Wenceslao Moreda
La D.O. Baena alerta de que la nueva normativa europea sobre hidrocarburos puede afectar a más de un tercio del aceite español
El Consejo Regulador reúne en Castro del Río a agricultores, almazaras y expertos para analizar un reto que marcará el futuro del sector. El investigador del CSIC Wenceslao Moreda defiende que aún faltan evidencias científicas sobre la toxicidad de estos compuestos y pide que la regulación avance al ritmo de la ciencia
El salón de actos de la Cooperativa San Isidro de Castro del Río acogió hace unos días una de las jornadas técnicas más relevantes de los últimos años para el sector oleícola. Convocados por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Baena, agricultores, responsables de almazaras y profesionales del aceite de oliva virgen extra analizaron las consecuencias de la futura normativa europea sobre los hidrocarburos aromáticos de aceites minerales (MOAH), una regulación que entrará en vigor en marzo de 2027 y que, según las estimaciones actuales, podría afectar a una parte muy importante de la producción española.
La conferencia fue impartida por el investigador científico del Instituto de la Grasa del CSIC, Wenceslao Moreda Martino, considerado uno de los mayores especialistas internacionales en la investigación del aceite de oliva y miembro de numerosos organismos científicos relacionados con el sector.
José Manuel Bajo, «nos puede costar una fortuna»
El encargado de abrir la jornada fue el secretario general del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Baena, José Manuel Bajo Prados, quien presentó al ponente advirtiendo de la trascendencia del momento que vive el sector.
Bajo destacó que la nueva regulación europea llega en un contexto de enorme incertidumbre científica y técnica, «estamos nadando en un entorno absolutamente incoherente, desde el método analítico hasta las consecuencias que puede tener que un aceite tenga MOAH.»
El secretario explicó que la normativa obligará a realizar importantes cambios en toda la cadena de producción y advirtió de su posible impacto económico, «la Unión Europea está tomando unas decisiones que nos van a costar una fortuna o nos pueden costar una fortuna.»
Además, puso en valor la experiencia del investigador invitado, «Wenceslao es un científico de los que hacen ciencia, tiene incluso hipótesis sobre por dónde puede venir este problema.»
Una regulación que cambiará el sector
Durante su intervención, Wenceslao Moreda explicó de forma didáctica el alcance de la futura normativa comunitaria.
La regulación fijará, a partir del 1 de marzo de 2027, un límite máximo de 4 miligramos por kilo de MOAH para los aceites de oliva virgen extra y virgen. Posteriormente, esos límites continuarán reduciéndose hasta situarse en 2 miligramos por kilo.
Según los estudios que maneja actualmente el investigador, el impacto será considerable, «aproximadamente un 20% de los aceites de oliva virgen extra están por encima de los 4 miligramos por kilo y entre un 40 y un 50% de los aceites de oliva también superan ese límite.»
En conjunto, ello supondría que alrededor del 35% de la producción española podría verse afectada por la nueva regulación.
Ciencia frente a reglamentos
Uno de los mensajes que más repitió el investigador del CSIC fue la necesidad de que la normativa se apoye en evidencias científicas suficientemente contrastadas, «la ciencia no suele ir a la misma velocidad que los reglamentos.»
Moreda recordó que todavía existen numerosas incógnitas sobre estos compuestos, «tenemos que saber de dónde vienen, cómo determinarlos, cuál es realmente su toxicidad y cómo podemos minimizar su presencia.»
En este sentido insistió en que aún no existen pruebas concluyentes que permitan establecer una relación directa entre las concentraciones detectadas actualmente en los aceites y un riesgo para la salud, «si realmente fueran tan tóxicos, ninguno de los que estamos aquí estaríamos vivos, porque llevamos consumiendo aceite toda la vida.»
El origen de los MOAH
Uno de los aspectos que despertó mayor interés fue el posible origen de estos hidrocarburos.
Durante años se había atribuido principalmente a contaminaciones con lubricantes o aceites minerales utilizados en la maquinaria agrícola.
Sin embargo, el investigador defendió que esa explicación no responde a las concentraciones que habitualmente aparecen en los aceites.
Según expuso, cuando existe una contaminación directa con lubricantes las concentraciones son muy superiores a las detectadas normalmente.
Por ello, la principal hipótesis científica apunta actualmente hacia otra dirección: determinados tratamientos fitosanitarios utilizados en el cultivo del olivar.
Moreda explicó que algunos herbicidas y pesticidas autorizados incorporan parafinas en su formulación y que esos compuestos podrían incorporarse al árbol mucho antes de la formación del fruto.
El agricultor «no tiene la culpa»
Uno de los mensajes que quiso dejar durante toda la conferencia fue que el agricultor está utilizando productos autorizados por la legislación vigente, «el agricultor no tiene la culpa de nada de lo que ocurra en su aceituna.»
No obstante, explicó que toda la cadena puede influir en la presencia final de estos compuestos.
La recolección, el transporte, la limpieza de las aceitunas, las condiciones de la almazara, el almacenamiento e incluso el tipo de envase utilizado pueden incrementar ligeramente las concentraciones.
El aceite de orujo, el más perjudicado
La futura regulación afectará especialmente al aceite de orujo.
Según explicó Moreda, durante el proceso de extracción mediante disolventes se concentran estos compuestos, lo que hace prácticamente imposible cumplir los límites previstos por Bruselas con la tecnología actual.
Esta situación obligará previsiblemente al desarrollo de nuevos procesos industriales capaces de reducir esas concentraciones sin alterar las características propias del aceite.
Dudas sobre la toxicidad
Otro de los capítulos más relevantes de la conferencia estuvo dedicado al debate científico sobre la toxicidad real de los MOAH.
El investigador recordó que la propia Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria reconoce que todavía existen numerosas incógnitas.
Según explicó, actualmente no está demostrado que los compuestos presentes en los aceites de oliva tengan el mismo comportamiento que otros hidrocarburos considerados cancerígenos.
De hecho, el equipo del Instituto de la Grasa trabaja actualmente en nuevos estudios experimentales para determinar si realmente existe ese riesgo mediante ensayos de genotoxicidad.
Recomendaciones para minimizar el riesgo
Aunque buena parte del problema depende de factores externos al propio productor, Moreda ofreció diversas recomendaciones para reducir la presencia de estos compuestos.
Entre ellas destacó:
- Utilizar siempre productos fitosanitarios autorizados y de máxima calidad.
- Evitar excesos en las dosis de aplicación.
- Extremar la limpieza durante el transporte de la aceituna.
- Revisar periódicamente la maquinaria para evitar fugas de lubricantes.
- Emplear materiales de grado alimentario en toda la almazara.
- Cuidar especialmente las condiciones de almacenamiento y envasado.
Una preocupación compartida por todo el sector
La jornada concluyó con un amplio coloquio en el que agricultores y responsables de almazaras trasladaron sus dudas al investigador del CSIC.
El encuentro dejó patente la preocupación existente ante una regulación que obligará al sector a adaptarse en un plazo relativamente corto y que puede tener importantes repercusiones económicas.
Desde el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Baena se defendió la necesidad de mantener informados a todos los operadores y seguir de cerca la evolución de una normativa que todavía continúa generando numerosos interrogantes científicos y técnicos.
El consenso entre los participantes se puso de manifiesto, apuntándose que la adaptación será inevitable, pero también resulta imprescindible que las futuras decisiones europeas estén respaldadas por evidencias científicas sólidas que permitan proteger tanto la seguridad alimentaria como la competitividad de uno de los sectores estratégicos del olivar español
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