‘Kypros Basoa’ de Belén Arévalo invita a detener la mirada y sumergirse en la luz

Belén Arévalo en la inauguración

La artista navarra Belén Arévalo transforma la fotografía en una experiencia tridimensional e inmersiva en la Casa de la Cultura Juan Valera de Doña Mencía. La muestra, marcada por el diálogo entre luz, materia, memoria y espacio, podrá visitarse hasta el 16 de octubre.

La XXVIII Muestra de Arte Contemporáneo D·Mencia 2026 continúa desplegando su particular recorrido por las nuevas formas de entender y experimentar el arte contemporáneo. La Casa de la Cultura Juan Valera de Doña Mencía acogió este sábado, 3 de octubre, la inauguración de ‘Kypros Basoa’, una muestra de la artista navarra Belén Arévalo que propone al visitante algo más que contemplar una sucesión de obras: le invita a entrar en ellas, recorrerlas y, sobre todo, detener la mirada.

La inauguración contó con las intervenciones del concejal de Cultura del Ayuntamiento de Doña Mencía, Vicente Cantero, del comisario de D·Mencia, Moisés Bedmar, y de la propia artista, que explicó ante el público el origen, el proceso creativo y las claves de una propuesta que juega con la fotografía, la escultura, la luz y el espacio.

Con ‘Kypros Basoa’, D·Mencia vuelve a reivindicarse como ese laboratorio de experimentación artística que, desde hace 28 ediciones, pretende acercar al medio rural propuestas contemporáneas que habitualmente se concentran en grandes centros culturales y ciudades.

Un arte que invita a parar

Durante la inauguración, Vicente Cantero recordó que D·Mencia mantiene desde hace casi tres décadas una apuesta «clara y decidida» por acercar el arte contemporáneo a Doña Mencía y convertir el municipio en un espacio abierto a la creación, la experimentación y la reflexión.

El concejal destacó además la diversidad de lenguajes que conviven en la muestra y defendió la función social del arte como herramienta capaz no solo de ofrecer respuestas, sino también de plantear preguntas sobre la realidad contemporánea.

En ese recorrido se sitúa ‘Kypros Basoa’, una propuesta que, según explicó Moisés Bedmar, encaja especialmente bien con el espíritu de D·Mencia al llevar la sala de exposiciones «a un nuevo estado». Para el comisario, la obra de Arévalo supone también una forma de replantear la fotografía en una sociedad saturada de imágenes digitales.

Vivimos, señaló, rodeados de imágenes que consumimos de manera inmediata y que rápidamente sustituimos por otras. Frente a esa velocidad, la artista plantea justamente lo contrario: ralentizar, observar y recuperar el valor de la mirada, «que el espectador pare un poco, que piense en mirar y no en ver.»

Esa diferencia entre ver y mirar constituye uno de los ejes fundamentales del proyecto.

De la fotografía a la tercera dimensión

Belén Arévalo explicó durante la inauguración que ‘Kypros Basoa’ tiene su origen en un proyecto que comenzó en 2019 y en el que empezó a investigar nuevas posibilidades para la imagen fotográfica.

La artista, licenciada en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco, cuenta con una trayectoria iniciada a finales de los años noventa y caracterizada por la experimentación con diferentes disciplinas: pintura, obra gráfica, fotografía, escultura, vídeo y cerámica.

En su trabajo fotográfico no parte necesariamente de una imagen única, sino que construye composiciones a partir de diferentes fotografías que se mezclan y generan nuevas imágenes.

Su interés estaba en superar el tradicional formato bidimensional de la fotografía, «el formato de dos dimensiones se había quedado» en un mundo dominado por lo audiovisual y lo instantáneo, explicó la artista. De ahí surgió la necesidad de generar una obra que obligara al espectador a detenerse y mirar con mayor atención.

Primero fueron los plegados sobre papel y metal, después la investigación con diferentes materiales y finalmente el descubrimiento de nuevos soportes que le permitieron introducir la fotografía en el espacio.

Así, las imágenes dejan de estar simplemente delante del espectador para convertirse en objetos tridimensionales, esculturas fotográficas que modifican su apariencia en función de la posición del visitante y de la iluminación.

La luz como parte de la obra

Uno de los elementos fundamentales de ‘Kypros Basoa’ es precisamente la luz. No se trata únicamente de iluminar las piezas para poder contemplarlas. La luz forma parte de la propia obra y participa activamente en la experiencia del visitante.

Las piezas se iluminan cuando el espectador se aproxima, creando un juego de apariciones, sombras y transparencias. La posición desde la que se observa determina también lo que se descubre.

Por eso la instalación requiere de la participación física del público. No existe una única perspectiva ni una única lectura, «el espectador no solo observa, sino que se ve envuelto en una experiencia sensorial», explicó Moisés Bedmar.

La propuesta convierte así la sala en un espacio de tránsito en el que fotografía, escultura, luz y arquitectura establecen un diálogo permanente.

Un paseo por el bosque

El propio título de la exposición contiene algunas de las claves de la propuesta.

‘Kypros Basoa’ incluye referencias al cobre y al bosque, con términos procedentes del euskera, una lengua estrechamente vinculada a la artista por su origen navarro.

Arévalo explicó que muchas de sus obras llevan títulos en euskera porque es un idioma con el que mantiene una relación personal y cultural.

El «bosque» aparece como una metáfora de ese recorrido que propone la exposición: un paseo por diferentes imágenes y formas de naturaleza. Naturaleza vegetal, pero también naturaleza humana y el entorno que nos rodea.

El visitante construye su propio recorrido y su propia experiencia.

