Manuel Rabadán con los sacerdotes con los que oficio la eucaristía y el presidente de la asociación
La celebración de la festividad de San Bartolomé, último día de la Feria de Luque, estuvo marcada este año por un significado especial. Tras varios años al frente de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, Manuel Rabadán Carrillo afronta una nueva etapa pastoral en Valenzuela, donde tomará posesión de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción a partir del próximo mes de septiembre.
La Asociación Parroquial de San Bartolomé quiso aprovechar la solemne función religiosa para reconocer públicamente la trayectoria y la cercanía del sacerdote con el pueblo de Luque. Carlos Valentín Bernal, amigo del párroco, y secretario de la cofradía de la Virgen de la Cabeza de Luque, que también participó en la eucaristía, fue el encargado de dedicarle unas emotivas palabras y hacerle entrega de un recuerdo en nombre de la asociación.
«Hoy desde la asociación parroquial de San Bartolomé no queremos decirte simplemente adiós, queremos detener el tiempo por un instante para darte las gracias por una vida compartida, por tantos recuerdos que ya forman parte de la historia de nuestro pueblo y por todo el bien que has sembrado entre nosotros», expresó.
Durante su intervención, Carlos Valentín puso de relieve la estrecha vinculación de Manuel Rabadán con Luque y, especialmente, con San Bartolomé, recordando que el sacerdote nació y creció en el municipio.
En este sentido, destacó que su relación con las tradiciones locales se remonta a mucho antes de su ordenación sacerdotal, «antes de ser sacerdote ya eras bartolico, de esos que no necesitan explicar lo que sienten, porque lo llevan escrito en el corazón desde la infancia».
La asociación quiso subrayar también la cercanía mostrada por Rabadán durante sus años como párroco, «no ha sido un párroco que miraba nuestras tradiciones desde fuera, ha sido uno más, un vecino, un hermano y un devoto», afirmó Carlos Valentín.
Una despedida desde el cariño
El mensaje recordó los numerosos momentos compartidos durante estos años: cultos, procesiones, celebraciones y actos vinculados a la vida religiosa y social del municipio.
«Hemos compartido cultos, procesiones, celebraciones, reuniones, risas, preocupaciones y también lágrimas», destacó, poniendo en valor el trabajo realizado para mantener viva la devoción a San Bartolomé y la vida de la parroquia.
También recordó la labor pastoral desarrollada por el sacerdote acompañando a las distintas generaciones de luqueños, «has bautizado a muchos de los niños de nuestro querido Luque, has acompañado a nuestros jóvenes, has bendecido a muchos matrimonios y despedido a tantos seres queridos con la esperanza puesta en la resurrección».
La asociación quiso dejar claro que el traslado no supone romper los vínculos con el municipio, «allí donde estés seguirá siendo bartolico, porque eso no lo da un destino pastoral ni lo quita un traslado, eso nace en la infancia y permanece para toda la vida», señaló Carlos Valentín.
«Siempre regresará»
La despedida concluyó con un mensaje cargado de afecto por parte de la Asociación Parroquial de San Bartolomé, que quiso transmitir al sacerdote que Luque seguirá siendo su casa.
«Cuando regreses a Luque, porque sabemos que siempre regresarás, encontrarás abierta la puerta de su ermita y también la de nuestros corazones», expresó Carlos Valentín.
Cerró su intervención con un agradecimiento de la asociación hacia el sacerdote, «gracias por ser hoy y siempre uno de los nuestros, con todo nuestro cariño y nuestra gratitud».
El alcalde destaca la pérdida de un sacerdote cercano
El alcalde de Luque, Francisco Javier Ordóñez, en declaraciones a Cancionero, reconoció la trayectoria de Manuel Rabadán y la importancia que ha tenido su presencia para el municipio.
«Son muchísimos años donde Manuel ha estado en su casa, porque sabemos que Manuel es nuestro paisano, nació aquí, se crio aquí», afirmó el regidor, quien destacó especialmente su conocimiento de la realidad local.
Ordóñez reconoció que su marcha supone «una pérdida importante», aunque confió en que los nuevos sacerdotes que se incorporarán a la localidad sean recibidos con la misma hospitalidad.
«Sabemos que este pueblo de Luque es hospitalario y, como he dicho en varias ocasiones, siempre está con los brazos abiertos», señaló el alcalde, anunciando además la colaboración municipal y de las hermandades para facilitar la incorporación de los nuevos sacerdotes a la vida parroquial y cofrade.
Manuel Rabadán, 14 años al servicio de la parroquia de Luque
Manuel Rabadán Carrillo dejará en unos días la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Luque para asumir su nueva responsabilidad pastoral en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Valenzuela. El sacerdote, natural de Luque, ha desarrollado durante 14 años su labor pastoral en su localidad natal, donde ha mantenido una estrecha relación con las hermandades, asociaciones parroquiales y con la vida religiosa y social del municipio.
Durante estos años, Manuel Rabadán ha presidido numerosas celebraciones religiosas vinculadas a las principales devociones de Luque, entre ellas San Bartolomé, la Virgen de la Cabeza, el Corpus Christi y las celebraciones de Semana Santa. Su presencia ha estado igualmente ligada al acompañamiento de las distintas hermandades y asociaciones de la localidad.
Rabadán afrontará ahora una nueva etapa pastoral en Valenzuela, mientras que Luque recibirá a sus nuevos sacerdotes. Para sus vecinos, sin embargo, su traslado no supondrá la pérdida del vínculo con el municipio.
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