Virgen del Carmen de Baena en procesión por la Almedina
La imagen recorrió las calles de la Almedina, acompañada por centenares de vecinos, la Centuria Romana y las autoridades municipales, culminando varios días de intenso trabajo colectivo para mantener viva la tradición.
La Almedina de Baena ha vuelto a demostrar que las tradiciones se mantienen vivas gracias al compromiso, esfuerzo y la entrega de las personas. La festividad de la Virgen del Carmen concluyó anoche con la procesión que puso el broche de oro a varios días de preparativos en los que vecinos, voluntarios y miembros de la Asociación de Vecinos de la Almedina trabajaron de manera incansable para que todo estuviera dispuesto.
La jornada comenzó con la eucaristía de la mañana en la iglesia de Santa Marina y continuó por la tarde con la solemne misa de las 21:00 horas, presidida por el párroco de Santa María la Mayor y Santa Marina, Juan Laguna Navarro. Entre los asistentes se encontraban la alcaldesa de Baena, María Jesús Serrano, miembros del equipo de gobierno, integrantes de la Corporación municipal, cofrades y hermanos de distintas cofradías baenenses, además de numerosos fieles y vecinos.
Tras la celebración religiosa, la Virgen del Carmen abandonó el templo entre el fervor de sus devotos para iniciar un recorrido por las calles de la Almedina. Uno de los momentos más emotivos de la noche fue, sin duda, la salida de la imagen desde la iglesia de Santa Marina y, posteriormente, su regreso al templo, sobre la espectacular alfombra multicolor de serrín confeccionada durante la madrugada, acompañada con las notas musicales de la Centuria Romana
Una alfombra convertida en símbolo de la fiesta
Como cada año, el Llano de Santa Marina se transformó en una auténtica obra de arte efímera de cerca de cien metros de longitud, realizada con serrín teñido de vivos colores: rojo, azul, verde y amarillo.
Detrás de esta creación hay muchas horas de trabajo, planificación y coordinación. El diseño volvió a correr a cargo de Jesús Morales, secretario de la Asociación de Vecinos, quien explicaba durante los preparativos que “como todos los años hacemos una alfombra de serrín en toda la calle del Llano de Santa Marina”, y recodaba días atrás, el procedimiento que se ha seguido para su realización. El resultado volvió a sorprender a quienes acudieron a contemplar una de las imágenes más características de esta celebración.
El trabajo silencioso de un barrio
Si hay una persona que simboliza el esfuerzo colectivo de esta fiesta es la presidenta de la Asociación de Vecinos de la Almedina, Conchi Sánchez Bujalance, cuya dedicación volvió a quedar patente durante toda la organización.
Incansable, cercana y con una extraordinaria capacidad para unir al barrio, ha coordinado durante semanas los preparativos junto a la junta directiva, implicando a vecinos de todas las edades y manteniendo viva una tradición que ya suma cerca de dos décadas.
Su esfuerzo volvió a verse recompensado con la respuesta de numerosos vecinos, no solo de la Almedina, sino también de otros barrios de Baena, que participaron tanto en la confección de la alfombra como en los actos religiosos y la procesión.
La dedicación discreta de Paqui Roldán Luna
Entre las muchas personas que hacen posible esta celebración merece una mención especial Paqui Roldán Luna, camarera de la Virgen del Carmen.
Su trabajo, siempre discreto y silencioso, permite que la imagen luzca cada año impecablemente preparada para una jornada tan señalada. Es una labor altruista, realizada con enorme cariño y devoción, que pocas veces ocupa titulares pero que resulta imprescindible para el esplendor de la celebración.
La colaboración del Ayuntamiento
La celebración también ha contado con la colaboración del Ayuntamiento de Baena, a través de la Delegación de Festejos, que ha respaldado la organización de los distintos actos programados con motivo de la festividad de la Virgen del Carmen.
El concejal de Festejos, José Domingo Castro, ya había destacado durante la presentación de la programación que estas fiestas “no solo celebran nuestras tradiciones, sino que también fomentan la convivencia entre vecinos y entre barrios, y qué mejor escenario que nuestra Almedina para ver procesionar a nuestra Virgen del Carmen”.
Esa colaboración municipal se hizo visible desde el pasado fin de semana con la organización de la tradicional verbena en la Plaza Palacio, donde actuó el grupo Delorean Versiones, una cita musical que reunió a numerosos vecinos y visitantes y sirvió como antesala de la festividad. Del mismo modo, el Ayuntamiento ha colaborado en el desarrollo de los distintos actos religiosos y populares, prestando apoyo logístico y organizativo para que la celebración se desarrollara con normalidad.
La implicación de la Delegación de Festejos, unida al esfuerzo de la Asociación de Vecinos de la Almedina, la parroquia, la Centuria Romana, los voluntarios y los numerosos vecinos participantes, ha permitido que la festividad de la Virgen del Carmen vuelva a convertirse en una de las citas más participativas de los barrios de Baena.
El mensaje de Juan Laguna Navarro
Durante la jornada, el párroco Juan Laguna Navarro destacó la fuerza con la que esta devoción continúa creciendo, “cada año viene más gente y la iglesia está llena, lo que quiere decir que la devoción a la Virgen del Carmen sigue teniendo muy buena aceptación y goza de buena salud”, señalaba.
En sus homilías invitó a los fieles a mirar a María como ejemplo de fe y confianza. Recordó que “María guardaba todas estas cosas en el corazón” e hizo un llamamiento a confiar en ella “como confían tantos marineros para que les guíe a buen puerto”.
Asimismo, destacó que el trabajo desarrollado “no solamente lo valoran los vecinos, sino también el resto del pueblo de Baena”.
La Centuria Romana.
Otro aspecto a destacar es la procesión que contó nuevamente con la participación de la Centuria Romana de la Ilustre Archicofradía de la Vera Cruz y Nuestro Padre Jesús del Prendimiento.
La centuria realizó un importante esfuerzo durante las semanas previas con numerosos ensayos para preparar su participación en esta celebración.
Su presencia volvió a aportar solemnidad al recorrido, acompañando musicalmente a la Virgen durante toda la procesión y muy especialmente en los dos momentos indicados anteriormente, la salida desde la iglesia de Santa Marina, y la entrada de la imagen en el templo, donde las marchas interpretadas por la Centuria pusieron un brillante colofón a la jornada.
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