La exaltación de Rafael Navarro Esquinas a la patrona de Baena, la Virgen de Guadalupe.

Rafael Navarro con la alcaldesa, consiliario y miembros de la Junta Directiva de la Cofradía

El pregonero de la patrona de Baena reivindica el legado recibido de sus mayores, recuerda a quienes ya no están y reclama una devoción equilibrada hacia la Madre de todos los baenenses. Un pregón de 55 minutos que quiso ser “un testimonio de vida, un testimonio de familia” y una llamada a conservar la fe y las tradiciones mirando hacia el futuro.

La capilla de Nuestra Señora de Guadalupe acogió un pregón construido desde la memoria familiar, la fe y las raíces de Baena. Rafael Navarro Esquinas asumió finalmente el encargo de exaltar a la patrona después de haberlo rechazado inicialmente y lo hizo desde una perspectiva muy personal, contar cómo una devoción recibida de sus mayores ha ido formando parte de su vida y cómo ese legado puede continuar en las nuevas generaciones.

Durante unos 55 minutos, el pregonero recorrió recuerdos de infancia, vivencias familiares, tradiciones y personas que han marcado su relación con la Virgen de Guadalupe. Su intención, explicó, estuvo clara desde el principio: “el legado de fe y devoción de una familia hacia la Virgen de Guadalupe”.

Más que construir una exaltación basada exclusivamente en la poesía, Navarro Esquinas quiso contar una historia de vida. De ahí que insistiera en que el pregón no podía entenderse únicamente como suyo, “no ha sido un pregón de Rafael Navarro Esquinas, ha sido el pregón de la familia Esquinas Piernagorda”. 

Una devoción con raíces muy solidas

El origen de esa historia familiar lo situó en su abuela Guadalupe, figura esencial en la transmisión de la devoción. En su casa convivieron la devoción a la Virgen de Guadalupe y a Jesús Nazareno, dentro de una educación religiosa marcada por los rosarios, los altares domésticos y las celebraciones.

El pregón recuperó así una forma de vivir la fe vinculada a la vida cotidiana y a las tradiciones familiares. También recordó el papel del Llanetillo y la iniciativa de acercar la presencia de la Virgen a otros puntos de Baena mediante el simpecado.

Uno de los aspectos más significativos fue la tradición familiar de ofrecer a los hijos a la Virgen para pedir su bendición y protección. Navarro Esquinas recordó que su abuela realizó ese gesto con sus hermanos y con él, una muestra de cómo determinadas costumbres religiosas se convierten también en parte de la memoria familiar.

El pregonero reconoció que trasladar todo ese mundo de sentimientos al papel fue uno de los principales retos. “Siempre quedan cosas por decir”, admitió, consciente de que detrás del texto quedaron recuerdos y vivencias más íntimas que no llegaron a aparecer durante el acto. 

La emoción como parte del pregón

La emoción estuvo presente desde la preparación. Navarro Esquinas confesó que las primeras lecturas del texto le provocaban lágrimas y que tuvo que trabajar especialmente la dicción y la entonación para conseguir que el pregón tuviera su propia voz.

Solo su madre y su sobrina Ana Navarro habían leído el texto antes de la presentación pública. Esta última participó además musicalmente durante el acto con el violín.

Reconoció que antes de comenzar, volvió a encomendarse a la Virgen, “Virgen de Guadalupe, dame templanza para que pueda pregonarte con tranquilidad, para que fluya el pregón”.

La emoción no impidió que completara la intervención, aunque reconoció haber vivido algunos momentos de especial intensidad, sobre todo al encontrarse con la mirada de su familia.

La presencia de sus familiares tuvo también un significado especial porque muchos de los recuerdos relatados eran compartidos. El pregón consiguió así convertir una experiencia personal en una memoria reconocible para buena parte de la familia. 

Un mensaje para equilibrar la devoción

Entre los mensajes más directos del pregón estuvo la petición de reforzar la devoción hacia la Virgen de Guadalupe en una localidad donde la figura de Jesús Nazareno tiene un arraigo extraordinario.

