Imposición de medallas
La celebración eucarística estuvo presidida por el sacerdote Eugenio Bujalance Serrano y concluyó con la imposición de medallas a los nuevos integrantes de la cofradía, que ya cuenta con cerca de 560 hermanos
La Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe vivió este martes una nueva jornada de su tradicional novena en honor a la patrona de Baena, en una celebración donde al final se les impusieron la medalla por su incorporación a 18 nuevos hermanos y hermanas a la cofradía.
La eucaristía correspondiente al segundo día de la novena fue oficiada por Eugenio Bujalance Serrano, párroco de Nuestra Señora del Carmen de Lucena y responsable también de la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios de Las Navas del Selpillar. La celebración contó asimismo con la presencia del párroco de Nuestra Señora de Guadalupe, Jesús Joaquín Corredor Caballero..
18 nuevas incorporaciones
El secretario de la Cofradía de Nuestra Madre y Patrona, la Virgen de Guadalupe, Manuel Luque, explicó que la presentación de los nuevos hermanos se celebra tradicionalmente cada 1 de septiembre y destacó el crecimiento que está experimentando la cofradía, “el día 1 de septiembre, todos los años se hace la presentación de los nuevos hermanos y hermanas, este año no podía ser menos, en total han sido 18”.
Con estas nuevas incorporaciones, la cofradía alcanza ya cerca de 560 integrantes, después de sumar los 18 nuevos hermanos a los aproximadamente 548 con los que contaba.
Luque destacó además que existe una mayor presencia femenina entre los integrantes de la cofradía, aunque puso también el acento en la incorporación de niños y jóvenes, “más mujeres que hombres, además ganan sí o sí”, afirmó el secretario, quien añadió que cuentan con “una muy buena cantera” de niños que se van incorporando progresivamente.
Para la cofradía, este relevo generacional resulta fundamental para garantizar la continuidad de una devoción que forma parte de las tradiciones religiosas y culturales de Baena.
Manuel Luque aprovechó también para animar a aquellas personas que sienten devoción por la Virgen, pero todavía no han dado el paso de formar parte de la cofradía, “animo a todas aquellas personas que pudieran estar interesadas en incorporarse, porque María es la madre de todos, les está esperando con los brazos abiertos”.
El secretario recordó además que la pertenencia a la cofradía supone una cuota anual muy pequeña y permite participar en numerosas actividades a lo largo del año, “la cuota es muy pequeñita, es algo simbólico al año”.
Estela Valverde, una nueva hermana por tradición familiar
Entre las personas que recibieron su medalla se encontraba Estela Valverde, que ha decidido incorporarse a la cofradía movida por una profunda vinculación familiar y personal con la Virgen de Guadalupe.
Estela indicó a Cancionero que su relación con la parroquia y con los actos de la cofradía se remonta prácticamente a su nacimiento, “llevo asistiendo a estos actos toda la vida, desde que nací”.
Su incorporación tiene además un marcado componente sentimental. Su abuela ha sido hermana de la cofradía durante años y Estela decidió dar el paso para continuar con ese vínculo familiar, “mi abuela ya está mayor, decidí que antes de que ella soltase su número como hermana cogerlo”, relató.
Para Estela, ser hermana de esta cofradía supone también una manera de mantener viva una tradición familiar y transmitirla a las nuevas generaciones,
y manifestó su deseo de que esta devoción pueda ser igualmente inculcada a sus hijos, sobrinos y demás familiares.
Preguntada por los momentos que vive con mayor emoción durante los actos dedicados a la Virgen de Guadalupe, Estela reconoció que resulta complicado escoger uno solo, “todos son emotivos”, subrayó. Sin embargo, sí señaló especialmente el último día de la novena y, sobre todo, la celebración de la serenata y el rezo de la Aurora.
Una tradición que, año tras año, reúne a numerosos devotos en torno a la patrona y que constituye uno de los momentos más esperados de estas celebraciones.
Reconocimiento al trabajo de la cofradía
La nueva hermana también quiso poner en valor el trabajo desarrollado por las personas que actualmente están al frente de la cofradía y que trabajan durante todo el año para mantener y potenciar sus actividades, “es increíble y espectacular cómo se vuelcan con la cofradía, cómo luchan para que vaya creciendo, para que cada año sea mejor”.
Estela lamentó que en ocasiones ese esfuerzo no sea suficientemente visible y defendió que debería reconocerse la dedicación de quienes trabajan para mantener viva esta tradición, “es algo que no se reconoce, pero que se debería de reconocer y que se agradece aquí”.
También quiso lanzar una invitación a quienes sienten curiosidad o devoción por la Virgen de Guadalupe, pero todavía no se han decidido a formar parte de la cofradía, “yo les animaría y si son creyentes, que se apunten, que se hagan hermanos”.
Para ella, uno de los grandes atractivos reside precisamente en el ambiente que se genera alrededor de la novena y de las actividades de la cofradía, “hay un ambiente precioso y que mucha gente creo que debería descubrir”.
La conversación con Estela permitió conocer también la dimensión más personal de su devoción a la Virgen de Guadalupe. Al hablar de lo que siente cuando se sitúa ante la imagen de la patrona de Baena, reconoció que son muchos los sentimientos que se despiertan, “uf, son muchos sentimientos, muchos sentimientos, porque cuando estás triste vienes a verla, cuando estás alegre vienes a verla… es que para mí es una imagen muy cercana”.
Valverde apuntó que, si tuviera que escoger una palabra para definir aquello que encuentra en la Virgen, es “cariño” y esa sensación se transforma también en paz y tranquilidad cuando permanece ante la imagen.
Según relató, acudir ante la Virgen puede convertirse incluso en un momento para dejar atrás, aunque sea por unos instantes, las preocupaciones cotidianas, “llegas con muchos problemas y te sientas y la miras y como que parece que ya todo es más liviano”.
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