El cobre como hilo conductor

Otro de los elementos importantes de la muestra es el cobre, un material que tiene para Belén Arévalo una fuerte carga simbólica.

La artista recordó su presencia desde tiempos ancestrales y su relación con la transmisión, ya que el cobre está presente en numerosos elementos que forman parte de nuestra vida cotidiana, especialmente en los sistemas eléctricos.

También establece una relación con lo femenino y con su propia trayectoria dentro de la obra gráfica, en la que ha trabajado habitualmente con este material.

En ‘Kypros Basoa’ aparece una pieza de cobre cuya forma recuerda al bucle que se realiza al aprender a escribir. Para Arévalo, ese gesto constituye una especie de inicio, una primera grafía que abre el recorrido por la instalación, «el cobre es un elemento que transmite», señaló la artista, que encuentra en él una conexión entre materia, memoria, cuerpo y movimiento.

Una invitación a pasear por la obra

Quizá una de las mejores maneras de acercarse a ‘Kypros Basoa’ sea precisamente la que propone su creadora: pasear.

No existe una forma correcta de contemplarla. La artista invita a recorrerla tranquilamente, dejar que las piezas aparezcan, observar cómo cambia la luz y descubrir cómo una misma imagen puede transformarse dependiendo de dónde se sitúe el espectador.

La exposición plantea de este modo una relación activa con quien la visita. El público no es un elemento pasivo, sino que su movimiento modifica la experiencia, «hay que verla con tranquilidad, intentando disfrutar lo más posible», explico Arévalo a Cancionrero

En una sociedad caracterizada por la rapidez, la sucesión constante de estímulos y el consumo acelerado de imágenes, la propuesta plantea casi un ejercicio de resistencia: parar, mirar y pensar.

D·Mencia como espacio de experimentación

Para Moisés Bedmar, la llegada de ‘Kypros Basoa’ confirma el interés de D·Mencia por propuestas que no se limitan a presentar obras en una sala, sino que transforman la propia relación entre artista, espacio y público.

La convocatoria de esta edición recibió 51 proyectos, de los que fueron seleccionados tres para completar el programa de 2026, además de la incorporación de ‘Retratos del otro’, de Marta Fresneda, proyecto seleccionado en la edición anterior que no pudo realizarse entonces por cuestiones de calendario.

Bedmar reivindicó el papel de D·Mencia como uno de los proyectos de arte contemporáneo con mayor trayectoria en Andalucía y destacó que la muestra ha conseguido mantener durante 28 ediciones su capacidad para atraer propuestas y artistas de diferentes procedencias.

Pero también señaló uno de los retos de futuro: conseguir que el interés que D·Mencia despierta en el ámbito artístico se traduzca cada vez más en participación social y en una mayor implicación de la comarca, «la muestra tiene sentido si el pueblo de Doña Mencía la recoge, la visita y participa de ella», apuntó.

Una trayectoria marcada por la experimentación

Durante la presentación también se puso de relieve la trayectoria de Belén Arévalo, cuya carrera artística comenzó en 1999 y se ha desarrollado mediante exposiciones individuales y colectivas en distintos puntos de España y Europa.

Su obra está presente en colecciones e instituciones como la Fundación Pilar y Joan Miró, la Universidad Pública de Navarra, la Biblioteca Nacional, el antiguo Banco Central Hispano y el Ayuntamiento de Pamplona, entre otras.

Destacar que hay un elemento que define especialmente su trayectoria: la investigación. La propia artista explicó que buena parte de sus proyectos surgen de procesos prolongados de prueba y experimentación con materiales. En el caso de ‘Kypros Basoa’, el papel, la fotografía, el cobre y la iluminación forman parte de una investigación que ha ido evolucionando durante años.

Para Vicente Cantero, precisamente ahí reside uno de los valores de esta propuesta: detrás de cada pieza existe un proceso de búsqueda que va mucho más allá de la simple realización de una fotografía.

Una convocatoria que también apuesta por los artistas

Arévalo reconoció a este medio de comunicación que no conocía D·Mencia antes de presentarse a la convocatoria. Descubrió el proyecto a través de las plataformas de difusión de convocatorias artísticas y decidió participar, entre otras razones, por el propio planteamiento de la muestra y por las condiciones ofrecidas a los artistas.

La creadora destacó especialmente que la organización contemple aspectos como el transporte y los materiales, algo que considera importante para facilitar la participación de artistas en este tipo de iniciativas.

Su llegada a Doña Mencía le permitió además descubrir un territorio y un contexto artístico que hasta ahora no había frecuentado.

D·Mencia mira ya hacia el futuro

Tras ‘Kypros Basoa’, el programa continuará en noviembre con ‘Contar historias (Kóng Kóo), Chou Ming Y del 7 al 21 de noviembre. artista taiwanés afincado en España, y concluirá en diciembre con Volatile de Gustavo Fuentetaja del 4 al 19 de diciembre. ‘, una propuesta pictórica de carácter abstracto.

El comisario de la muestra considera que D·Mencia atraviesa un momento de estabilidad después de 28 ediciones y que su consolidación dentro del panorama del arte contemporáneo supone uno de sus principales valores.

Vicente Cantero, por su parte, reivindicó la continuidad de un proyecto nacido en 1996 y respaldado por las diferentes corporaciones municipales que han pasado por el Ayuntamiento de Doña Mencía.

La mirada está puesta ya en D·Mencia 2027, pero antes la Casa de la Cultura Juan Valera tiene por delante la oportunidad de convertirse, durante dos semanas, en ese bosque de luz, imágenes y materia que propone Belén Arévalo.

Una exposición para no pasar de largo ante las imágenes, sino detenerse ante ellas.

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