Navarro Esquinas planteó la necesidad de que ambas devociones encuentren un equilibrio. “nuestro corazón está dividido y debería ser en mitades iguales, no descompensadas”, afirmó.

Su propuesta no parte de cuestionar la devoción nazarena, sino de reclamar una mayor atención a la patrona, “sería ideal corresponder con ese amor de una madre, devolverle ese cariño volcándonos con ella”.

Es, en definitiva, una llamada a que los baenenses reconozcan también a la Virgen de Guadalupe como una referencia común para todo el pueblo. 

Sor María Luisa, la fe se transmite en la familia

Sor María Luisa Parías, encargada de presentar al pregonero, puso el foco en las raíces familiares y religiosas que explican el contenido del pregón.

Su relación durante décadas con la familia Navarro Esquinas hizo que aceptara la presentación como algo especialmente cercano. Para ella, Rafael no iba a hablar únicamente desde la poesía, sino desde sus propias vivencias y desde una fe aprendida en el hogar, “su pregón iba a ser una oración que nos iba a llevar a todos a afianzar nuestra fe”,

Su mensaje se centró especialmente en la importancia de transmitir los valores a los más jóvenes, “cuanto más se arraigue en los niños, mejor será el hombre de mañana”.

Sor María Luisa vinculó además esa reflexión con sus propios recuerdos de Baena y con la parroquia de Guadalupe, que considera “cuna” de su fe, su vocación y su amor a la Virgen. Recordó una época en la que la devoción formaba parte de la vida cotidiana y evocó especialmente las salves y celebraciones marianas. 

José Miguel García, conservar el legado y convertirlo en futuro

El hermano mayor de la Cofradía de Nuestra Madre y Patrona, la Virgen de Guadalupe, José Miguel García, valoró especialmente que el pregón hubiera conseguido unir pasado, presente y futuro.

Para García, la intervención de Navarro Esquinas fue “más que un pregón”, porque recogió la experiencia de una familia que ha vivido durante generaciones junto a la patrona. “Es un testimonio de vida, un testimonio de familia”, resumió.

El hermano mayor explicó que la elección del pregonero también estuvo relacionada con su forma de vivir actualmente la devoción, recordando cómo lo había visto acercar a su hijo a la capilla y a la Virgen.

Su mensaje fue también una invitación directa al pueblo, “aquí tenemos a nuestra madre”. Ante el inicio de las fiestas patronales, reclamó que los baenenses se acerquen a la capilla no solo para pedir, sino también para agradecer y compartir con la patrona sus preocupaciones y esperanzas.

Entre los detalles del pregón destacó además el simbolismo del número ocho, relacionado con diferentes referencias marianas y con el símbolo del infinito, que interpretó como expresión del amor infinito de Dios. 

La alcaldesa de Baena, “ha sido un pregón muy completo, muy bien estructurado”

La alcaldesa de Baena, María Jesús Serrano, destacó el carácter humano del pregón y su capacidad para conectar con los recuerdos de toda una generación.

Lo calificó como “muy completo, muy bien estructurado, muy serio” y valoró especialmente que abordara cuestiones como la educación, las tradiciones, los barrios y la convivencia.

Para Serrano, uno de los mayores aciertos fue que el pregón no se quedara únicamente en la nostalgia. Las tradiciones, señaló, deben servir también para mirar hacia adelante.

En este sentido, defendió una Baena capaz de conservar sus raíces y, al mismo tiempo, de evolucionar y generar oportunidades, “tenemos que seguir procurando que Baena evolucione, que Baena tenga oportunidades, que Baena sea una Baena igualitaria”.

El sacerdote, “la devoción debe convertirse en testimonio”

El párroco de Nuestra Señora de Guadalupe y consiliario de la cofradía, Jesús Joaquín Corredor Caballero, intervino excepcionalmente al finalizar el pregón para subrayar una idea fundamental: la devoción no puede quedarse únicamente en las palabras.

