La devoción a la Virgen de Guadalupe sale a las calles de Baena de la mano de su Simpecado

Salida del Simpiecado por las calles de Baena

La insignia mariana de la Cofradía de Nuestra Madre y Patrona recorrió la zona del ensanche tras la novena, en una noche solemne y emotiva que permitió acercar la devoción a la Virgen a los vecinos y barrios de la localidad

Las calles de Baena volvieron a convertirse en escenario de devoción mariana con el tradicional rosario de la Virgen de Guadalupe, celebrado en la noche del 7 de septiembre, dentro de los actos de las fiestas patronales. En esta ocasión, la protagonista fue una de las insignias más representativas de la Cofradía de Nuestra Madre y Patrona: su Simpecado, que salió del templo tras la Eucaristía para recorrer durante cerca de hora y media la zona del ensanche de la localidad.

La procesión, que inició su recorrido alrededor de las nueve y media de la noche y regresó al templo pasadas las once, estuvo marcada por la solemnidad, el recogimiento y el acompañamiento de numerosos vecinos. Una estampa que volvió a poner de manifiesto la profunda vinculación de Baena con su Patrona y la capacidad de sus tradiciones para sacar la devoción de los templos y llevarla hasta las calles.

El rezo del rosario estuvo presidido por el párroco de la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, Jesús Joaquín Corredor, acompañado durante todo el recorrido por miembros de la Junta Directiva de la Cofradía. 

El Simpecado, protagonista de una noche de devoción

El Simpecado portado sobre pequeñas andas por miembros de la Cofradía, se convirtió en el elemento que permitió que la presencia simbólica de la Virgen de Guadalupe llegara a los vecinos durante este recorrido.

La comitiva estuvo encabezada por la Agrupación Musical Nuestra Señora de los Dolores, cuya música acompañó los distintos momentos del recorrido. Tras ella se situaron vecinos de Baena y a continuación mujeres de la cofradía ataviadas con la tradicional mantilla, antes de dar paso al sacerdote y a los hermanos encargados de portar el Simpecado.

Cerraban la comitiva las autoridades y miembros de la Junta Directiva de la cofradia, en una representación institucional que acompañó al Simpecado durante todo su itinerario.

Entre las autoridades presentes se encontraba la alcaldesa de Baena, María Jesús Serrano, que participó en el recorrido junto al jefe de la Policía Local, Rafael Narro Morales.

La presencia de los responsables municipales y de seguridad se sumó así a la participación de cofrades y vecinos en una celebración que volvió a tener un marcado carácter popular. 

Un recorrido para acercar la Virgen a los barrios

Uno de los aspectos singulares de este rosario es que el recorrido cambia cada año, con la finalidad de llevar la devoción a la Virgen de Guadalupe a diferentes zonas de Baena.

De esta manera, el Simpecado permite que la devoción a la Patrona esté presente cada año en distintos barrios, acercando a los vecinos una celebración que tiene su origen en los cultos patronales.

La noche del 7 de septiembre correspondió a la zona del ensanche, donde las calles acogieron el paso de la comitiva en un ambiente de recogimiento.

El itinerario permitió además contemplar diferentes estampas que forman parte de la identidad de estas celebraciones: el sonido de la agrupación musical abriendo el cortejo, el rezo del rosario, las mujeres con mantilla, el Simpecado avanzando sobre sus pequeñas andas y la participación de los hermanos y autoridades. 

La escolanía pone voz a la devoción

Por su parte, la escolanía de la Cofradía, acompañó musicalmente el rezo y protagonizó distintos cantos a lo largo de la celebración.

La formación está dirigida por el propio hermano mayor de la Cofradía, José Miguel García, cuya implicación permite incorporar al acto una dimensión musical especialmente vinculada a la propia cofradía.

Precisamente, los cantos de la escolanía fueron adquiriendo especial protagonismo en determinados momentos del recorrido, contribuyendo al ambiente solemne de una noche en la que la música, la oración y la devoción caminaron conjuntamente por las calles de Baena.

La salida del Simpecado y, posteriormente, su regreso al templo constituyeron también dos de los momentos de mayor intensidad emocional.

El Simpecado, una presencia de la Virgen en los cultos

El término Simpecado procede de la expresión latina sine labe concepta, «sin pecado concebida», y designa una de las principales insignias marianas de las hermandades españolas. Su origen está relacionado con la defensa y proclamación de la doctrina de la Inmaculada Concepción.

En el caso de la Cofradía de Nuestra Madre y Patrona la Virgen de Guadalupe de Baena, el Simpecado posee además una importante función patrimonial, litúrgica y representativa.

Su presencia adquiere especial relevancia durante los cultos patronales. Cada año, con el comienzo de la tradicional novena, el 31 de agosto, se realiza la procesión de entrada y entronización del Simpecado en el altar mayor de la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe.

Allí permanece durante los nueve días de la novena, ocupando un lugar de honor y presidiendo los cultos previos a las fiestas patronales.

El Simpecado constituye también una de las principales señas de identidad de la Cofradía y representa a la cofradía en actos oficiales, celebraciones y hermanamientos en aquellos momentos en los que la imagen titular no se encuentra presente. 

Una forma de acercar a la Patrona a los fieles

La importancia del Simpecado adquiere una dimensión especial en Baena porque permite acercar simbólicamente la devoción a la Virgen de Guadalupe a los fieles.

En este sentido, el rosario de septiembre se convierte en una expresión especialmente significativa. La imagen original de la Patrona no procesiona por las calles, pero su Simpecado permite que la presencia de la Virgen esté representada en distintos puntos de la localidad.

Cada año, el cambio de recorrido responde precisamente a ese propósito: llevar la devoción mariana a diferentes barrios y acercar la celebración a un mayor número de vecinos.

La noche del 7 de septiembre volvió a cumplir así esa función.

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