Alberto, Julián, Rafael Manuel
El cantaor de Puente Genil, acompañado por Manuel Silveria, Richard Gutiérrez y Rafael del Moral, ofreció un recital que reivindicó la figura del maestro Fosforito
La Peña Flamenca de Baena volvió a vivir una noche de flamenco de altura con el recital protagonizado por el cantaor Julián Estrada, que estuvo acompañado a la guitarra por Manuel Silveria, con Richard Gutiérrez y Rafael del Moral a las palmas y la percusión. Una velada, presentada por Rafael Serrano Castro, de gran calidad artística, donde hubo una perfecta conexión con el público y un especial recuerdo al maestro Antonio Fernández Díaz «Fosforito».
Estrada volvió a demostrar en Baena por qué es considerado uno de los referentes actuales del cante flamenco. El propio artista reconocía al finalizar su actuación que se había sentido especialmente cómodo sobre el escenario, «aquí en Baena, siempre me siento muy feliz, contento y tranquilo, porque nos encontramos como en casa».
Esa relación con la localidad y con la Peña Flamenca viene de lejos. El cantaor recordaba sus primeras vinculaciones con Baena y señalaba que volver a actuar ante este público tiene para él un significado especial, «en Baena, me siento muy querido y arropado».
Un recital marcado por el recuerdo a Fosforito
Uno de los aspectos más destacados de la noche fue la presencia constante de la figura de Fosforito en el repertorio de Julián Estrada.
Así lo destacó el presentador, Rafael Serrano Castro, quien aseguró que el cantaor estuvo recordando al maestro durante buena parte del recital mediante letras y cantes vinculados a su trayectoria, «para mí lo más importante de hoy es que ha estado permanentemente, en la mayoría de los cantes que ha hecho, recordando al gran maestro Fosforito».
El presentador significó especialmente algunos de los momentos del recital, como la media granaína, la malagueña del Mellizo, las verdiales, los fandangos de Lucena y, especialmente, los tarantos.
Según Serrano, uno de los momentos más emocionantes llegó cuando Estrada anunció que iba a interpretar unos tarantos del maestro, «se ha santiguado recordándolo, que en gloria esté».
Para el presentador, la actuación consiguió crear una atmósfera muy especial entre los aficionados, «todo eso ha ido creando un ambiente dentro de la peña que verdaderamente nos ha puesto el vello de punta».
Serrano considera que esta conexión con el legado de Fosforito es especialmente significativa en una Peña Flamenca como la de Baena, que mantiene una estrecha relación histórica con el maestro.
«La peña tiene un regusto a Fosforito», afirmó, destacando que la interpretación de Estrada no se basa en la imitación, sino en recoger la esencia de esos cantes y llevarlos a su propio terreno.
Julián Estrada, «cada uno tiene que encontrarse a sí mismo»
Durante la entrevista posterior al recital a Cancionero, Julián Estrada también dejó una reflexión dirigida a las nuevas generaciones de artistas flamencos.
Ante la pregunta de qué deberían hacer los jóvenes para parecerse a él, su respuesta fue «nada, no deberían de hacer nada, cada uno tiene que encontrarse a sí mismo con el tiempo».
El cantaor considera que es normal comenzar tomando como referencia a otros artistas, pero que el objetivo final debe ser desarrollar una personalidad propia, «todos empezamos imitando o copiando a alguien, porque nos gusta alguien, pero luego tienen que trabajar mucho, encontrarse su personalidad, su manera, su forma de sentir».
Además, añadió algo fundamental para cualquier artista, la preparación, «lo importante en este camino de ser cantador, de ser artista, de cualquier cosa, es encontrarse uno mismo y ser personal, además, trabajar, de verdad, trabajar, estudiar».
A ello sumó un último ingrediente que considera necesario en cualquier carrera artística: la suerte, aunque con una condición, «hay muchas veces que dicen, y la suerte no me aparece. Sí aparece, hay un momento que te aparece, pero tienes que estar preparado para engancharte y subirte al tren, como yo digo, si no, el tren se te va».
