria Real 2026 como una programación «para todos los públicos», con una apuesta expresa por recuperar el protagonismo de la feria de día y combinar propuestas tradicionales con otras dirigidas a jóvenes y familias.

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