Oficios Parroquia de Santa María la Mayor de Baena. Lavatorio de Pies
La homilía del párroco, Juan Laguna Navarro, subrayó la profundidad del misterio eucarístico y el amor llevado “hasta el extremo”, en una jornada que continuó con el tradicional lavatorio de los pies y la posterior visita a los sagrarios por parte de hermandades y cofradías.
Los cofrades de Baena vivieron la solemnidad de la tarde del Jueves Santo en Baena con especial intensidad en la Parroquia de Santa María la Mayor, donde numerosos fieles participaron en los Santos Oficios de la Cena del Señor, eje central del inicio del Triduo Pascual.
Durante la celebración, el párroco, Juan Laguna Navarro, ofreció una profunda homilía centrada en el sentido de la Eucaristía, destacando que no se trata de un simple recuerdo, sino de una presencia viva y transformadora, “esta tarde nos reúne algo que conocemos muy bien, que sin embargo nunca terminamos de comprender del todo. Año tras año volvemos a esta celebración y quizá precisamente por eso corremos el riesgo de que todo nos resulte familiar, demasiado familiar”.
El sacerdote insistió en que la celebración eucarística desborda la comprensión humana, “si esta noche la vivimos de verdad, nos damos cuenta de que aquí hay algo que siempre desborda. Porque lo que celebramos no es sólo un recuerdo de un acontecimiento que pasó hace mucho tiempo, hoy es el momento en que Cristo decide quedarse”.
En uno de los momentos de su intervención, subrayó el carácter concreto del amor de Cristo, “es el momento en el que su amor se hace definitivamente concreto, cercano, accesible, un Dios que se acerca, que se abaja, que se pone a los pies del hombre”.
El párroco puso especial énfasis en el gesto del lavatorio de los pies como clave para entender a Dios, “no es un gesto decorativo o de cortesía, es una sacudida en la conciencia, es Dios diciendo con hechos quién es de verdad, no es el que domina, sino el que sirve”.
Asimismo, profundizó en el significado del amor cristiano, “habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo. no es un amor basado en emociones, es un amor firme, constante, que permanece incluso cuando todo indica dejar de amar”.
La homilía también abordó el origen del sacerdocio en esta noche santa, “esta noche también nace el sacerdocio, no somos nosotros los que bautizamos, es Cristo quien bautiza, el sacerdote presta su voz, sus manos, su vida entera para que sea Cristo quien actúe”.
Con realismo, reconoció la fragilidad humana de los ministros, “los sacerdotes no somos perfectos, llevamos un tesoro inmenso en vasijas de barro”.
Pero reafirmó la primacía de la gracia, “Dios no nos retira su don, su gracia es más grande que nuestra debilidad”.
Finalmente, interpeló directamente a los fieles sobre su vivencia cristiana, “no basta con admirar, hay que imitar, no se puede recibir el cuerpo de Cristo y vivir de espaldas a su estilo”.
Concluyó con una petición, “que nunca nos falte la Eucaristía, que nunca nos falten sacerdotes y que nunca nos falte un corazón capaz de amar hasta el extremo como Jesús”.
Tras la homilía, tuvo lugar el tradicional lavatorio de los pies a las doce figuras bíblicas que representaban a los apóstoles, un gesto cargado de simbolismo que remite al servicio y la humildad cristiana.
Cabe destacar la participación de la Ilustre Archicofradía de la Vera Cruz y Nuestro Padre Jesús del Prendimiento, protagonista también de los desfiles procesionales de la jornada.
Otros actos simultáneos en Baena
En la franja horaria comprendida entre las 16:30 y las 17:45 horas, las parroquias de la localidad celebraron actos similares, marcando conjuntamente el inicio del Triduo Pascual.
En la Parroquia de San Bartolomé, los oficios estuvieron presididos por Francisco Salvador Hidalgo, mientras que en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe estuvieron a cargo de Jesús Joaquín Corredor Caballero.
Especial relevancia adquiere lo vivido en la parroquia de Guadalupe, donde los Santos Oficios incluyen elementos propios y distintivos: Conmemoración de la Última Cena y la institución de la Eucaristía, Lavatorio de pies, traslado del Santísimo al monumento para la adoración y la tradicional entrega de las llaves del sagrario a la imagen de la Soledad
Una tarde única en la Semana Santa de Baena
La tarde del Jueves Santo en Baena constituye uno de los momentos más intensos de su Semana Santa, donde la liturgia parroquial se entrelaza con manifestaciones populares únicas.
Entre ellas destaca el desfile de las Estaciones o visita a los sagrarios, con la participación de todas las cofradías llenando de color y tradición las calles.
La jornada culmina con la procesión de la Ilustre Archicofradía de la Vera Cruz y Nuestro Padre Jesús del Prendimiento que ofrece muchos momentos dramáticos de la Pasión.
En definitiva, una tarde en la que Baena revive, con intensidad y autenticidad, el misterio central de la fe cristiana: un Dios que se queda, que sirve y que ama hasta el extremo
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