Una noche de grandes cantes
Sobre el repertorio interpretado en Baena, Estrada reconoció que es difícil determinar qué cante llegó más al público, «no sabría decirle, eso habría que preguntárselo a ellos».
El cantaor explicó que algunos palos tienen una respuesta especial entre los aficionados, aunque defendió su pasión por todos ellos. Entre los cantes que mencionó estuvieron los tangos lentos, la farruca, la granaina y la soleá.
Precisamente sobre esta última señaló, «yo me siento muy bien cantando por soleá», aunque reconoció que se trata de un cante que puede resultar más exigente para algunos aficionados.
Manuel Silveria, una guitarra fundamental
La otra gran figura de la noche fue Manuel Silveria, encargado de acompañar a Estrada a la guitarra.
Rafael Serrano incidió especialmente en la trayectoria del guitarrista, al que considera uno de los grandes nombres del acompañamiento flamenco, «Manuel Silveria es único».
Serrano recordó además que Silveria comenzó muy joven y que recibió el reconocimiento del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba con el premio Manolo de Huelva al mejor guitarrista de acompañamiento.
Su trayectoria le ha permitido acompañar a numerosos grandes cantaores y, según Serrano, continúa siendo una referencia, «ha ido creciendo y consolidándose como uno de los mejores guitarristas actuales en acompañamiento del flamenco».
Durante el recital, además, Silveria volvió a demostrar su capacidad para recrear y adaptar recursos de grandes maestros de la guitarra. Serrano destacó especialmente su manera de recuperar falsetas vinculadas a Paco de Lucía y al acompañamiento de Fosforito, «yo creo que es un fenómeno y lo seguirá siendo, con los años cada día mejor».
El propio Julián Estrada también quiso reivindicar su figura y recordó que Silveria comenzó a trabajar desde muy joven en concursos y festivales de la provincia y que posteriormente desarrolló una carrera que le llevó a recorrer distintos lugares del mundo.
Un cartel de lujo
La velada contó además con Richard Gutiérrez y Rafael del Moral en las palmas y la percusión, completando un acompañamiento que permitió reforzar el cante y la guitarra durante el recital.
La presencia de estos artistas había sido destacada ya por Rafael Serrano antes de la actuación, cuando calificó el cartel como «un cartel de lujo».
Sobre Richard Gutiérrez, señaló que «es uno de los mejores acompañantes que hay ahora», destacando sus conocimientos tanto de las palmas como de la percusión flamenca.
Baena, una casa para Julián Estrada
La relación entre Julián Estrada y la Peña Flamenca de Baena se ha construido durante muchos años. El propio cantaor recordó sus primeras apariciones en la localidad, vinculadas incluso a concursos de saetas y a los festivales de verano.
Por eso, volver a actuar ante los aficionados baenenses supone para él algo más que una actuación, «cuando uno está así, está a gusto, se entrega y sale todo más natural».
Rafael Serrano también puso en valor esa conexión y recordó que Estrada ya había ofrecido anteriormente recitales en Baena con una excelente respuesta de los aficionados.
A su juicio, esa relación entre artista y público permite pensar que habrá nuevas noches de flamenco con Julián Estrada en la Peña.
Un recital que deja huella
El recuerdo de Fosforito, la personalidad de Julián Estrada, la maestría de Manuel Silveria y el acompañamiento de Richard Gutiérrez y Rafael del Moral hicieron posible un recital que dejó una valoración unánimemente positiva entre los asistentes.
Rafael Serrano apuntó que «los peñistas vamos repletos del festival, del recital que hemos escuchado esta noche, estamos muy contentos».
La actuación no solo permitió disfrutar de algunos de los grandes cantes del repertorio flamenco, sino también mantener vivo el vínculo de la Peña Flamenca de Baena con una de las figuras fundamentales de su historia, Fosforito, a través de una nueva generación de artistas que interpreta su legado desde la personalidad y el respeto
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