Su mensaje puso el acento en el compromiso y en la necesidad de que la fe recibida se refleje en la vida cotidiana. El concepto de “testimonio de vida” sirvió, así, como cierre natural de un pregón que había partido precisamente de una experiencia familiar.

La herencia religiosa, vino a señalar, solo permanece viva cuando quienes la reciben son capaces de practicarla y transmitirla. 

La revista de la cofradía:

El acto sirvió también para presentar la octava edición de Madre y Patrona, la revista de la Cofradía, presentada por el secretario, Manuel Luque.

La publicación incorpora en portada el cartel de las fiestas y recoge una litografía de la Virgen, recuperada gracias a Antonio Montilla, además de una imagen de antiguos escapularios utilizados por las hermanas de la Virgen.

Junto al pregón completo, la revista incluye saludos institucionales y diferentes artículos históricos y testimoniales. Entre ellos destaca el dedicado al taller de bordado impulsado por la cofradía.

En la entrevista con Cancionero, José Miguel García aprovechó la presentación para reivindicar la recuperación de las labores artesanales vinculadas a la tradición de Baena y puso como ejemplo las antiguas chaquetillas de judíos bordadas a mano por generaciones de mujeres. “Perder una tradición como esa no deberíamos permitirlo”, afirmó.

La revista se plantea, así como algo más que una publicación vinculada a las fiestas, también como un espacio para conservar la memoria y evitar que desaparezcan elementos que forman parte del patrimonio y de la identidad local. 

Baena se prepara para las Fiestas Patronales

Con el pregón como punto de partida, Baena afronta ahora sus Fiestas Patronales en honor de la Virgen de Guadalupe que continuaran con las del patrón de la localidad

La novena será uno de los principales momentos de las celebraciones y se celebrará diariamente a las 20:30 horas. Junto a ella, el programa contempla actividades dirigidas a distintos públicos, como la fiesta infantil, la verbena tradicional, las visitas a personas mayores y la ofrenda floral del 3 de septiembre.

El hermano mayor hizo un llamamiento a la participación de todo el pueblo, con la intención de que las fiestas sean vividas no solo como jornadas festivas, sino como una oportunidad para acercarse a la patrona.

Por su parte, la alcaldesa destacó además que septiembre concentra buena parte de la actividad festiva y cofrade de Baena, con las celebraciones de Guadalupe, la devoción a Jesús Nazareno y Nuestra Señora de las Angustias, antes de la Fiesta de la Tapa Cofrade y la Feria Real.

Estas celebraciones tienen también una dimensión social y económica. Son días de reencuentro para muchos baenenses que viven fuera, pero también jornadas que favorecen la actividad comercial y hostelera y contribuyen a dinamizar el municipio. 

Un legado que continúa

El pregón de Rafael Navarro Esquinas deja como principal mensaje la necesidad de recibir, conservar y transmitir. La Virgen de Guadalupe aparece como el vínculo entre quienes enseñaron una forma de vivir la fe, quienes hoy la mantienen y las generaciones que deberán recibirla mañana.

El pregonero habló de sus mayores, de su familia y de quienes ya no están, pero también de su responsabilidad hacia quienes vienen detrás. Sor María Luisa puso el acento en la familia como origen de la fe; José Miguel García, en la conservación de la devoción y las tradiciones; la alcaldesa, en la necesidad de unir raíces y futuro; y el sacerdote, en convertir la fe en un verdadero testimonio de vida.

Rafael Navarro Esquinas quiso que todo ello quedara unido en una misma idea: su pregón no era solamente una exaltación de la Virgen, sino el relato de una herencia recibida y de una responsabilidad para seguir transmitiéndola.

Por eso, al terminar, queda también la invitación que resume el espíritu de estos días: acercarse a la Virgen de Guadalupe, agradecer lo recibido, pedir por el futuro y mantener viva una tradición que forma parte de la historia de Baena.

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